Santa Cruz

El caso de Lucas: postrado hace seis meses por un accidente laboral, que será trasladado de clínica

Sufrió un grave accidente en bicicleta y debió ser derivado primero a Río Gallegos y luego a una clínica en Buenos Aires. Está internado desde hace seis meses. Su familia pidió que lo trasladen a un centro de mayor complejidad y el ISPRO accedió para su tranquilidad y la de su familia. En el medio hubo denuncia judicial en Buenos Aires y se analiza una presentación administrativa en Río Gallegos.

Lucas Gerónimo (26), en la Clínica “Aires de Pacheco”.
Lucas Gerónimo (26), en la Clínica “Aires de Pacheco”.
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Lucas marcó la tarjeta de salida, se subió a su bicicleta y comenzó a pedalear por la calle San Martín (en Río Turbio), camino a su casa. De la nada un perro sale en su captura, lo esquiva, pero de frente viene una camioneta, también la esquiva, aunque choca contra un guardarrail. Cae de frente y se golpea la espalda. Fue el 4 de mayo. Desde ese día cambió su vida.

Lo trasladan al Hospital, le realizan radiografías y su estado es complicado. Mucho dolor.

El traumatólogo solicita urgente la derivación a Río Gallegos, Buenos Aires o El Calafate, para realizarle estudios más complejos en el lado derecho de su clavícula.

Del ombligo para abajo no sentía nada. Estaba en terapia, con calmantes”, cuenta Silvana Gerónimo, su hermana.

En el Hospital Regional le realizan un drenaje para sacarle la sangre que tenía en los pulmones. Lo operan el 11 de mayo.

La Doctora nos dijo que fue buena la operación, que fue riesgosa, pero que le costará rehabilitarse, que mueva las piernas y que podría quedar en silla de ruedas”, recuerda Silvana.

El 1 de junio por la pandemia y ante el riesgo de contagiarse por COVID-19, lo trasladan a un Hogar de Ancianos.

El 12 de julio sus familiares piden la derivación. Se la otorgan y el 13 de julio viaja en avión sanatorio hasta Buenos Aires. Ingresa al sanatorio “Aires de Pacheco”, en El Talar.

Allí permanece hasta hoy.

En el medio de todo lo anteriormente detallado, pasaron cosas.

Primero, según la familia, debió interceder para que se considerara como un accidente laboral. Lucas iba camino a su casa, la que alquila, que no es la misma dirección que figura en sus datos de la ART: el domicilio de su madre.

Solucionado ésto, dos de los cinco hermanos de Lucas viajaron a Río Gallegos y mantenían comunicación por WhastApp con una encargada de la ART, que es el ISPRO.

Todos los requerimientos fueron atendidos, como la compra de insumos médicos para la operación.

Cuando Lucas fue derivado a Buenos Aires también contó con el acompañamiento de familiares, un primo y hermano. Esto fue durante un par de semanas. Luego quedó solo.

Fue allí en la Clínica, en el que aparece Luis Brezina, productor y asistente de calidad de vida y control de ART.

Brezina visita a Lucas y ve su caso”, cuenta su hermana. “Le recomienda que reclame, porque la rehabilitación que debía hacer mi hermano no se está haciendo porque la Clínica Aires de Pacheco no es de alta complejidad”, precisa.

“Hablé con el paciente porque el contacto fue en agosto y me contó su historia. Nosotros intervenimos ante casos de ausencia, abandono o falencias de la ART. Vimos el expediente de Lucas y era grave tanto por la clínica como por el ISPRO. Así que empezamos una auditoría”, contó Brezina a este medio, quien no integra la planta permanente de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo, pero está contratado para “hacer auditorías y controlar a las ART”, aclaró a TiempoSur.

Ante la supuesta negativa de traslado a un centro de mayor complejidad, Brezina realiza una denuncia en la Justicia Federal por “abandono de persona e incumplimiento de los deberes de funcionario público”.

A esta altura, el caso llega a los medios de la Cuenca. Es que la familia había pedido ayuda a funcionarios de Río Turbio para que se promueva el traslado de Lucas. El reclamo llegó también a la Cámara de Diputados.

La propia hermana -menciona- habló en persona con Karina Nieto, diputada de la Cuenca.

“La encuentro a Karina Nieto mientras repartía folletos para la campaña. Le pregunto cómo nos podía ayudar y me dijo que más que entregarle una nota al Gobernadora no podía hacer más nada”, relató.

El 1 de noviembre se realiza una marcha para reclamar por el traslado a otra clínica. Ese mismo día, Lucas Gerónimo cumplió 26 años. Lo festejó con los enfermeros de la clínica. Lo filma y sube a su red social.

El joven -fanático de Boca Juniors y de la danza folklórica- nació en Santa Cruz, pero en 1998 se va vivir con sus abuelos a Salta, al barrio Atocha. Vuelve en 2011.

El 3 noviembre la Cámara de Diputados aprueba un proyecto para que el Poder Ejecutivo “arbitre todos los medios necesarios” para garantizar el tratamiento de Lucas Gerónimo.

“No pedimos plata, sólo el traslado a una clínica de mayor complejidad, como el Instituto Fleni que tiene hectáreas para que mi hermano pueda salir. Él está encerrado, sin contacto con nadie. La silla de ruedas solo la usó dos veces. Está en la cama postrado”, advirtió su hermana.

 

El traslado

Desde un primer momento, cuando ocurren accidentes de trabajo, en el ISPRO estamos detrás de ellos, y más con la situación que embiste la gravedad de Lucas. Desde el inicio hicimos y hacemos todo lo posible para mejorar la situación de Lucas Gerónimo”, aclaró a TiempoSur, Pablo Ametrano, presidente del ISPRO.

El funcionario detalló que todas las prestaciones que debían hacerse se concretaron (y declaró que este caso no es competencia de la Caja de Servicios Sociales al configurar un accidente laboral).

“Tuve contacto con la madre de Lucas en primera instancia y con la familia. Me manifestaron que no estaba cómodo con el alojamiento”, expresó.

El caso de Lucas plasmado en su historia clínica -indicó- fue “certificado por 12 médicos” de diferentes especialidades. “No tiene una situación de abandono de persona como se dijo. Tiene un tratamiento prolongado y difícil”, remarcó y añadió:

“Es un proceso delicado y no me gustaría estar en los zapatos de Lucas, el cual debe ser difícil al no tener el entorno familiar alrededor”.

Hubo una junta médica, por lo que Ametrano recalcó que “no se hizo caso omiso” al pedido de la familia y que todo lo accionado fue de acuerdo a lo resuelto por los profesionales de la salud.  

Tomamos cartas en el asunto. De hecho, es muy probable que sea trasladado de clínica, eso es casi seguro. Lo estamos buscando, pero no es fácil conseguir cama, pero en el transcurso de la semana sería trasladado. Esto para tranquilidad de él y su familia, porque necesita estar tranquilo y estable, pero no es porque se lo esté tratando mal en la clínica en la cual está”, adelantó.

Finalmente, Ametrano dijo que el ISPRO no tuvo nunca un juicio que “siguiera para adelante” ya que todo está “como corresponde”.

Antes de la noticia del traslado de clínica, en Río Gallegos un grupo de abogados que cuenta con un poder firmado por Lucas, interpondría no una denuncia judicial, sino un trámite administrativo ante la Superintendencia de Riesgos de Trabajo denominado “divergencia”, que se efectúa cuando las prestaciones no son las que corresponden.

Los letrados trabajan “pro bono”. Es decir, no cobrarán sus honorarios.

Ayer Lucas se enteró del posible traslado. Estaba feliz.

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