Manos a la obra

Una red que teje sueños bonitos

Comenzó como un obsequio para su hijo y de allí nació el emprendedurismo relacionado a la creatividad y las creencias indígenas. La mujer que hizo de los atrapasueños un modo de relajarse, crear lazos y llevar algo suyo a hogares de todo el país.

  • 29/12/2018 • 13:32

Hace un tiempo, Luli Barcia se encontró paseando por una feria de Río Gallegos y llamó su atención un colgante de uno de los puestos. Se trataba de una atrapasueños, un objeto étnico compuesto por un aro circular sobre el que se teje una red de araña y se decora con plumas, cuentas y otros accesorios coloridos. A su anhelo por tenerlo, se le opuso la decisión de la vendedora que no lo tenía en venta. Pero no se quedó con las ganas, y buscó, indagó y logró conocer que elementos necesitaba para construir su primer “amuleto”. Y de ahí entendió que ese trabajo la relajaba y disfrutaba armarlos. El indicio para comenzar a emprender “Soñá Bonito”, nombre con el que se conoce su oficio comercial en Facebook.

Aunque Luli comenzó tejiendo Ojos de Dios o, también conocidos como Huicholes. Un elemento tipo mandala que se teje en forma de cruz y da un estilo romboidal o de estrella, llevando a que los colores de los hilos creen un estilo particular con un mismo criterio. “Los huicholes se fusionan con mandalas y de ahí puede salir cualquier cosa con significados”, explica Luli a NOS, quien emprendió los tejidos tres años atrás, pero ante la repercusión de su página en la red social y la demanda de los atrapasueños, tomó las riendas del trabajo sin dejar de disfrutarlo.

Con el acompañamiento de su pareja (Hipólito) y con dos niños pequeños (Salvador de 8 meses y Vicente con casi 2 años); Luli armó su taller en su casa, ordenó los elementos y accesorios comprados y reciclados, para recibir pedidos en Río Gallegos y a distintos puntos del país. “La gente se empezó a enganchar y llegamos a 4.500 seguidores y mando a todo el país”, relata y cuenta que mandó varios a Las Heras, como también a otras provincias como Salta, Corrientes y Buenos Aires. 

"Para gustos los colores", advierte y  explica que su trabajo depende de interpretar lo que la gente quiere en un atrapasueños. Un desafío de su oficio que derivó en agregar  accesorios que se identifiquen con el destinatario del obsequio. “He hecho con muchos elementos como una Van (camioneta), una mano de Fátima o los unicornios que están muy de moda”. Un arte que no tiene límites en el diseño y que combina técnicas, creatividad y originalidad. “Es una manera de dar algo de mí”, expresa.

En el tiempo, la improvisación y el “ir agregando y cambiando” está la motivación para diseñar un elemento que guste tanto a ella, en su interpretación y versión, como a quien lo solicita. “Pero si no me encanta no se los entrego”, aclara, y remarca que “míos no hay iguales, cada uno es único”.

Entendiéndose detallista y con el agregado de “algo original” que distinga sus diseños, Luli rescata que la demanda se sostiene e, incluso, la sorprende que haya mujeres que compran 5 o 6 atrapasueños. 

Tejidos en el cielo

Varillas de sauce o caños de cobre (utilizados en cañerías de gas) para la estructura circular, hilos que forman una tela de araña en hacia el centro, retazos de telas, cuentas, flores, plumas, maderas y elementos varios. Todos para elaborar un colorido, armonioso y llamativo colgante.

El atrapasueños que se ubica principalmente en la cabecera de la cama, ahí arriba, en suspensión. Pero también ocupa otros espacios de los hogares, donde la persona le encuentre su lugar.

Y Luli no solo quiso el conocimiento para un oficio personal. Muy pronto decidió socializar el conocimiento para quienes les interesaba descubrir mas del “amuleto ancestral” y poder poner manos en el armado del suyo. Por eso, armó un taller “Creando Bonito”, al que se sumaron varias interesadas e interesados para trabajar en conjunto.

Una iniciativa que le interesó pero le llevó mucho tiempo en el armado y preparación de materiales. “La duración es tres horas, pero yo no les corto las tres horas para no quitarle la inspiración”, advirtió Luli, quien repensó la forma de hacerlos “más personalizados o grupitos de dos” para aprovechar más la interacción con las personas. “Yo les tiro lo básico y ellas van probando”.  La propuesta muy pronto se imagina destinada a los niños, con quienes siente que tiene un “feeling” especial.    

Los sueños capturados

Pasó poco tiempo pero, a la vez, le pasaron muchas cosas como la mudanza hace un mes, su oficio en crecimiento y sus ganas de no solo que se vaya el arte, sino también irse con él, que su familia viaje. “Ahora me lo tomo más en serio”, señala Luli sobre el emprendimiento artesanal, que la llevó a hacer composiciones y telones de hasta 2 metros.

"El atrapasueños tiene varios significados, pero yo lo veo más como el sueño que uno anhela", enfatiza más tarde. Y en ese anhelo se teje las redes con otros artesanos que le colaboran y con quienes colabora para generar el lazo social. Como su propia madre, que elabora las manos de Fátima que utiliza en algunos diseños.

“Yo los quiero vender en todo el mundo”, manifiesta Luli como un “desafío constante”. Una manera de concluir la nota, dejando en evidencia que “soñar bonito”, no cuesta nada.   

 

PUEBLO OJIBWA

Pueblo nativo de América del Norte que entendía los atrapasueños como aquel capaz de filtrar los sueños dejando pasar solo los positivos, siendo que los malos quedan atrapados en la red y desaparecen con la primera luz del alba.

PUEBLO LAKOTA

La tribu sioux entendía que a través de la red pasan las pesadillas, mientras los sueños buenos quedan atrapados en los hilos y se deslizan por las plumas hasta la persona que está durmiendo debajo.   

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