En cuarentena

Cómo ayuda el Hogar de Cristo, que asiste a jóvenes con problemas de adicciones

La obra también asiste a personas en situación de calle. Por la pandemia entregan viandas pero también mercadería.  La articulación con el Gobierno provincial.

El Obispo ayudando a cocinar en uno de los dispositivos del Hogar de Cristo.
El Obispo ayudando a cocinar en uno de los dispositivos del Hogar de Cristo.
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El Hogar de Cristo es obra que incluye a dispositivos comunitarios que acompañan a personas de vulnerabilidad psicosocial, como jóvenes con problemas de adicciones o en situación de calle.

De esta obra dependen el Centro Barrial Ceferino Namuncurá, la Casa-Taller de formación laboral y la Casa Amigable, esta última cerrada desde antes de la pandemia por la ausencia de un coordinador.

En este último caso, los jueves se les pudo conseguir un lugar para alquilar y sin un responsable “era difícil sostenerlo”. “Algunos chicos están alquilando en piecitas y son jóvenes que también presentan algún tipo de vulnerabilidad psicosocial”, indicó, el cual incluía a siete chicos.

Por eso el trabajo “más fuerte” se está realizando en el Centro Barrial. En este dispositivo –ubicado en Mendoza 340- recibían a personas en situación de calle, el cual abría por la mañana, se podían bañar en el lugar, almorzaban y también participaban en talleres de arte y murga. Luego hacían la merienda y cerraba a las 18:00. En este lugar también se los asistía para la realización de trámites administrativos y médicos. “Ahora lo abrimos tres veces por semana y como no podemos abrir el comedor, que recibía a más de 40 personas que comían allí, decidimos armar viandas y entregarlas porque no podemos aglomerar gente”, precisó.

La comida es cocinada por voluntarios que entregan las viandas desde las 13:00 hasta las 14:30, pero además entregan bolsones de alimento para quienes pueden cocinar.

 

LA CASA-TALLER

En cuanto a la Casa-Taller, ubicada en Kirchner 1970, también debieron suspender la actividad, en donde brindaban talleres de conservas, panadería, serigrafía, teatro, etc. “No podía generar espacios socioeducativos ni abrirlos por la cuestión preventiva”, indicó y aclaró que salen “lo mínimo e indispensable a entregar las cosas con los recaudos que requiere la situación”.

“Los dispositivos residenciales no podemos activarlos por la situación y ponemos el acento en el Centro Barrial para hacer un acompañamiento más comunitario. Trabajamos con un grupo vulnerable y tratamos por eso mismo de estar presentes”, destacó.

Silva remarcó que, gracias a la articulación con el Centro de Salud Mental y Abordaje Territorial, pudieron “conseguir una pieza a los chicos para que pudieran dormir y alojarse, además de un tratamiento cuasi-ambulatorio”.

También trabajan con Cáritas Diocesana que los autorizan a poder asistir a personas de bajos recursos. Días tras llevaron alimentos al barrio Los Lolos.

En tanto, Silva pidió a toda la comunidad “actuar con responsabilidad” y respetar la cuarentena ya que no salir de casa es por ahora “la única vacuna”. “Debemos dejar que las autoridades y gente que tiene una responsabilidad en seguridad, salud y un poquito de nosotros, que somos operadores de salud, podamos atender con normalidad y respetando las normas de prevención, sabiendo que todos nos tenemos que cuidar. Debemos también dejar que Dios entre en nuestras casas, sin entrar en pánico y mirarlo como una medida solidaria con el otro ya que no sabemos de qué se trata esto”, recomendó.

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