No las vieron nunca

Ballenas en Caleta Olivia: un tesoro oculto

Nadie esperaría nunca que le contáramos que en las costas de Caleta Olivia existe un tesoro inmaculado e investigado desde hace casi 40 años, como lo puede ser el avistaje de la mayor variedad de especies de ballenas en el mundo.  En 2020 se retomó un proyecto del museólogo e investigador Cesar Gribaudo, el cual contará con financiamiento del Ministerio de Turismo de la Nación. También hay privados interesados.

Ballenas en Caleta Olivia:
Ballenas en Caleta Olivia:
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Cesar Gribaudo, es el actual Director del Museo Educativo Patagónico, donde desde hace muchos años trabajan en investigación, en conjunto con distintos países del mundo. El museo se formó tras la jubilación de Cesar, quien fuera Director de Museo, Biblioteca, y Ciencia y Técnica en la Provincia, cargo al cual accedió por concurso en 1984. Luego migró a la localidad de Caleta Olivia como Director de Museos y Patrimonio Cultural y Natural desde 1986 hasta su jubilación, para la posterior creación del museo, desde donde actualmente trabaja en la investigación y educación, motivo por el cual acercó nuevamente el proyecto a la Municipalidad de Caleta Olivia y al Gobierno Provincial. “Debe ser un proyecto de toda Santa Cruz, no de Cesar Gribaudo”, aseguró a TiempoSur.

Caleta, el paraíso de las ballenas

El proyecto “Ciudad de las Ballenas” inició en 1984 desde el Gobierno Provincial, justamente en el marco de las funciones que desarrolló Gribaudo. El primer paso fue generar alrededor de cada municipio un área de influencia, para que la propia entidad sea quien trabaje con su patrimonio. En su paso por Río Gallegos entre otras cosas se recuperó la Casa Parisi (Museo de Los Pioneros), trabajó en la declaratoria como Monumento Histórico Nacional de la Catedral de Río Gallegos. Ya en Caleta Olivia, hace más de 20 años, comenzó tambien con su labor en torno a un proceso sistemático observación de ballenas y delfines en las costas del Golfo San Jorge.

Gribaudo cuenta que “esto va unido con un trabajo de investigación histórica, donde a través de registros de barcos balleneros y factorías ballenera que existieron en la zona, hace 90 años, dimos con que se cazaban ballenas a solo 1 y hasta 15 kilómetros hacia el interior del mar, donde hoy justamente se pueden observar las especies”, y extiende: “Esa diversidad de ballenas registradas en los libros de los balleneros, son las mismas especies que desde hace más de dos décadas estamos viendo acá, y las cuales cada vez son más”.

Desde 1998, momento en el cual se comenzó con el registro sistemático de observaciones fue aumentando la cantidad de ejemplares, y en los últimos años son entre tres mil y seis mil, en el período que comprende los meses de diciembre a junio, aunque recomienda que “en el mes de enero hasta el mes de mayo, se ven todos los días y a toda hora”.

Revalorizar el proyecto

Si bien a lo largo de los años, los integrantes del Museo Educativo Patagónico han sabido mantener vigente la iniciativa, haciéndosela conocer al mundo, lo cierto es que recientemente se ha manifestado un verdadero interés por parte de las autoridades.  En este último tiempo ha estado, en 2015 y 2017, ha participado del Congreso Mundial de Ballenas (Madagascar), a fines de 2019 hizo lo propio en el Congreso Mundial de Mamíferos Marinos (España).

Consultado sobre los motivos que llevaron a desaprovechar tamaño regalo de la naturaleza, Gribaudo opinó que “no las veían” y explicó: “Muchas autoridades se les planteo el tema, pero no se dieron cuenta que este es el lugar con mayor diversidad de ballenas en el mundo de ballenas. Hay muchas especies distintas que se pueden ver en nuestras costas mientras que en otros lugares del mundo se pueden ver hasta 3 especies”.

“Estamos tratando de insistir para que esto se haga y que esto pueda andar solo, sea un proyecto de la comunidad de Caleta Olivia y Santa Cruz, porque con esto, en el turismo de naturaleza, se puede catapultar y puede traer atractivo directo como destino”, manifestó al expresar: “Con esto Caleta Olivia podrá diversificar su matriz económica, y puedo ser una pata importante, porque además de las ballenas tenemos otros lugares importantes. Una vez estando acá para ver las ballenas se puede ofrecer la lobería más grande del mundo en costa de lobos marinos de un pelo, que es el Parque Natural Monte Loaiza, el cual también venimos trabajando desde 1986. Más de 20.000 lobos marinos en una sola playa donde nacen 5.000 crías por año. Además de una diversidad destacada de aves anidando, entre ellas dos especies que están en peligro de extinción”.

Financiamiento de Nación

Actualmente el interesante y desperdiciado atractivo se puede hacer con guías e indicaciones desde la misma costanera, a raíz de que los ejemplares se muestran cercanos a la costa en varias ocasiones. Por ahí las tenemos muy cercanas y uno se les puede acercar. Gribaudo aseguró que además de la característica ballena jorobada de Puerto Madryn y Península Valdez, en Caleta Olivia “vemos otras siete especies de ballenas”, y amplió: “Hay algunos inversores privados; hay una persona que invirtió en un bote, está pidiendo permiso para utilizar el muelle y bajar la lancha al puerto y pedir los permisos a turismo y fauna para poder avanzar”.

Tambien en dialogo con nuestro medio, la Directora de Turismo de Zona Norte, Marina Basalo, adelantó que el Ministerio de Turismo de Nación comprometió el financiamiento de una primera etapa del proyecto que cuenta con la instalación de miradores y cartelería, además de la infraestructura de un espacio de recepción de visitantes.  Según detalló la ciudad del Gorosito aplicó al programa de ciudades emergentes de la cartera nacional, mediante este proyecto que “interesó mucho”, dijo Basalo, quien además se mostró con expectativas en relación a lo que este atractivo le pueda aportar a la provincia en materia de visitantes.

“Fue la diputada Liliana Toro quien se acercó a la secretaria de turismo para comentarnos sobre el proyecto de investigación del señor Gribaudo, y junto con el municipio, durante el 2020, estuvimos trabajando en el proyecto de desarrollo turístico de este recurso”, contó Basalo, quien además detalló: “Se generó una propuesta de “puesta en valor” de distintos lugares primero pensado para la propia comunidad  de Caleta Olivia, como vinculándose con este recurso el mar y los recursos complementarios como la lobería y avistaje de aves, y, en una segunda etapa, el acondicionamiento para que exista una baja de gomones y se pueda disfrutar desde otro contexto de más cercanía”.

Una ley que de poco sirvió (como muchas)

En noviembre del 2010, la Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Cruz aprobó la creación de la Reserva Natural Costa Norte. La iniciativa del diputado provincial Rubén Contreras, consistia en proteger el área marina ubicada a pocos kilómetros al norte de Caleta, “para el avistaje de las ballenas, que recalan anualmente en el lugar, antes de continuar su periplo hasta las costas de Península Valdés”. Específicamente, esta área natural protegida abarcaba la superficie terrestre-marítima dentro de los siguientes límites: al oeste, la línea de más altas mareas; al Sur, el paralelo 46º 20" 00""; al Este, de la línea más alta de marea, hasta doce millas; al Norte, el paralelo 46º 00" 00"". El lugar es conocido popularmente como "la bajada de la Osa".

Para confeccionar la norma se recurrió al trabajo especializado del museólogo César Gribaudo.

En uno de los artículos se explica que "los objetivos serán mantener muestras representativas de los ecosistemas costeros y marinos, que aseguren la continuidad de los procesos naturales; promover actividades sostenibles compatibles con la protección, conservación y proyección del área, como turismo y la pesca". La autoridad de aplicación sería el Consejo Agrario Provincial, quien elaboraría un plan de manejo para el área protegida. Asimismo, en su articulado, la ley establece que se coordinará con la Municipalidad de Caleta Olivia y la Secretaría de Estado de Turismo "el control y uso turístico de la zona en cuestión".

Nada de eso sucedió en 22 años.

 

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