A 100 años de la huelga

“Las Putas de San Julián” recorren la provincia

La obra recupera la historia de cinco mujeres de un prostíbulo de San Julián que mostraron su fortaleza al negarse a cumplir con los deseos de los soldados represores de los huelguistas, convirtiéndose en un símbolo de la resistencia. La pieza teatral dirigida por Rubén Mosquera, se presentará en varias localidades de la provincia.

Escenas de la obra
Escenas de la obra
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Luego de los fusilamientos de los 1500 trabajadores que participaron de las huelgas de 1920 y 1921, como premio, les ofrecieron a los soldados un servicio en una “casa de tolerancia”, pero en “La catalana” de Puerto San Julián, las puertas no se abrieron. Las mujeres se negaron a atender a esos soldados al grito de “no nos acostamos con asesinos". Así lo contó Osvaldo Bayer, el autor de La Patagonia Rebelde, de donde se desprende la obra teatral “Las Putas de San Julián” dirigida hoy por Rubén Mosquera, y que hasta su fallecimiento tendría al propio Osvaldo Bayer como uno de sus protagonistas.  Según el propio Mosquera, lo que le permitió reconocer al autor de la Patagonia Rebelde, por “una vida dedicada a la recuperación de la historia, la reivindicación de los olvidados y vulnerados, y la lucha por los derechos humanos”.

El hecho ocurrió el 17 de febrero de 1922 y tuvo como protagonistas a cinco mujeres prostitutas o pupilas de cabaret que ofrecían sus virtudes. Ese día se convirtieron en símbolo de resistencia frente al ejército, negándose a atender a quienes, con las manos manchadas de sangre buscaron sus servicios como premio y espacio de descanso luego de ejecutar y enterrar en fosas comunes a los peones y trabajadores en huelga.

La versión teatral de Rubén Mosquera parte de una anécdota casi ignorada entre las 429 páginas del texto de Osvaldo Bayer. El historiador escribió: “En San Julián se avisó a Paulina Rovira, dueña de la casa de tolerancia “La Catalana”. Pero cuando la primera tanda de soldados se acercó al prostíbulo, doña Paulina salió presurosa a la calle y conversó con el suboficial. Algo pasaba, los muchachos se comenzaron a poner nerviosos. El suboficial les vendría a explicar: algo insólito, las cinco putas del quilombo se niegan. Y la dueña afirma que no las puede obligar. El suboficial y los conscriptos lo toman como un insulto… Todos en patota tratan de meter en el lupanar. Pero de ahí salen las cinco pupilas con escobas y los enfrentan al grito de ¡asesinos! ¡Porquerías !, ¡con asesinos no nos acostamos!”. La historia luego es conocida, las pupilas fueron aprendidas y ubicadas en calabozos de la provincia y en Tierra del Fuego, siendo Maud Foster la única que logró regresar a San Julián. Historia que recorrerá Santa Cruz de la mano de “Las Putas de San Julián”.

La obra se centra en varios escenarios. Por un lado, veremos lo que ocurre puertas adentro del prostíbulo, mostrando la convivencia de las chicas que se ganaban la vida allí. En otra parte del escenario, se representará lo que ocurre en la comisaría cuando las valientes meretrices son interrogadas de manera violenta y degradante por los policías. Teniendo la obra un tercer plano, con otra línea temporal, en el que tendremos a una periodista que reportea a un historiador, que relata los hechos ocurridos en aquellos años, un gran acierto, ya que ayuda mucho al público a situarse en tiempo y espacio, para comprender mejor los hechos ocurridos, hace casi un siglo.  

La llegada de la obra se da en el marco de las jornadas organizadas por Mesa de las Huelgas Patagónicas de 1920 y 1921, desde donde han adelantado que “Las Putas de San Julián”, se presentará en Río Gallegos, Comandante Luis Piedra Buena, San Julián y Río Turbio, con algunas localidades aún por confirmar. 

Dueñas de la casa

Según filiación policial de archivo: Consuelo García, 29 años, argentina, soltera, profesión: pupila del prostíbulo “La Catalana”; Angela Fortunato, 31 años, argentina, casada, modista, pupila del prostíbulo; Amalia Rodríguez, 26 años, argentina, soltera, pupila del prostíbulo; María Juliache, española, 28 años, soltera, siete años de residencia en el país, pupila del prostíbulo, y Maud Foster, inglesa, 31 años, soltera, con diez años de residencia, de buena familia, pupila del prostíbulo.

Fotografía reciente de lo que fuera “La Catalana”

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