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Pabellones de Río Turbio, refugio de los sin techo

Los complejos habitacionales fueron construidos para que moren los mineros solteros que llegaban a trabajar a la Cuenca, pero con la incipiente crisis económica quedaron relegados y abandonados. Algunos fueron remodelados de la mano de YCRT e Isolux Corsan para los trabajadores. Otros tantos están en abandono total, pero ocupados por familias que residen en condiciones precarias.

  • 20/06/2012 • 00:00

Desde que se desencadenó la crisis económica en la Argentina en la década del ´90, y a la que obviamente Santa Cruz no fue la excepción, aquellos amplios y básicos complejos apostados en Río Turbio, más conocidos como “pabellones”, empezaron a despoblarse. Sin embargo, los abruptos financieros de estos días que empujó a los vecinos del norte del país a probar suerte en las frías y sureñas tierras argentinas comenzaron a darle nueva vida a estos olvidados edificios, aunque quedó relegado por parte de las autoridades la preocupación y ocupación en cómo vive esta gente allí,  hasta que tuvo que acontecer la trágica pérdida de cuatro vidas en la Cuenca Carbonífera, y se puso otra vez en el tapete la necesidad de darle respuesta a la gente que mora en los pabellones porque no tienen los medios para acceder a un terreno o una vivienda.
Los pabellones o galpones de medio caño fueron construidos a fines de la década del ´40, y eran utilizados como oficinas administrativas de YCF y el resto como albergue del personal minero y como gamela (comedor). Por el propio progreso del pueblo de Río Turbio los pabellones fueron poco a poco despoblados, ya que los trabajadores tuvieron la posibilidad de acceder a la casa propia, y otros tantos se fueron del Turbio. Los años siguieron corriendo y en los imponentes edificios se evidenciaba el paso del tiempo.
Para no perder estos inmuebles se llevó adelante un plan de recuperación de la mano de la Municipalidad de Río Turbio, YCRT e Isolux Corsan, y estos dos últimos los acondicionaron para que residan los trabajadores de la mina y de la central termoeléctrica, respectivamente.
No obstante, los trabajadores del exterior provincial que pretendían asentarse en la Cuenca junto a sus familias, pero no tenían cómo cubrir su necesidad habitacional, empezaron a ocupar los pabellones y allí residían –y aún lo hacen- en condiciones de hacinamiento y precariedad.
Múltiples fueron los proyectos que surgieron desde la intendencia de la Cuenca para generar mayor calidad de vida a sus habitantes, pero poco se ha concretado, básicamente porque la demanda es cada vez más alta.

Acceso frente a la necesidad- Este lunes que pasó dos casos aislados, pero que tuvieron a los pabellones del Turbio en común, enlutaron a la Cuenca Carbonífera, ya que en el pabellón Nº 11 dos hombres fallecieron por inhalación de monóxido de carbono, y por otro lado, en el pabellón Nº 15 dos menores, los que perdieron la vida producto de un incendio.
Tras estas tragedias salió nuevamente a la luz el hecho de cómo se vive en los pabellones, por lo que Tiempo FM dialogó con Vanesa Mazu, secretaria general del municipio de Río Turbio para conocer qué acciones se pretenden adoptar desde la comuna para evitar que se repita este tipo de hechos lamentables.
Señaló que los pabellones, estas viviendas tradicionales de los trabajadores de YCF, en parte son mantenidas por la empresa y otros sí están usurpados “en condiciones de viviendas precarias de familias que llegan a la Cuenca y así resuelven su situación habitacional”.
La funcionaria municipal sostuvo que no es un problema nuevo, sino de varias gestiones atrás, y tampoco es un tema en el que se pueda aplicar alguna acción inmediata, como el desalojo, ya que estas familias requieren una solución integral.  
Asimismo añadió que cuando una gestión busca dar soluciones aspira a que sea permanente, sin embargo la afluencia de gente con necesidades es constante y no se termina de dar un ciclo de políticas concretas: “Obviamente cuando suceden casos como el del lunes el tema cobra vigencia, pero no es que no se atienda y que no se intente planificar acciones que traten de revertir esto”.

Planificación- Mazú indicó que en la Cuenca hay planes de vivienda encausados, y de otorgamiento y adjudicación de tierras fiscales que están en etapa de revisión, pero expuso que el acceso a la vivienda es algo que aqueja de hace tiempo, ya que “cuando hay una política de inversión y no una de contención social que permita planificar determinados criterios urbanísticos, es más complejo”, indicó. Asimismo aclaró que la gestión municipal encabezada por Matías Mazú desde el 10 de diciembre último “tiene la intención de darle continuidad a medidas que se tomaron en torno a la adjudicación,  y además acompañar planes nacionales”. Aunque lamentó que sea una traba a las potables soluciones la constante afluencia de gente: “Es realidad que uno planifica para un crecimiento tentativo de la población, pero si la necesidad es más elevada, la repuesta para algunos será inmediata y para otros no va a llegar”.
Puntualizando que la crisis habitacional no es exclusiva de la Cuenca, reiteró que es muy difícil desde el Estado tomar medidas que de algún modo recientan en las necesidades de los habitantes de mucho tiempo y de los que recién llegan “así que manejar la cuestión de identidad, derecho y necesidad es bastante difícil porque muchas veces pisa la posibilidad de concretar, y estamos frente a que la necesidad no tiene origen, sino es necesidad y la responsabilidad es dar respuestas para todos”, finalizó.