Equidad

La vasectomía de Javier

Javier Arias tiene dos hijos y no quiere más, por eso hace un mes y medio se esterilizó. Su historia sirve para descubrir las nuevas masculinidades, dispuestas a asumir la responsabilidad de la anticoncepción. ¿Por qué sólo se promueven los métodos para las mujeres?

  • 15/06/2018 • 10:09
Javier Arias, periodista de Canal 2 de Río Gallegos.
Javier Arias, periodista de Canal 2 de Río Gallegos.

Por Sara Delgado

Javier Arias es un trabajador de los medios, conductor del Noticiero de Canal 2, y su exposición es alta. La semana pasada coincidimos en un panel que se hizo en la Universidad por el día del periodista. Nos conocemos a penas de vista, pero después de hablar de la cuestión de género en los medios se me acerca y me dice: “yo me hice una vasectomía”. Le devuelvo una sonrisa y le hago mi pregunta más obvia: ¿te puedo hacer una nota? Javier dice que sí.

Una semana después viene al diario, decidido a contar cómo es que rompió la lógica de que la anticoncepción corra por cuenta de las mujeres y traicionó el pacto machista que dice que la vasectomía y la virilidad no se llevan bien.

En la Argentina, la vasectomía y la ligadura de trompas, son cirugías gratuitas gracias a una ley de 2006, que no salió sin debate. Hubo nueve senadores que la votaron en contra, y se tuvo que eliminar del Código Penal,  el impedimento a los médicos de realizar prácticas que impiden la procreación. Habiendo transcurrido más de diez años, una de las técnicas es fuertemente resistida, denunciando una fuerte inequidad de género que pone sobre el cuerpo de las mujeres, la responsabilidad de la anticoncepción. Sólo en 2016, hubo 97 vasectomías, contra 1.297 ligaduras.

Javier y su compañera, Anahí, tienen la misma edad y dos hijos en común de dos y siete años. Tiempo atrás habían ido a consultar por una vasectomía, pero el medico del ámbito de la salud pública que los atendió, no quiso saber nada.

“Fui a la consulta con mi esposa y me dijo que era una locura, que se tenía que cuidar mi mujer, que era muy joven y que me podía arrepentir. Que había muchos métodos para ella y le tiró toda la responsabilidad”, dijo.

La pareja no quiere tener más hijos, ese es un debate que se cerró hace tiempo y que no tenía vuelta, pero “con el tiempo me fui dando cuenta que los métodos anticonceptivos, tenían en ella distintos efectos secundarios. Las pastillas generan acostumbramiento, cambios de humor, no te podes olvidar de tomarlas, entonces es algo que te sigue y te hace estar pendiente, igual con la vacuna, los parches”

Javier empezó a buscar en Internet y puso “vasectomía efectos secundarios” en el buscador. Entonces se devoró todos los foros que se le cruzaron por la vista, en donde se topó con una enorme cantidad de mitos y desinformación. También había páginas, pero casi todas eran extranjeras y con un lenguaje medico difícil de digerir.

“Leí que te la podías hacer en cinco minutos, que era ambulante, que era reversible, y un montón de cosas que no son ciertas. Después de tanto leer lo hablé mucho con mi esposa y busqué a un urólogo y saqué un turno por Internet”

Como tiene la Caja de Servicios Sociales, Javier fue a dar con Raúl Larcade, que lo atendió en la Clínica San José, de calle Corrientes y le sacó las dudas.

“Me dijo que no era cierto que la vasectomía fuese irreversible, que en otros lados se hace pero tiene el valor de un auto y no hay garantías de que puedas volver a tener un hijo. Me pidió un análisis de sangre común, y un electrocardiograma”.

Como iba a faltar al laburo, en la víspera de la cirugía, Javier se lo contó a sus compañeros, pero les pidió que no se lo dijeran a nadie. Ninguno se burló ni le preguntó nada. Sólo lo miraron sorprendidos.

“Después me di cuenta que fue una boludez, porque es un método del que se dice cualquier cosa y se piensa que uno es menos hombre por hacérselo. Y si no es así hay que contarlo”

Javier se internó a las siete y media de la mañana del día siguiente, a las nueve lo operaron con epidural y calmantes. Antes del mediodía ya estaba en su casa.

“Nunca tuve dolor. Me dieron un antibiótico para dos días, un calmante por las dudas y me dijeron que me aplique hielo si lo necesitaba”.

En una sociedad donde el movimiento de mujeres visibilizó la violencia machista, deconstruir la masculinidad tal como la conocemos hoy, es una necesidad. Javier, que no conoce a nadie que se haya hecho una vasectomía, está convencido de que la práctica es una cuestión de equidad de género.

“Hoy tenemos que hablar de responsabilidades compartidas. Cuidarse no sólo es responsabilidad de la mujer. Tampoco creo que esto sea un acto heroico, sino de aceptar las responsabilidades. Decir que la que se tiene que cuidar es mi pareja, es machista”.

Y lo de la vasectomía “tiene muchos prejuicios, piensan que el que se la hizo, capaz que no le funciona, y dudas que yo también las tuve. Lo primero que buscas son efectos secundarios, riesgos a la sexualidad. Y la verdad es que no hay ningún cambio de absolutamente nada, por el contrario, uno disfruta con la tranquilidad de no pensar en un embarazo”.

 

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