Dar vuelta el objetivo

A través de un lente violeta

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Lic. Guadalupe Torres
Lic. Guadalupe Torres
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*Por la Lic. Guadalupe Torres

Docente-investigadora UNPA-UASJ

GRUPO SUBJETIVIDAD Y PROCESOS SOCIALES – UASJ

Si ajustamos nuestro lente violeta -utilizando la metáfora de Gemma Lienas (1) - refiriéndose a colocar un filtro con perspectiva de género- y miramos de cerca las distintas profesiones que están relacionadas al cuidado de lxs otrxs, o las actividades domésticas, podemos observar que son, comúnmente, realizadas por mujeres; son profesiones feminizadas. En nuestro país, según el último dossier estadístico del INDEC*, las mujeres son mayoría en el trabajo doméstico en casas particulares, en la docencia, y en los servicios sociales y de salud.

Además, el cuidado del hogar y de lxs hijxs, es realizado en gran parte por las mismas, casi 8 de cada 10 mujeres realizan tareas domésticas en el hogar, el doble que en el caso de los varones (INDEC, 2020) o al menos son ellas quienes llevan a cabo la organización, teniendo la carga mental de recordar todo lo que hay que hacer. Aún en tiempos de confinamiento, las mujeres son las que dedican el doble del tiempo a estas tareas.

El aislamiento social obligatorio genera, en lxs privilegiadxs que podemos quedarnos en casa, una superposición de zonas. Hoy que estamos 24/7 en casa, se nos entremezclan las zonas del hogar con las laborales, el tiempo familiar con el home office; lo externo se superpone con lo interno. A su vez, quienes ocupan las primeras líneas de combate contra el virus (trabajadorxs de la salud y servicios sociales) pasan largas horas fuera de su hogar, y cuando regresan se ocupan de las tareas de cuidados de lxs hijxs y la casa.

Estas realidades, en tiempos de coronavirus, se traducen en una sobrecarga física y mental para las mujeres que ocupan esos roles de cuidado. Deben estar atentas a sus puestos laborales (ya sea dentro o fuera de su hogar) y a su vez, pensar, planificar, y llevar a cabo las tareas domésticas. Las jornadas se vuelven interminables, y las horas parecen no alcanzar.

Por ello me pregunto, ¿Será el momento para repensar los roles familiares? Para poner en cuestión como decía Silvia Federici (2) “eso que llaman amor es trabajo no pago”. Podríamos pensar a este tiempo de aislamiento social como una oportunidad para visibilizar y revalorizar el trabajo de las mujeres dentro de los hogares. Y así poder generar mayor corresponsabilidad en las tareas que históricamente fueron asignadas a las mujeres de la casa.

Notas:
1) Gemma Lienas Massot escritora y activista feminista española. En su libro “El diario violeta de Carlota” (2001) utiliza la metáfora ponerse la gafas violetas, lo que consiste en mirar el mundo con una mirada crítica desde la perspectiva de género, observando las desigualdades entre hombres y mujeres.

2) Silvia Federici escritora, profesora y activista feminista italo-estadounidense. En sus obras sostiene que el trabajo doméstico que realizan las mujeres es en realidad un conjunto de actividades que contribuyen a la reproducción de la fuerza de trabajo para el capital, y de las cuales el capital se beneficia porque se trata de un trabajo no remunerado.
*https://www.indec.gob.ar/…/public…/dosier_estadistico_8M.pdf

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