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26 años evangelizando

Carmen Pérez, la mujer que predica la Fe en las calles de Río Gallegos

En diálogo con TiempoSur, la vecina de Río Gallegos compartió su testimonio de fe a 26 años de haber comenzado su camino cristiano. Relató cómo superó la enfermedad y la tristeza a través de su entrega espiritual, y su labor diaria en hospitales brindando contención y oración a quienes más lo necesitan.

  • 29/06/2025 • 13:57

Carmen Pérez cumplió 26 años de labor evangelizadora en Río Gallegos. En una charla íntima con TiempoSur, compartió el inicio de su historia espiritual, marcada por una profunda transformación personal luego de una etapa de tristeza y enfermedad.

“Un bendito día Dios llegó a mi vida. Estaba muy muy triste y lleno de enfermedades, tenía tres bolsas de remedio y una bolsa de chullos y me evangelizaron como yo lo estoy haciendo y empecé a conocer a Jesús, mi gran amor, hice la oración de entrega a Dios y a partir de ese día nunca más me separé de Dios, porque él me sanó, porque me sanó y me sacó del hoyo donde estaba, sin paz, sin amor, sin esperanza, llena de tristeza, llena de enfermedad”, recordó.

Desde aquel encuentro con la fe, Carmen aseguró que no volvió a padecer dolencias físicas ni emocionales. “De ese día que conocí a Jesús nunca más estoy enferma, no sé lo que es una Bayer aspirina. Dios me sanó mi alma y me sanó todo mi cuerpo”, afirmó.

 

Su testimonio la impulsó a compartir su experiencia con quienes atraviesan situaciones difíciles, especialmente en los hospitales. “A partir de ese momento empecé a hablar de lo que Dios había hecho en mi vida y de empezar a creerle y a tener esa fe puesta en Jesucristo que es el único que puede sanar y salvar las vidas de donde están. Como lo hizo conmigo, lo iba a hacer con muchas vidas. Con muchas vidas que están tristes, enfermas, sin paz, sin amor”, expresó.

En ese sentido, Carmen destacó el valor de acompañar espiritualmente a los pacientes que enfrentan enfermedades en soledad. “Yo también le hago la oración de entrega cuando la gente pide entregar su vida a Dios, porque si se mueren se van con Jesucristo. Y no se van al infierno. Entonces, eso me ayudó, el amor de Jesucristo en mi vida me ayudó a que yo pueda ir a ver los enfermos, porque Dios me rescató a mí del hoyo. Entonces, eso me ayudó, el amor de Jesucristo me ayudó a ir a ver a los enfermos todos los días”.

Finalmente, expresó su gratitud por el camino recorrido y por la posibilidad de seguir llevando su mensaje. “Muchas gracias a Dios por ustedes ser los portadores de que yo pueda llevar el mensaje a muchas vidas que hoy le necesitan. Que Dios quiere que muchos sean sanos y salvos. Que Dios les bendiga a todos y prójimos que lo amo con el amor de Jesús”.