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Viggo Mortensen demostró a este medio que los grandes nunca pierden la humildad

El pasó fugaz por la ciudad de este actor (por demás) consagrado, fue para filmar partes de las escenas finales de su nueva película en locaciones de la Laguna Azul, y dejó su huella en TiempoSur.

  • 09/06/2013 • 00:00
Aragorn, heredero de Isildur, en el
Aragorn, heredero de Isildur, en el

El lunes 27 de mayo se confirmaba el rumor que se hizo presente en la ciudad: el actor de cine estadounidense se encontraba en Río Gallegos. No se sabía bien el por qué, pero estaba y su presencia tenía que ver con una filmación en los alrededores de la Laguna Azul (ubicada a 60 Km. al sur de Río Gallegos). Hubo rumores de una conferencia de prensa, desmentida por la organización posteriormente. Entonces  solo quedaba un objetivo: ¿Cómo hacer para encontrar a Dúnadan Aragorn? (Su personaje en la trilogía cinematográfica de “El Señor de los Anillos”), mejor dicho, a Viggo Mortensen, actor con rol protagónico en la trilogía cinematográfica a cargo de Peter Jackson, y que es considerado como uno de los mayores proyectos cinematográficos nunca acometidos, con una recaudación global de más de 2900 millones de dólares. Aquel proyecto completo duró ocho años, con la filmación simultánea de las tres películas y rodadas enteramente en la tierra natal de Jackson, Nueva Zelanda. Con esta serie de tres films, fueron aclamados por la crítica, obteniendo un total de diecisiete premios Oscar, diez premios BAFTA y cuatro premios Globo de Oro, así como amplias alabanzas hacia el reparto y las innovaciones en lo referente a efectos especiales digitales.
¿Vale la pena hacer una nota con uno de los actores más importantes en el cine mundial? La respuesta, en esta página.
 
San Lorenzo querido
 
Una de las complicaciones se presentó para la entrevista, fue el contrato que impedía a Viggo brindar entrevistas a los medios de comunicación mientras trabajaba en la película. Esto se informó a TiempoSur en su primer intento de acercarse a la posible nota, en donde se advirtió que no existía la posibilidad alguna de lograr tener respuestas del actor y en lo posible que no se insista con el tema. Pero había un  plan “B”, las cosas se daban por algo, quizás porque el mismo día San Lorenzo jugaba una fecha del fútbol argentino.
Llovía en Río Gallegos  y en el Hotel Patagonia, donde se alojó dos días, el actor estaba sentado, casi o escondido en el hall. Vestía una campera del club de sus amores, y observaba  en televisión las posibles explicaciones de un 2 a 2 contra Unión de Santa Fe. 
“No, no. Nada de preguntas por favor. Fotos tampoco te voy a pedir que me saques, porque después las suben”, dijo Mortensen y sepultaba la posibilidad de una nota.  Lo que siguió fue pedirle un autógrafo que sea el testigo de su presencia, se insistió con la foto y la negativa fue más firme, pero apareció una frase prometedora: “Dame tu e-mail y te envió el mio. Ahí me podés mandar las preguntas para que te las conteste después, más tranquilo”. Quizás se entendió como una elegante forma de que sencillamente no lo molestemos. 
Pero ¿Por qué no mandar el e-mail? ¿Qué se pierde? ó ¿Qué se puede ganar? La respuesta es, simplemente, llevarle a la gente la mirada de los protagonistas, eso se puede ganar.
 
Los grandes tienen palabra
 
Entre la duda, existe la posibilidad de que algo pueda salir como se espera, pero es importante inclinar la balanza hacia el lugar positivo de las cosas, sabiendo que una sonrisa no siempre es casual y que, a veces, en tu correo puedas tener un mensaje de Viggo Mortensen, que diga: “Hola, acá tenés la dirección de email. Si querés, mándame unas preguntas y te las contesto. Gracias, Viggo”.  Fue simple, la grandeza y humildad para responder las preguntas fueron sorprendentes, sin dejar de lado, que las acompaño con cuatro fotos.
 
Fue real, y pasó en Río Gallegos, Disfruten la entrevista.
 
¿Conocías Santa Cruz o la Patagonia? ¿Qué podés destacar de tu visita por el sur? y en caso de haber estado con anterioridad, ¿Qué ves de diferente? 
Conocía la parte de la Patagonia que está más al norte, no había venido nunca a Santa Cruz. Cuando era pibe, mi padre nos llevaba de vez en cuando de camping en familia, íbamos a sitios como la Península Valdés, al oeste de las provincias de Río Negro y Chubut. Me encantaba eso de vivir viajes largos en auto para cruzar el desierto, recuerdo  partes que se parecían a las imágenes de las películas "Western" norteamericanas. También me gustaban los ríos y montañas de la zona pre andina.
 Mi papá es cazador y pescador, así que nos llevó a muchos sitios lindos, muy remotos. Él estuvo por su cuenta en Santa Cruz, e incluso exploró partes entonces poco conocidas de Tierra del Fuego con amigos geólogos. A comienzos de la década de los '60 recorrió estas provincias del sur. Tengo fotos fantásticas en blanco y negro que él hizo durante esos viajes.
La verdad es que con la filmación solo estuvimos un par de días trabajando cerca de la Laguna Azul. Es un paisaje hermoso y extraño que me recordó a partes de Islandia y del sur de Nueva Zelanda, eso son sitios del mundo que conozco muy bien. Mi deseo es volver y pasar un rato largo para poder viajar por Santa Cruz. 
 
Qué podés destacar de tu vida como actor ¿Qué es lo que más te gusta? ¿Qué es lo que pudo o puede desagradarte?
Lo que más me gusta de ser actor, es el hecho de poder ayudar a contar cuentos en el cine y el teatro. Todo lo que tiene que ver con el estudio previo y la preparación para construir a fondo un personaje me resulta interesante. Muchas veces, lo que pasa durante ese periodo previo a la filmación es lo mejor de todo el proceso de mi laburo como actor de cine. Al menos, ahí uno tiene la garantía de aprender cosas y pasarlo bien, sin importar la suerte del producto final que llega a las pantallas de los cines. Hay poco que no me guste de ser actor, de ser artista. Me parece que tengo mucha suerte al poder vivir de esta profesión y es un privilegio. 
Viajo, conozco a gente y paisajes de mucha variedad, sigo aprendiendo de otros puntos de vista. A veces la cantidad de tiempo que se tarda en promocionar las películas terminadas, con muchas entrevistas y sesiones de fotos, pueden marearte un poco, pero lo entiendo y lo acepto como parte de mi trabajo.
 
¿Como estás actualmente con tu lado artístico? (es conocido como músico, poeta, fotógrafo y pintor)
 
Creo que estoy bien. Sigo queriendo aprender cosas nuevas, y hacer mejor las cosas que ya conozco. La curiosidad es imprescindible para crecer en la vida como persona, tenga uno profesión que se considere artística o no. Este año, como ha sido el caso durante tantos otros años, actúo, escribo, publico, fotografío, y voy mirando todo lo que puedo el arte de los demás. Sigo viajando mucho, y eso siempre me inspira.
 
Esta trilogía tan fuerte de “El Señor de los Anillos” ¿Que te dejó como  experiencia cinematográfica?
Más que nada, más allá del reconocimiento público que tanto nos ayudó en nuestras carreras a todos los que participamos en esa trilogía, lo que valoro, son las amistades que se forjaron y la memoria de los magníficos paisajes que pudimos conocer durante el largo rodaje. 
 
¿Cuál película tenés como favorita en el cine mundial? ¿Y entre las que hayas  trabajado?
Esa es una pregunta difícil. Hay muchas películas extraordinarias, únicas. La respuesta depende del género y del momento en que me hagas la pregunta. A veces uno tiene ganas de ver una comedia, y otras un drama fuerte, por ejemplo. Una película que siempre me gustó, y que he mencionado en otras entrevistas, es "La pasión de Juana de Arco", del director danés Carl T. Dreyer, estrenada en 1928. En general me gusta el cine de Dreyer, de David Cronenberg, Tarkovsky, Sokurov, Kubrick, Kurosawa, Chaplin, Murnau, Bresson, Ozu, Berlanga, Buñuel, Ingmar Bergman, Jane Campion, Luchino Visconti, Elia Kazan, Scorsese, Satyajit Ray, Iván Bielinsky, Hugo del Carril, Agnés Varda, y tantos otros. Incluso los grandes directores se equivocan y hacen películas malas de vez en cuando, pero las de Dreyer me gustan todas. 
He tenido suerte en el cine argentino. Lisandro Alonso ya es reconocido mundialmente por su cine muy personal, casi inclasificable, y creo que la película que acabamos de filmar con él puede llegar a ser muy especial. Con su primer largometraje, "Todos tenemos un plan", creo que Ana Piterbarg también demuestra ser un gran talento del nuevo cine nacional. Mientras estábamos rodando la película de Lisandro también vi varias películas muy buenas en el canal del INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) por primera vez. Aunque es un medio artístico muy joven, el cine ya tiene más de cien años de historia, y hay muchas joyas por descubrir en la historia del cine argentino y mundial.
 
¿Qué podés describir de esa pasión tan grande por San Lorenzo?  ¿Es uno de los motores de tu persona para expresar estados de ánimo?
Como bien dijo una vez nuestro gran delantero el “Pipi” Romagnoli, "San Lorenzo es un sentimiento inexplicable". Y también lo dice una de las más famosas canciones de nuestra hinchada. Si el CASLA pierde, me hundo por un rato, y cuando gana, el mundo me parece un lugar estupendo. Pase lo que pase, siempre me tranquilizo y estoy listo para el próximo partido, para la próxima etapa. Me emociono según la suerte del Ciclón, pero no soy de pelearme con nadie. Como hincha he ido aprendiendo muchas cosas de los jugadores y técnicos que han pasado por mi club. He aprendido como portarme mejor, y a aceptar tanto los triunfos como las decepciones. También he aprendido muchas cosas que uno no debe hacer si quiere ser honesto, valiente y buen compañero. El fútbol es un juego, sí, tanto como la vida es un camino a la muerte. Pero hay mucho más en el fútbol que una pelota y 22 tipos persiguiéndola, como hay mucho más en la vida que nuestra breve existencia física.
 
¿Qué podes adelantar del trabajo que estabas haciendo en la Patagonia?
Lo que filmábamos en Santa Cruz era la parte final de la película, el fin del viaje de mi personaje, el Capitán Gunnar Dinesen, un militar danés inicialmente vinculado al Ejercito Argentino a fines del siglo XIX. En Río Negro filmamos escenas con Dinesen al comienzo de nuestro cuento, con su hija Ingeborg y varios otros personajes argentinos, tanto de origen europeo como de pueblos originarios. Cuando Dinesen llega al extremo sur del país ya está medio desesperado, y capaz que un poco enloquecido a causa del duro viaje en busca de su hija desaparecida.
 
¿Qué mensaje dejás a todos los que están empezando a creer en sus sueños en la ciudad entendiendo que se pueden conseguir cosas pero con sacrificio?
¡Hay tantos sueños! Creo que siempre hay que mirar el otro lado de la moneda, intentar entender cómo funcionan los demás y como uno puede relacionarse lo mejor posible con ellos. En las buenas y en las malas, lo ideal es dar rienda suelta a los sueños que tenemos adentro, y respetar a los de las personas que nos rodean. Con lo poco que estuve en Río Gallegos, no puedo decir que conozca bien la vida de los habitantes, como es en general la población. Pero a la gente que conocí me trató muy bien, y me pareció trabajadora, humilde y orgullosa de su lugar en el mundo. De lo que he leído en la prensa local, y de lo que me contaron algunas personas de la zona, hay gente que se preocupa por la abundante riqueza natural de la zona, que intenta apoyar a la protección del medioambiente y no solamente aprovecharse descuidadamente de los recursos naturales. De eso también aprendí un poco en Río Negro, donde estuve más tiempo. 
Mientras una parte importante del pueblo siempre piense en el futuro de los espacios naturales, perdurará la abundante riqueza que ustedes tienen. El sincero esfuerzo para conservar sus maravillosas tierras, ríos, flora y fauna es bueno para las vidas de futuros habitantes de la Patagonia, y también, a largo plazo, para la economía. Les deseo suerte con eso.