Anti Patrimonio

La huelga olvidada

En octubre del 2020 demolieron gran parte de la ex comisaria de Puerto San Julián, edificio donde los soldados de Varela detuvieron a los huelguistas rurales en 1921. La demolición planteó el debate en cuanto al valor de la preservación de nuestro patrimonio histórico y nos mostró una sociedad mayormente desinteresada. ¿Qué pasó luego de que se lograra detener la demolición? 

Huelguistas en el patio de la comisaria
Huelguistas en el patio de la comisaria
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La fachada y cuatro paredes, de históricos calabozos, resisten los embates del tiempo y la ingratitud por la preservación de nuestro Patrimonio. La ex comisaria de San Julián albergó parte de los hechos más aberrantes en la historia de las huelgas, fue testigo de las detenciones del propio Facón Grande y “las putas de San Julián”.

La comisaría fue construida por la Bucich, en 1907, y luego alquilada al Territorio de Santa Cruz durante muchos años. Recién en los años 90, herederos del inmueble vendieron el terreno a un particular que se había radicado en la ciudad costera. Hasta que en el mes de agosto del 2020 tomó estado público que el anterior propietario había vendido el edificio al Instituto María Auxiliadora de Puerto San Julián, institución que tenía el objetivo de demoler las históricas paredes para construir un gimnasio que pudiera albergar las actividades deportivas de sus alumnos y la comunidad en general. Cerrando ese mes de agosto, una resolución de la Cámara de Diputados de la provincia resolvió ¨no-innovar¨ hasta tanto avancen negociaciones con los propietarios y el Estado municipal y provincial, pero sus nuevos dueños decidieron avanzar y terminaron con un 65% del edificio, provocando la reacción de parte de la comunidad. Luego un Decreto del presidente Alberto Fernández declararía ese edificio un Monumento Histórico Nacional, pero ya habiéndose procedido a la demolición.

“Lo que había que proteger eran los calabozos, y fue lo que se demolió, y sólo se preservó la fachada”, lamentó Pablo Walker, historiador y activo en la protección del patrimonio, quien además remarca que “nadie conocía el valor de la comisaria” y remarca que “gran parte de la opinión pública se muestra en contra de la preservación”.

El mes pasado, a un año de la demolición, integrantes de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos, organismo que tiene la finalidad de preservar, defender y acrecentar el patrimonio histórico y artístico de la Nación, visitaron los restos que la demolición autorizada por el Instituto María Auxiliadora y la Municipalidad. En la tarea tuvieron como eje la evaluación y análisis del estado de la fachada y las paredes que han quedado de la antigua construcción. “Todavía no está definido si se va a reconstruir o va a quedar como quedó. Hay que ver que tareas de estabilización se deben hacer ya que es un edificio con más de 100 años y la demolición empeoró el escenario”, remarcó Walker.

Hoy las acciones, mas allá de la presencia de funcionarios nacionales, se encuentran en un estado de pausa, aunque se estima que, además de la fachada y las paredes, unos dos tercios del espacio que ocupaba la comisaria se preservarían, lo que significa algo de reparo ante la significativa pérdida. “Dentro de todo se logró detener la demolición que iba ser total”, trató de rescatar nuestro entrevistado, aunque “la pérdida es invaluable”.

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