Torneo Clausura

Gimnasia se aprovechó de un River a la deriva

Fue victoria por 1-0 para el Lobo gracias al cabezazo de Steimbach.

  • 29/07/2026 • 22:24

River es un desconcierto. Su realidad queda plasmada en la cancha. Visitó el Bosque de La Plata y se volvió con la tercera derrota consecutiva en el inicio de este segundo semestre (la cuarta si se cuenta la final perdida con Belgrano). Fue Caperucita Roja (y blanca) y el Lobo se lo devoró para regalarle a su gente la primera victoria del campeonato y cortar una racha de nueve años sin poder ganarle al Millonario como local

El partido había entrado en zona de gol-gana en el último tramo, con Gimnasia mejor plantado y dando la sensación de que, si se animaba, podía ganarlo. Y se animó nomás. Primero lo tuvo Auzmendi tras una gran jugada y un centro de Miramón. Después llegó el centro al corazón del área que Steimbach cabeceó para desatar el delirio de los triperos. El juvenil podrá contarles a sus hijos y nietos que le ganó en el salto a un campeón del mundo como Nicolás Otamendi. Santiago Beltrán, en cambio, quedó a mitad de camino y no alcanzó a cerrar.

Pero la responsabilidad de este presente de River es mucho más grande que una jugada puntual que terminó en el gol de la derrota. Tiene un plantel en plena reconstrucción, aunque diezmado. De los 14 jugadores apartados todavía quedan nueve entrenándose por separado en el predio de Cantilo, una depuración que incluso le impide completar el banco de suplentes. Además, le faltan perfiles para desarrollar la idea que pretende Eduardo Coudet.

 

River no juega a nada. Tampoco queda claro a qué quiere jugar. El Chacho, de regreso en el banco tras cumplir la suspensión, cambió el esquema y apostó por un 4-2-3-1. Sin embargo, lo hizo sin extremos naturales. Joaquín Freitas, un centrodelantero, se movió por la derecha, mientras que Tomás Galván, un volante de características más internas, lo hizo por la izquierda. Y aunque el ex Vélez se cerró para facilitar las proyecciones constantes de Marcos Acuña, nunca se sintió cómodo.

 

Además, River es un equipo demasiado previsible. Monopoliza la pelota, pero abusa de los pases intrascendentes y, si le bloquean una de sus principales vías de ataque, no encuentra demasiadas alternativas. Una de ellas era buscar a Acuña con envíos largos para que desequilibrara por la izquierda. Gimnasia lo dobló en la marca con Bautista Barros Schelotto y Steimbach y, cada vez que pudo, atacó por ese sector.

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