“Pirulo”

De la calle a los escenarios

El artista callejero Juan Pablo Taborda contó cómo pasó de presentarse en los semáforos a hacerlo en los escenarios del Teatro Municipal de Río Gallegos.

Juan Pablo pasó de presentarse en semáforos a escenarios locales.
Juan Pablo pasó de presentarse en semáforos a escenarios locales.
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“Pirulo” es un personaje circense que nació de la necesidad de Juan Pablo, un artista callejero, de ganarse el pan día a día. A medida que pasaba el tiempo, “Pirulo” fue tomando forma y adueñándose de las calles de la Patagonia como si hubiera trabajado allí toda su vida.

Con el pasar del tiempo recorrió las calles hasta llegar al teatro, llevando su espectáculo circense a las tablas.

Juan Pablo Taborda, artista callejero y actor teatral, dialogó con TiempoSur acerca de su experiencia como artista callejero y sus primeros pasos en el mundo del teatro: “Yo trabajaba en una rotisería y, cuando cerró, me quedé sin trabajo. Justo un amigo me invitó a irme de viaje, pero para hacerlo tenía que aprender a hacer malabares para trabajar. Yo le dije “dale, buenísimo, yo quiero viajar con vos”, aprendí a hacer malabares y de a poquito me fui metiendo más y más y hoy en día ya hace 10 años que soy artista callejero”, explicó.

 

Sus comienzos

Juan Pablo comenzó a trabajar el día a día en las calles de diferentes ciudades de la Patagonia caracterizado como el simpático malabarista “Pirulo”: “A través de los malabares, trabajé como artista callejero en las ciudades adonde llegaba y, de a poquito, iba sobreviviendo para poder continuar viajando”, rememoró.

Al ser consultado por este medio acerca de si recibió algún tipo de maltrato o comentario negativo por parte de los transeúntes mientras se desempeñaba como artista callejero, explicó que “no solamente como artista callejero. La gente juzga ya de por sí a un médico, a un albañil o a un abogado. Ya de por sí el pre-juzgar o el juicio ya está por parte de la gente hacia la sociedad”, señaló.

“Uno, como artista callejero, al trabajar en el semáforo, todos los días te encontrás al que está con buena onda o con mala onda, pero uno también es comprensivo porque no todos los días son de colores, entonces uno también tiene que saber entender a la gente que por ahí la está pasando mal, por eso trato de que no me perjudique y aprendí a sobrellevar esa situación de cuando la gente tiene una mala mirada hacia mi persona o mi trabajo”, agregó Juan Pablo.

 

Malabares bajo cero

Ser artista callejero no es tarea fácil, ya que el clima de la Patagonia es muy hostil: “Especialmente en el sur, uno trata de abrigarse el doble, pero con el movimiento uno ya entra en calor y, por momentos, se olvida del frío. Pero si no salimos con frío no saldríamos nunca, a veces hay que adaptarse”, añadió.

Juan Pablo nunca pensó en dejar su carrera como artista callejero, ya que piensa cada vez más adentrarse en eso y expresó que se siente “muy bien haciendo esto. Creo que es una profesión indicada para mí, porque me encanta. Nunca quise dejar, es más, siempre traté de progresar un poquito más y, hoy en día, ya me animo a salir un poco de lo que es el arte callejero e inclusive animo eventos. Es parte del proceso, pero al semáforo lo disfruto mucho y quisiera nunca poder dejarlo, porque me llena todos los días”, expresó.

 

De los semáforos al teatro

Juan Pablo presentó la obra “Pirulo y sus Amigos” en el Teatro Municipal Héctor Marinero de Río Gallegos, llevando su arte callejero a un nuevo nivel: “La transición de la calle al teatro es algo que por ahí lo he intentado mucho en años anteriores y no se había dado. Hoy en día yo he llegado al teatro gracias a Rafa Castillo, que es el director del Teatro Municipal, él mismo se animó a proponerme que si yo quería dar un espectáculo en el teatro y yo siempre quiero más. De a poquito me voy animando y me presenté en el Complejo Cultural. Antes ya me había presentado en el Complejo como artista invitado, pero hoy soy el protagonista”, finalizó Pirulo.

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