Gremiales

ADOSAC recordó a Fuentealba a 19 años de su fusilamiento

El secretario administrativo de ADOSAC, Miguel Del Pla, repasó en una entrevista concedida antes del acto realizado este 4 de abril la dimensión política del asesinato de Carlos Fuentealba, cuestionó la falta de juzgamiento al exgobernador Jorge Sobisch y sostuvo que la pelea por justicia completa sigue unida a la defensa de la escuela pública, el salario docente y la jerarquización de la educación.

  • 04/04/2026 • 15:56

A 19 años del asesinato de Carlos Fuentealba, Miguel Del Pla, secretario administrativo de ADOSAC, recordó en declaraciones previas al acto conmemorativo realizado este 4 de abril el crimen del docente neuquino, denunció la persistencia de la impunidad sobre las responsabilidades políticas y remarcó que aquella jornada histórica continúa ligada a las luchas actuales de la docencia por salario, condiciones laborales y defensa de la escuela pública.

En diálogo con Tiempo FM, Del Pla reconstruyó cómo ocurrió el ataque contra Fuentealba durante una protesta docente en Arroyito, en Neuquén, y señaló que el maestro fue alcanzado por un disparo de gas lacrimógeno efectuado a muy corta distancia mientras iba en la parte trasera de un vehículo. En ese marco, detalló: “Fue fusilado. Le tiraron a menos de un metro de distancia. Él estaba subido a un auto y la policía venía empujándolos para que se salgan de la ruta en una protesta en Neuquén, en Arroyito. Le dispararon por la espalda. Iba sentado en el asiento de atrás y le tiraron, rompieron el vidrio y le pegaron directamente en la cabeza con el disparo de la escopeta con gas lacrimógeno”, describió.

Al profundizar sobre el hecho, el dirigente sindical aclaró que no se trató de un disparo convencional, sino de una munición de gas lacrimógeno dirigida de manera directa contra la víctima. En ese sentido, precisó: “No le tiraron una bala común, sino una lacrimógena directamente apuntándole a la cabeza. Eso derivó en que Carlos Poblete, que fue el policía asesino, fuera condenado a cadena perpetua por esta acción. Hubo un juicio muy extenso que tuvo varios episodios, que se llamó Causa Fuentealba 1 y Causa Fuentealba 2”, explicó.

Del Pla también ubicó el asesinato dentro de un escenario político y sindical más amplio, marcado por conflictos docentes en distintas provincias y por la ausencia, según señaló, de una coordinación nacional suficiente para respaldar esas peleas. “La característica era que teníamos, por una parte, huelgas en varias provincias, en particular las más destacadas, la de Neuquén y la de acá de Santa Cruz, y no había un apoyo ni una coordinación por parte de CTERA, la Confederación Nacional de los Maestros, en apoyo a estas luchas. Las provincias se veían obligadas, como también nos ocurre ahora, a reclamar y a pelear solas”, planteó.

En esa misma línea, recordó lo ocurrido en Santa Cruz durante aquellos días y vinculó el contexto represivo de entonces con decisiones tomadas desde el poder político nacional. “Mientras ocurrió esta represión tan brutal y tan asesina en Neuquén, acá, en ese mismo momento, en la misma semana en que ocurrieron los hechos, Néstor Kirchner había ordenado colocar a la gendarmería en las escuelas. Durante dos días hubo gendarmería en las escuelas. Particularmente, a nosotros nos llamó mucho la atención en ese momento el hecho de decir: prácticamente militarizamos las escuelas, con gendarmes ante la puerta de cada escuela”, sostuvo.

Al referirse a la figura de Fuentealba, Del Pla insistió en que su asesinato no puede reducirse únicamente a la muerte de un trabajador de la educación, sino que debe entenderse en el marco de una persecución contra un militante comprometido. “Lo importante que hay que revalorizar, o que la gente tiene que conocer, es que Carlos Fuentealba no era solamente un maestro. Era un luchador, era sindicalista, era activista, era socialista incluso. Compartía con él el pensamiento político, en el sentido de que era un hombre que luchaba por un gobierno de los trabajadores y que decía que el capitalismo no es un sistema económico que beneficia al conjunto, sino que solamente permite acumular riqueza en un extremo y asegurar la miseria del resto”, afirmó. Luego remarcó: “Por eso también lo tenían marcado. No es solamente que mataron a un maestro. Mataron a un maestro luchador”, enfatizó.

Uno de los ejes centrales de sus declaraciones pasó por la crítica a la falta de condena sobre los responsables políticos del operativo represivo. Sobre ese punto, sostuvo: “Cuando llegó el momento de juzgar esas responsabilidades políticas, algunos funcionarios recibieron condenas menores, pocas y excarcelables. Pero Jorge Sobisch, que era el gobernador de Neuquén en ese momento y que fue el que dio la orden de producir esta represión, zafó de su responsabilidad por completo. No fue ni siquiera juzgado. Todo quedó en los mandos menores, como si no hubiera habido una orden política que hubiera determinado esa acción de los mandos”.

Asimismo, advirtió que esa impunidad no pertenece solo al pasado, sino que continúa proyectándose sobre la actualidad política neuquina. “Esta impunidad de parte del responsable político principal de los hechos, que es Sobisch, persiste. Sobisch, recordemos, es del Movimiento Popular Neuquino. El actual gobernador, Rolando Figueroa, había sido funcionario de Sobisch. No es que algo pasó a la historia y ahora es otro mundo”, señaló. También agregó una observación sobre la situación del policía condenado: “Incluso en la actualidad se ha visto en varios actos protocolares del actual gobernador al asesino, que es el cabo Poblete, que después de cumplir cierta cantidad de años en la cárcel ahora goza de una cierta libertad condicional, no sé cuál es el estado exacto de su situación. Durante este año y el anterior se lo ha visto participar de actos oficiales presididos por el propio gobernador”, marcó.