Invierno en el Estuario

Aves gigantes, cantoras y acuáticas

El invierno en el estuario del río Gallegos continúa sorprendiéndonos con la avifauna que es posible avistar en sus costas, desde gigantes hasta cantoras o acuáticas que toman sol en sus orillas.

  • 05/07/2026 • 12:42

Por Asociación Ambiente Sur

 El Petrel gigante antártico (Macronectes giganteus) puede ser observado mientras planea sobre las costas del estuario. Es una especie considerada de “Preocupación menor” por la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN), y “Vulnerable” en Argentina.

Este Petrel mide 87 cm, con una envergadura alar (del extremo de un ala a la otra) de 195 cm. Es el petrel más grande. Los ejemplares que se observan en el estuario del río Gallegos y en la zona son generalmente juveniles, residentes, cuyo plumaje es completamente negro apizarrado y con un notable pico de color marfil a verdoso. Los adultos van mudando progresivamente hacia un gris blancuzco, comenzando por la cabeza y extendiéndose luego hacia el pecho y resto del cuerpo.

Es un excelente planeador que vuela en forma ondulada sobre las olas. Se lo puede observar planeando, moviendo sus alas lentamente, alimentándose o descansando en el agua.

Es un ave predadora y carroñera. Se alimenta posándose en la superficie del agua o sumergiéndose hasta un par de metros para capturar todo tipo de presas o desechos de barcos pesqueros. En ocasiones, aprovecha animales muertos, actuando como carroñero y también preda sobre otros animales vivos. Es muy agresivo cuando debe defender su alimento. Permanece casi toda su vida en el mar, a excepción de las escasas ocasiones en que se acerca a tierra para alimentarse o cuando nidifica.

 

No nidifica en la zona, lo hace en islas oceánicas libres de predadores terrestres. Los ejemplares del estuario probablemente provienen de las colonias de las Islas Georgias y Malvinas, la Antártida y de las islas cercanas a las costas del Chubut.

Los petreles son sometidos a distintas amenazas a través de su ciclo de vida, causadas principalmente por actividades humanas que repercuten en su sobrevivencia o en su éxito reproductivo. La principal es la captura incidental de aves marinas por las redes de arrastre de pesca.

Cantos del estuario

No todas las aves cantan. La Loica (Leistes loyca) es una de las aves cantoras que nidifica en los pastizales alrededor del estuario. Durante la estación invernal las escuchamos habitualmente en la ciudad y sus alrededores.

Esta especie parcialmente migratoria y de tamaño grande, de unos 25 cm. Su aspecto es inconfundible por el plumaje rojo bermellón del pecho, que varía en intensidad y extensión según la época del año y del sexo. En el caso del macho es mayor y más colorido. Su larga cola le otorga una apariencia mucho más esbelta de lo que realmente es.

La Loica frecuenta la periferia de la ciudad y el estuario. Se la puede observar en grupos de 5 a 10 individuos alimentándose en el suelo de insectos y pequeños invertebrados o en perchas (alambrados o arbustos) prominentes, desde donde entona un canto fuerte y melodioso durante cualquier época del año; también vocaliza en vuelo, sobre todo cuando se concentra en grupos. En invierno se juntan en grandes bandadas, algunas de las cuales permanecen en la zona, mientras que el resto migra hacia el norte.

 

Tomando sol en la costa del estuario

Otro habitante que podemos observar en el estuario es el Biguá (Nannopterum brasilianum), una especie considerada común, nidificante, residente y con una categoría de conservación de “preocupación menor”, según la ONG Birdlife Internacional.

Este ave mide 60 cm y todo su cuerpo es de color negro brillante. El pico es grande, negruzco, de base amarillenta y termina en un gancho. El iris es notable, de color verde esmeralda. Las patas son fuertes, palmeadas y se encuentran en una posición muy posterior, lo que le otorga una postura erecta muy característica cuando está posada.

El Biguá habita en ambientes acuáticos diversos y se alimenta de peces que captura realizando frecuentes inmersiones, persiguiendo a sus presas bajo el agua. Suele trasladarse de un sitio de pesca a otro volando en fila al ras del agua. Nidifica entre setiembre y enero en la Isla Deseada.

A diferencia de otras aves acuáticas, necesita secar sus plumas, por ello se lo puede ver posado al sol con las alas abiertas. Es observado con frecuencia en los muelles de Y.P.F. situados en la costa de la ciudad de Río Gallegos o posado sobre los pilares en Punta Loyola.

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