Efemérides

Día Nacional del Mate

Desde hace cinco años, los argentinos celebramos el Día Nacional del Mate.

Hoy se toma mate.
Hoy se toma mate.
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La combinación de valores sociales, histórico-culturales y saludables de la infusión y su relación intrínseca con el prócer Andrés Guacurarí y Artigas impulsaron, en el año 2015, que se apruebe en el Congreso de la Nación la Ley 27.117, que establece el 30 de noviembre como “Día Nacional del Mate”.

De familia guaraní, “Andresito” nació el 30 de noviembre de 1.778 en Santo Tomé (Corrientes) y gobernó la denominada Provincia Grande de las Misiones, el territorio de la ilex paraguariensis (yerba mate), ampliamente consumida y difundida por sus efectos benéficos físicos y espirituales.

La norma fue publicada en el Boletín Oficial en febrero de 2016, marcando un importante precedente en la jerarquización del alimento, otorgándole un merecido lugar.

El Mate, nuestra identidad, nuestro ADN, el mate es nuestra infusión nacional, pero es en realidad mucho más que eso. El mate es un fenómeno cultural, mucho más arraigado al plano emocional que al racional. El mate es producto que más nos identifica como argentinos, funciona como conector, es decir que nos acerca, nos invita a compartir momentos, charlas y pensamientos. El mate es ese fiel compañero que nos acompaña toda la vida, el que nos hace dar cuenta que llegamos a casa. Todos estos aspectos fueron destacados en una investigación de mercado realizada en 2016 a nivel nacional, con más de 40 focus groups y miles de encuestas presenciales. Pero lo más importante es que todos estos aspectos son certificados por muchísimos argentinos que, cada vez en mayor cantidad salen a defender el mate ante cualquier circunstancia que intente manchar su imagen, nuestra imagen, porque el mate nos identifica, el mate está en nuestro ADN.

El Mate, su origen

El hábito de matear es incluso previo a la colonización, ya que fueron los aborígenes guaraníes quienes introdujeron al “hombre blanco” en el consumo de la yerba mate. Los orígenes del mate se remontan a la cultura de la etnia guaraní. Las hojas de la planta de yerba mate (Ilex paraguariensis) eran utilizadas por los aborígenes como bebida, eran objeto de culto y ritual, y moneda de cambio en sus trueques con otros pueblos prehispánicos: los incas, los charrúas y aún los araucanos a través de los pampas, recibían yerba elaborada de manos de los guaraníes. Caá en lengua guaraní significa “yerba”, pero también significa planta y selva, Selva Paranaense. Para el guaraní, el árbol de la yerba es el árbol por excelencia, un regalo de los dioses. Tomar la savia de sus hojas era beber la selva misma. Los conquistadores aprendieron de los guaraníes el uso y las virtudes de la yerba mate, e hicieron que su consumo se difundiera en forma extraordinaria al punto de organizarse un intenso tráfico desde su zona de origen a todo el Virreinato del Río de la Plata. Más tarde los religiosos jesuitas introdujeron el cultivo en las reducciones distribuidas en el norte de la Argentina, y Sur de Paraguay y Sudoeste brasileño. Fueron los grandes responsables de que la yerba mate fuera conocida en el mundo civilizado, en donde llegó a conocérsela como el "té de los jesuitas".

Cómo se lo toma

Varía de acuerdo con el gusto y a la idiosincrasia de la zona donde se lo consume.

La tradición iniciada por los aborígenes guaraníes que habitaban el actual territorio de Paraguay, noreste argentino y Uruguay antes de la conquista española sigue en el siglo XXI más vigente que nunca. Pero existen distintas formas de prepararlo y beberlo en cada país.

Frío o caliente, dulce o amargo son apenas dos de las alternativas existentes alrededor del mate y sus gustos, las que se suelen modificar según la cultura de la región y por la influencia de las condiciones climáticas de cada lugar.

Aunque el mate "cebado" es la manera más popular, antigua y extendida del consumo de la yerba mate en Sudamérica, hay otras muchas formas de consumir la yerba, como el mate cocido, que se comercializa en saquitos. Los guaraníes primero mascaban las hojas de la yerba mate y luego lo incorporaron como una bebida.

En cuanto al recipiente, existen y se utilizan actualmente una infinidad de variantes: elaborados con madera, loza, vidrio, porcelana, silicona o plásticos, pero Johan afirma que los auténticos tomadores consideran que el viejo y humilde mate de calabaza es el indicado para disfrutar del sabor de un buen mate.

Cómo cebar mate correctamente, paso a paso

*Llenar un mate hasta las tres cuartas partes con la yerba mate elegida. Evitar colmarlo, ya que la yerba, al humedecerse, aumenta su volumen.

*Taparlo con la palma de una de las manos, darlo vuelta y agitarlo enérgicamente. Este proceso es fundamental para mezclar bien los componentes de la yerba mate, principalmente el polvo, para que su sabor sea uniforme y no se tape la bombilla.

*Luego se lo vuelve a la posición casi inicial, inclinando la yerba mate a 45°.

*En el pequeño hueco o canal que queda preparado, agregar agua tibia (45° C), y luego “ensillar” el mate (acomodar la bombilla) en ese lugar.

*Cebar donde está la bombilla con agua potable y purificada, que debería estar entre 75 y 80° C. El agua a mayor temperatura perjudica aromas y sabores de la yerba mate. Evitar usar agua hirviendo, porque altera el sabor de la yerba mate.

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