Informe especial

Una joven realidad de la música santacruceña que gana terreno

Leandro ha relacionado su vida a la danza y a la música. Desde su niñez mostró grandes cualidades artísticas y se relacionó con grandes referentes del folclore provincial y nacional, trayectoria que lo lleva hoy a ser reconocido en todo el continente coronando con su última participación en los Latín Grammy. Sus comienzos, el trabajo y los objetivos, en una charla íntima con TiempoSur.

  • 03/01/2018 • 23:13
Distinguido por el Senado de la Nación.
Distinguido por el Senado de la Nación.

Leandro Álvarez es un joven artista de nuestra ciudad que hace más de una década crece junto a la música en Buenos Aires. Se crió junto a su mamá (Patricia) en la casa que sus abuelos, Mercedes y Sergio,  tenían en la parte de atrás del Kiosko Smile, un lugar de grandes recuerdos para nuestro protagonista. En aquellos años de infancia “siempre había música” en el hogar, sobre todo el tango y el jazz de la mano de don Sergio.


Si bien no existe registro en la memoria de Leandro de en qué momento llegó el folclore desde lo musical, si recuerda  que “simplemente me llevan a estudiar danza como cualquier actividad extra”, momento en cual descubre, ya con los años, una nueva pasión. El primer álbum folclórico que compró (año 90) fue de Los Carabajal, sus “primeros ídolos”, hoy amigos y colegas. 

El comienzo de la historia 

Leandro curso sus estudios primarios en el Colegio Nuestra Señora de Fátima. Nunca fue un gran alumno, no le gustaba estudiar, pero con lo artístico “safaba”.  
A los 5 años de edad comenzó a desarrollarse en el folclore de la mano de Paquita Mendoza, quien por esos años trabaja con el estudio de danzas del Ballet Brandsen, siempre bajo la tutela de Mabel Pimentel y Oscar Murillo. Tras poco más de 3 años decidió pasar al estudio de Laura Stropiana y Jorge López, para luego continuar su perfeccionamiento junto al Ballet  El Nuevo Molle, en su mejor momento a cargo de los profesores Verónica Cruces y Fernando Zurutuza, y donde no sólo continuó con el profesorado  de danzas que otorgaba el Brandsen, sino que se afianzo en escenarios de gran trayectoria, primero como taller, y luego como Ballet ya formado. “Tuvimos la posibilidad de recorrer la Patagonia, viajar mucho, muchos escenarios y grandes experiencias”, recordó.
Siempre destacado desde la calidad de bailarín y su compromiso, a los 9 años comienza a formar parte del Grupo de Danza del Colegio Fátima, “siempre bajo la tutela de la seño Helda”, refresca, al mismo tiempo que cuenta: “Empezamos a participar en muchos intercolegiales por toda la provincia, incluso como íbamos pasando de rondas hemos llegado a bailar Buenos Aires y luego, como premio, pudimos ir a competir a Cosquin, al Atahualpa Yupanqui”. Fue la primea vez que el artista pisaba el máximo escenario del folclore argentino. 

Se empieza a sumar la música

Llegando a los últimos años de la escuela primaria, comenzada a transitar su camino musical de manera paralela a la danza. Sabía que por ahí también afloraba la pasión. Formó grupos con amigos de la escuela y también participó en varios festivales de la provincia.  Definitivamente el arte estaba en las venas.
Ya el secundario, el cual transitó por la Escuela Industrial Nª4 “José Menéndez”, Leandro no dejo de lado sus objetivos. Durante el primer año propone a los directivos armar el primer grupo de danza. “Un gran desafío ya que por curso si habían dos mujeres era mucho”, comentó entre risas.
Para este nuevo proyecto se sumó su amigo Cristian Abello, “compañero del Nuevo Molle y de la vida”. De aquella experiencia recordó: “Con ese grupo nos presentamos en varios rubros del primer intercolegial al que asistíamos, y ganamos en todos. La verdad un gran honor”.
Durante los años siguientes, el grupo de  danza formado tras su iniciativa continuó con su desarrollo y crecimiento. Ya en su tercer año de industrial surge un intercambio cultural y deportivo con un colegio de Barcelona (España), donde durante tres semanas tuvo la posibilidad de recorrer Europa coronando con una actuación en Cataluña, “una gran experiencia con mi compañera Maira Keil”.
De aquellos tiempos, Leandro retiene en su memoria el gran momento del Nuevo Molle y su desembarco directo en la música. “Comienzo a tocar con grandes amigos entre ellos el grupo La Toma y Los Nycs, con estos últimos la posibilidad no sólo de aprender mucho ya que ahí estaban grandes de mis referentes locales y amigos, si no de viajar mucho y pisar escenarios fabulosos, como Pico Truncado, Fiesta del Lago, Fiesta de la Cereza , entre tantos otros”.

Se fue a Buenos Aires 

Ya a los 18 años, etapa en la cual muchos jóvenes riogallegenses parten hacia el norte del país en busca de su camino, educación y crecimiento,  Leandro decide radicarse en Buenos Aires y “seguir aprendiendo”. Durante su primer año en la capital del país es invitado por Kali Carabajal (fundador de Los Carabajal, tradicional conjunto folclórico argentino reconocido en el mundo) para participar “de un álbum impresionante”, recuerda el músico de nuestra ciudad. Fue para el material llamado “100 años de Chacarera”, en el cual comparte la música con grandes artistas como Peteco Carabajal, Mario Alvarez Quiroga, Paco Garrido, entre otros, un trampolín hacia lo que venía en el futuro del multiintrumentista que, entre tantos canales y radios, llegó a acompañar a Kali en el programa “Badia en Concierto (en vivo)”, “una experiencia única con 19 año”, remarcó a TiempoSur.
Por esos años, Álvarez también estaba trabajando con Bruno Arias, quien recién comenzaba su carrera en Buenos Aires, momento del cual recuerda que “andábamos por mil lados, peñas, radios de madrugada”, un trabajo de varios años y sacrificio, pero que con el tiempo comenzaría a dar sus frutos.
En este sentido, nuestro protagonista comentó: “Con los años van saliendo mucha más grabaciones, show, participaciones que me han llevado a hoy tener 44 discos profesionales y el haber tenido la posibilidad de haber compartido Discos, escenarios con artistas que admire siempre como Divididos, Alambre González, David Lebon, Chango Spasiuk”, todo esto sin perder de vista su crecimiento personal, ya que “mientras tanto me iba equipando cada vez  más en mi estudio y jugando un poco con la producción.  Estudiaba percusión con el gran Chaco Martínez y Música y armonía en SADAIC”.
En esta carrera hacia el éxito actual, Leandro vivió un año en la ciudad de Santiago de Chile, un tiempo cargado de experiencias distintas.  “Yo venía de Buenos Aires, de grabar en ION con el Portugués Da Silva (uno de los más reconocidos ingenieros en sonido del país – grabo con todos), de compartir un álbum con Mollo y varias cosas más, y me encuentro que era empezar de cero todo, en un país y ciudad que no conocía”, repasa el músico mientras refresca la memoria: “Empecé a tocar en los colectivos. Saliamos con dos muchachos de allá a las 8 de la mañana hasta las 15,  era el horario fijo, un trabajo en serio y muy agotador, pero con eso vivíamos. Eso me llevó a conocer más músicos y tener la oportunidad de tocar en el estadio Victor Jara o en la avenida Alameda, en un evento para más de 250 mil personas. Fueron experiencias increíbles”.
Hoy el músico y productor cuenta con una carrera de 7 años de manera profesional, dedicado más a la producción “lo que más me gusta o donde más me siento cómodo”, y con su sello discográfico propio: Hipnosmusic.

“Estamos trabajando con álbumes muy interesantes”. Así lo adelantó el entrevistado en la última sección de la nota realizada por TiempoSur.  “Por nombrar algunos,  Juane Braccalenti, cantautor santacruceño con el cual estamos haciendo canciones con ritmos Patagónicos y sonidos muy profundos; Leo8, un músico venezolano con quien estamos haciendo algo más urbano, moderno, con sonidos muy latinos fusionados con lo Electrónico, algo muy interesante; y el álbum de Andrés Salguero, músico cantautor colombiano ganador del último Grammy en música infantil. El me contacta para que le produzca su último álbum que son canciones de cuna con sonidos latinoamericanos e invitados de toda América, algo maravilloso. De aquí a abril tenemos 5 discos nuevos en la calle y varios por empezar. Internacionalmente también estamos con trabajos que recién se están desarrollando en una preproducción con músicos de Estados Unidos y otros países latinoamericanos”.