Política deportiva

Dirigentes arremangados

El año que se va fue difícil para todos y también para los dirigentes deportivos, que tuvieron que buscar variantes y sacar a relucir sus cualidades para sostener las actividades anuales y, al mismo tiempo, gestionar apoyo o recursos para los desafíos más importantes del año. Se arremangaron y lo lograron.

  • 03/01/2018 • 11:40
Presentes. De izquierda a derecha, “Tito” Velásquez, Mario Fernández y Alejandro Roldán.
Presentes. De izquierda a derecha, “Tito” Velásquez, Mario Fernández y Alejandro Roldán.

El 2017 quedará marcado como uno de los más difíciles para los habitantes de Santa Cruz, porque la crisis tocó a cada uno de los sectores y el deporte no fue la excepción.

Sucede que los clubes tienen compromisos anuales para los cuales en el pasado tenían un panorama más favorable, y el cambio de situación obligó a los dirigentes a arremangarse, para evitar cualquier tipo de problema en las instituciones deportivas de Santa Cruz.

En este caso, TiempoSur eligió tres casos reconocidos como lo son Hispano Americano, Boxing Club y San Miguel, que cada año logran representar con éxito a la provincia.

 

Mucho trabajo

El 2018 está ahí muy cerquita, como a la vuelta de la esquina, pero no se va sin antes un análisis de quienes lo atravesaron de punta a punta, trabajando todos los días.

Uno de los que puso el hombro, incluso superando complicados momentos de salud, fue Roberto “Tito” Velásquez, actual presidente del Boxing Club, quien aseguró: “Haciendo un balance de este 2017, decimos que fue bastante complicado más allá que nosotros arrancamos a mediados de 2016 y, en esos primeros seis meses, pudimos firmar un par de convenios que fueron una prueba piloto para el año que siguiente, y por suerte eso también nos ayudó a sumar muchos socios nuevos y gente de otros sindicatos, gremios o mutuales que pudimos tener en el club durante todo este 2017, además de los comercios que se sumaron como sponsors del club.”

Luego agregó que eso hizo que, a pesar de ser un año complicado, logren llevarlo adelante y terminarlo haciendo mucho esfuerzo de parte de los empleados, los profesores y quienes participan en el club, ayudándose mutuamente para salir adelante.

Se veía venir. Cualquier santacruceño avizoraba a fines de 2016 que este año que se va obligaría al máximo esfuerzo y “Tito” contó su experiencia.

“Sabíamos que este iba a ser un año complicado para todos los dirigentes y afrontamos el desafío buscando alternativas por todos los medios, como para que el club no sufra los inconvenientes que tenemos en la provincia y, que el socio también pueda venir al club sin pagar una cuota más alta. Nosotros logramos mantener los precios del año pasado y llegó un momento del año en el que aumentó considerablemente la cantidad de socios, y recién en la parte final se sintió una baja, porque la gente ya está pensando en el fin de año y los gastos para las vacaciones, pero pudimos sacarlo adelante. Este es un gigante y uno va aprendiendo todos los días junto con la comisión directiva. Hoy el club es de puertas abiertas y no tan cerrado como años anteriores.”

A la hora de contar cómo fue el intercambio de opiniones y experiencias con otros dirigentes deportivos en este 2017, indicó que tienen “una muy buena relación” con algunos, como la nueva dirigencia del Hispano Americano que asumió hace poco, con quienes contó que hablan de los problemas que pueden surgir en este tiempo y también con gente de la liga independiente de fútbol de los barrios, con los dirigentes de la Liga Sur y con asociaciones o instituciones que se acercaron.

“Vemos que sufrimos la misma problemática con pagos a la AFIP, pago de servicios y mantener la estructura de cada institución; sumado a participaciones especiales como son la de Hispano jugando la Liga Nacional de Básquet y el Boxing el Torneo Federal “B”, adicionalmente a Hispano y Ferro jugando el Torneo Federal “C” en 2018 y son torneos económicamente caros, que obligan a trabajar para que no sufra ningún inconveniente el club”, afirmó.

 

La voz de la experiencia

Si hay un dirigente que las vivió todas es Mario Fernández, pilar de la conducción del club Hispano Americano, que supo afrontar un año difícil de la mejor manera, pero no con menos sacrificio que el resto.
“La verdad es que el año fue muy particular no sólo desde lo económico, sino también desde las sensaciones de la gente y la percepción o la voluntad con un desánimo generalizado, que redunda en todos los aspectos de forma negativa porque hasta el mismo personal se predispone de una manera diferente”, relató Mario en diálogo con TiempoSur.

Contó que este año en el club, tuvieron la dificultad puntual de no contar con la disponibilidad del servicio de la pileta para lucración, como lo hacían todos los años desde hace ya muchos años, en virtud de los paros y demás cuestiones, lo que los complicó desde lo económico.

Sin embargo, advirtió que más allá de eso el club mantuvo todos sus servicios de manera regular, sin interrupciones y con una demanda por encima de la oferta que pueden ofrecer.

“Eso nos alienta para seguir insistiendo y trabajando con la misma tesitura de ser un club organizado, cuidadoso y no ir más allá de lo que entendemos que podemos, saliendo airosos hasta de momentos como estos, esperando que la situación mejore”, sostuvo.

 

Otros tiempos

Mario vivió épocas donde la política deportiva a nivel provincial y municipal tenía la posibilidad de llegar con más apoyo al deporte que en la actualidad.

Sin embargo, contó que desde el Hispano nunca fueron 100 por ciento dependientes de los aportes externos “porque esas son cuestiones que a veces están y a veces no”.

“Siempre pensamos que el sustento de la actividad del club pasa por el aporte que los socios hacen, siendo criteriosos de los valores, porque tampoco es un comercio lo que proponemos, entendiendo que los costos que se le solicitan a los socios tienen que ser los suficientes como para mantener la institución, pero siendo mesurados y sin excedernos porque no es un comercio. Por eso cuestan los progresos en lo edilicio, porque los ingresos nunca son exorbitantes como para tener un margen a fin de año para crecer en infraestructura. Muchas de las cosas que proponemos las hacemos apelando siempre a la voluntad de los empleados, los pares, los socios y los dirigentes que hacen el esfuerzo para tratar de obtener fondos fuera de lo habitual y poder crecer”, afirmó.

Destacó que es por eso que valoran logros como el buffet de la cancha de fútbol, que estuvieron casi cuatro años para poder lograrlo, cuando en realidad es una superficie menor, que es importante y que parecía fácil cuando lo encararon, pero a la hora de los números fue costoso.

“Considerando los aportes que todas las instituciones que recibimos de distintos medios, nosotros, salvo en lo que tiene que ver con el apoyo de la provincia para con el básquet, en otros aspectos, es muy poco lo que solicitamos y recibimos porque la situación tampoco está para ir a pedir y sustentar el funcionamiento de la institución. Cuando están, son bien recibidos, siendo un ida y vuelta con organismos de gobierno”, afirmó.

“Nosotros generalmente definimos la política institucional dentro de las puertas del club, como lo venimos haciendo hace muchos años y si bien se renuevan los miembros de la comisión directiva, hay un lineamiento en algún sentido que hemos instalado hace muchos años y se sostiene en esos términos”.

“Es bueno a veces buscar opiniones en otros porque sino todo se limita a la opinión e uno y a veces está limitado por eso, pero desde hace mucho tiempo, a pesar de los avatares económicos, siempre nos hemos sostenido como club y brindamos el servicio y la contención, que es lo más importante, ofreciendo las actividades. También apelamos muchísimo a la voluntad de los profesores, porque muchos son alumnos del club y luego vienen como profesores, devolviendo al club parte de lo que ellos recibieron, dedicándole un tiempo extra. Eso nos ayuda a darle calidad a la propuesta y que eso justifique también traer a sus hijos al club o venir a tomar clases”.

 

Alejandro Roldán, presidente del San Miguel

“Para nosotros todos los años son complicados, porque no tenemos sede ni cancha propia, lo que se nos presenta cada temporada como un desafío para encontrar dónde funcionar, dónde llevar a cabo la actividad y todos los desafíos que nos planteamos a principio y final de cada temporada para seguir creciendo”.

“Lo que tenemos como valor extra es un gran entusiasmo y muchas ganas de todos los que integran la familia del club. Hay muchos padres y un equipo de entrenadores que es espectacular, realizando un gran trabajo”.

Contó que durante este 2017 que se va, lograron gestionar participaciones en diferentes competencias para chicos y chicas, que los tuvieron recorriendo 43.100 kilómetros contando los viajes de todos los equipos desde las categorías formativas.

“Eso se logra gracias a un gran esfuerzo de los padres, de la comisión directiva y de los entrenadores, porque es un gran sacrificio desde lo presupuestario”, indicó.

“En febrero nosotros iniciamos la pretemporada porque a fines de ese mes tenemos la actividad y nos invitan a torneos como el aniversario de Comodoro Rivadavia, y empezamos a reunirnos para organizarnos y lograr llevar adelante una dura temporada como será la de 2018”.

“Nosotros siempre dependemos de los colegios y edificios públicos que nos facilitan sus instalaciones. Tal es así, que funcionamos en el gimnasio del Polivalente de Arte y en el de la Escuela N°39, donde todavía vamos a abrir para que los chicos jueguen, porque les encanta y no pueden parar de jugar”.

“Eso quedó, por ahora, en una etapa de sueño. Es muy difícil concretarlo y vamos haciendo de a poco, con algún ahorro que logremos, armando algún tipo de estructura para ver si en 2018 podemos poner en pie algún tipo de columnas, dándole forma a nuestro gimnasio, algo que cada vez parece más lejano, pero a lo que no renunciamos”.