Especial 2017

Ahora la birra se hace en casa

Hay un crecimiento boom de la cerveza artesanal a nivel provincial. Las marcas locales van creciendo. Algunas ya se consolidan a nivel provincial. De lado van quedando las clásicas cervezas de publicidad veraniega.  

  • 01/12/2017 • 07:12
El equipo de La Zorra.
El equipo de La Zorra.

Al momento de escribir esta nota, el video clip del grupo tropical Ráfaga “una cerveza” tiene 150.905.814 reproducciones en youtube y se están abriendo cientos de botellas, latas y botellones en las fiestas pre noche buena. Pero hay una gran diferencia en este año: gran parte del público se pasó de las marcas industriales a las cervezas de elaboración artesanal o casera. Ahora hay un consumo más inteligente del producto, diferenciando tipos, marcas, orígenes. Ya no es sólo una birra: ahora son IPA, una Roja, una negra. Se conocen los estilos, los sabores y los nombres básicos para su elaboración: agua, lúpulo y levadura. El cliente ya no se conforma con la cerveza que se busca vender para el verano, esa a la que le crearon el mito que debe tomarse helada en una playa. Todo lo contrario. La cerveza ahora se toma bien, con la temperatura correcta, con una picada o algo que le haga compañía. Es que a nivel local y provincial se está viviendo el boom de la cerveza artesanal. Solo en Río Gallegos hay una docena de marcas propias, que desde sus cocinas, lograron posicionarse en el mercado provincial. Según datos brindados por los propios comerciantes y productores locales a TiempoSur, en comparación al año pasado, el consumo de cerveza artesanal a nivel nacional creció al 100%. Las marcas se posicionan, el mercado se consolida y los maestros cerveceros –o brewmasters en otros lados del mundo- deben hacer crecer sus herramientas de producción. El público está exigente.

De local
Lucio Garzón es uno de los productores locales. Empezó de grande a crear su cerveza Yatel, cuando se jubiló. Buscó un hobby y se encontró con el amor hacia la cerveza. Todo empezó como un entretenimiento, pero de a poco la cosa fue tomando color y se convirtió en un emprendimiento familiar, pero sin dejar de lado el espíritu aventurero. Fue autodidacta: leyó, se informó y arriesgó a hacer los primeros litros. Aunque en un punto, para buscar perfeccionarse en este arte, decidió buscar ayuda de los pioneros locales que estaban desde hace más tiempo que él elaborando cerveza. “La comunidad cervecera tiene esa particularidad. Hay una colaboración entre todos nosotros” comenta, dando a conocer cómo se lleva la actividad a nivel general. “No hay competencias. Cada uno hace su cerveza propia. Nos vamos complementando. Hay gustos para todos. Entre los cervecereos comparamos la actividad con el rugby por ejemplo, donde todos tiran para adelante y están dispuestos a apoyarse y colaborar con el que tienen al lado” indicó Lucio. “Hay un boom, sin duda. No sólo en lo local. Esto trasciende fronteras. Se va ganando cada vez más terreno. De alguna forma sucede lo que anteriormente pasó con el vino” contó. 

Un lugar para todos
Geraldine es santacruceña y Matías de Río Negro. Son los propietarios de Bravas, un local –ubicado en calle Sarmiento- que nació con la idea de fomentar el consumo de la cerveza local. Allí confluyen la mayoría de las bebidas elaboradas de manera casera en Río Gallegos y en otras localidades de la provincia. Se suman casi de manera obligatoria las marcas nacionales y extranjeras. Con un horario temprano, se busca instalar el consumo responsable e inteligente para la gente, apuntando a un público mayor. El modelo es el after office, donde se pueda disfrutar “la birra” después de la oficina. El público es variado. El lugar es tranquilo, donde la música acompaña. Ya han logrado hacerse un público propio. Los que están acostumbrados y saben de la cerveza la disfrutan. Los novatos, tienen su lugar para aprender.  Abrieron en agosto y gracias al boca a boca y las redes sociales, pudieron establecerse. La idea surgió una noche de reunión con amigos.
“Nuestra idea siempre fue fomentar consumo de cervezas artesanales santacruceñas. Todas nuestras canillas son de acá. De Gallegos, Los Antiguos, El Chaltén, Calafate, Río Turbio. Son productores chicos, algunos que tienen bares, otros que no, y que se dedican a hacer cerveza como hobby” dijo Geraldine en diálogo con este medio.

El hobby
Algo que tienen en común los productores locales es que muchos de ellos empezaron como un hobby. Al ver la posibilidad de crecimiento, decidieron poner a la venta su producto. Como no podía ser de otra manera, los amigos y la familia fueron los primeros en poder saborear los primeros litros de cerveza casera. “Las recetas son casi todas iguales. Hay algunos estilos, como la de Calafate, que es bien autóctona. Después cada cervecero tiene su receta, la va modificando, pero dentro de los estilos. Todos juegan con los sabores” contó Matías. Aquí hizo una diferencia. Habló de las cervezas artesanales o caseras, dependiendo qué definición se le ponga a cada una de ellas. Remarcó que lo artesanal es la manera en que se fabrica, mientras que lo casero pasa por la receta que utiliza el maestro cervecero.
Un lugar para juntarlos a todos
La gente de Bravas remarcó que cada vez hay más gente que se pasa al lado artesanal. Las industriales van cediendo de a poco el terreno. “Tienen menos conservantes, es más rica. La gente no conocía las artesanales porque no tenía lugares donde ir a comprar o tomar una” señala Geraldine.
Matías por su parte admite que el sector está en la cresta de la ola y están aprovechando el momento. “Hay un boom, como pasó con el vino”. El entrevistado se animó a dar cifras. Sostuvo que el consumo total a nivel nacional del año pasado fue del 1,5% para las artesanales. Este año fue del 3%.
“Las marcas conocidas están sacando diferentes estilos, ya no sale la vieja y clásica cristal de antes” reconoce.
“Hay distintos públicos. Hay gente que sabe, gente que no. Muchos vienen a pedir una IPA, una Honey, cosas bien marcadas. Nosotros nos tomamos el tiempo para explicarle qué están tomando. No es como tomar una cerveza industrial; hay un coste más caro, pero el producto es mucho mejor. Nuestra idea es apuntar al consumo santacruceño. Las importadas están para el que quiera probarlo” dijo.

Desde Calafate
La Zorra se ha establecido en Calafate como una de las marcas más reconocidas, incluso a nivel provincial. Estuvieron en Río Gallegos durante el mes de noviembre, participando de la Fiesta de la Cerveza Artesanal. Nacieron también del sueño y las ganas de tener una cerveza propia, que salga del suelo local y pueda ser disfrutada por todos, pero también de una necesidad, de poder tener una cerveza artesanal que no demore tanto tiempo desde su producción, pasando por su traslado hasta la consumición final.
“Encontramos el pie y se nos acabaron las excusas para hacer nuestra propia cerveza” dijo Diego Moreno, encargado de la marca.
Aprendieron de a poco, estudiando. La fantasía de crear la cerveza propia siempre estuvo y bastó tomar la decisión para lanzarse al ruedo.
Explicó que el crecimiento del consumo de cerveza no se queda en la provincia, ni siquiera en el país, sino que trasciende todas las fronteras. El fenómeno, según Diego, viene pasando en los últimos años. Además de haber más consumo, creció exponencialmente el nivel del producto que crean los brewmaster. Pero con esto se suma además la exigencia del público.
“El consumidor empieza a probar distintas cervezas, es un fenómeno que ocurrió en los 90 con el vino. Hay múltiples estilos y cada cervecero juega lúdicamente para darle su impronta” dijo el entrevistado.
“Siempre se juega, pero nos falta muchísimo como región para poder alcanzar el desarrollo que tiene la cerveza artesanal en otros pueblos cerveceros. Todos los santacruceños siempre están tratando de hacer un producto cada vez mejor, para poder llegar a hacer una cerveza que no tenga nada que envidarle a la de otros sitios” analizó.

Todos brewmaster
Ha crecido tanto la comunidad cervecera, que cada vez más gente se anima a crear su propia cerveza. A través de páginas web de compra y venta, pueden conseguirse a diferentes precios variedad de kits y productos para empezar con la elaboración en casa. Esto, sumado a la gran información que puede encontrarse en internet con tan sólo una búsqueda. A esto se le agregan los grupos de Facebook, el “boca a boca” virtual que se da y la abundancia e recetes, generando así una cultura cervecera no vista años anteriores.