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La “guerra” de los que se quedaron

Walter Chavez- ex soldado- no pisó suelo malvinense, pero formó parte de la Policía Aeronáutica y se encargaba de la custodia del Aeropuerto  de Río Gallegos, punto estratégico durante el conflicto bélico.  Una parte de la “historia”  sin reconocimiento  histórico oficial. 

  • 02/04/2012 • 00:00
Chavez junto a su madre. De fondo, las ventanas cubiertas con una frazada, algo usual en la ciudad durante la guerra.
Chavez junto a su madre. De fondo, las ventanas cubiertas con una frazada, algo usual en la ciudad durante la guerra.

El servicio militar obligatorio provocó que muchos jóvenes –clase 1962/63-debieran embarcarse rumbo a las Islas Malvinas, pero algunos se quedaron en el continente. La historia de Walter Chavez (1) - mínima en este caso- es una de ellas.  Prestó servicio no en el Batallón XXIV, en donde se alojó la mayoría de los conscriptos, sino el Aeropuerto de Río Gallegos, punto estratégico durante el conflicto bélico. Allí, junto a otros 23 ex soldados,  formó  parte de la Policía de Aeronáutica.  
A 30 años de la gesta, y junto a sus compañeros- más de 100 en Río Gallegos-  serán homenajeados por primera vez en un acto civil a las 17:00 en la Plaza de la República, el cual no formará parte del protocolo oficial.


-Mañana (por hoy) se les realizará un reconocimiento por primera vez.
- Es algo espectacular porque  estamos peleando entre comillas hace tiempo.  Justo apareció este muchacho (Miguel Miranda) que nos da una mano y bienvenido sea. Hemos tenido muchas reuniones con diputados, Poder Ejecutivo, por ejemplo, y siempre nos dijeron que nuestra lucha estaba  bien, que nos tendrían que haber reconocido, que más adelante lo iban a hacer, en definitiva siempre nos versearon...

-Pero imagino que su reclamo no es el mismo a nivel nacional en el que exigen un reconocimiento económico (pensión).
- No. Es un reconocimiento histórico. Hoy por hoy estamos fuera de la historia, si bien nosotros nos sentimos dentro. Sentimos  que nos quieren dejar afuera. Lo que más buscamos es ser parte de la historia oficial.

- ¿Por qué estima que no quieren reconocerlos? Más allá de que una edil admitió que un homenaje a ustedes  seria contradecir la política nacional sobre este tema. Además hubo un reconocimiento  en el Concejo Deliberante a los jefes de manzana.
-Esa es una de las cosas que uno no entiende. Reconocen un jefe de manzana y no a nosotros que tuvimos bajo bandera en las mismas condiciones. Porque los muchachos que fueron a Malvinas fueron compañeros nuestros. Yo  fui a la Fuerza Aérea, y la instrucción la hicimos juntos. Así como fueron ellos, podríamos haber ido nosotros. Pero también quizás pesa mucho el pensamiento del veterano que piensa que queremos ponernos a la misma altura de ellos. Pero siempre nos diferenciamos, Los héroes de Malvinas son ellos, queremos ser ex veteranos, no ex combatientes.  

-¿Ha hablado con algún ex combatiente?
- Fuimos a hablar con ellos en un momento, pero no fue bueno el diálogo. Lo que queríamos comunicarle era nuestra intención  de no equiparnos con ellos, pero no hubo forma. No charlamos más porque no queremos  que piensen que queremos buscar conflicto.

-¿Hubiera querido ir a Malvinas?
-Si. Uno  cuando es joven no mide el peligro y creo que en su momento  fue como que nos peleábamos por ir. En la agrupación en la que estábamos, en donde hacíamos custodia del aeropuerto, había como una desesperación de querer ir y participar. No veíamos la hora de poder participar allá. Con el tiempo tomaos conciencia de lo que era la guerra cuando empezaron a llegar aviones con chicos heridos, los cuales ayudábamos a bajarlos. Ahí empezamos a tomar conciencia real de que estaba pasando.
Pero era increíble ver en el aeropuerto ver como llegaban los camiones y bajaban los compañeros que se embarcaban rumbo a las islas. Aparecían y parecía que iban aun torneo deportivo, porque venían contentos, e incluso había guitarreadas.
Eso era una envidia que nos hacia decir “que suerte que tienen de ir”.

-Estaba en un punto estratégico como es el aeropuerto de Río Gallegos. No estaba en el Batallón XXIV como la mayoría de los conscriptos.  
-Continuamente teníamos alerta de desembarco de aviones ingleses. En la ría en esa época,  los aviones que venían averiados tiraban las bombas en el río, para aterrizar sin las bombas por miedo a que exploten. Una vez vino un Canberra (2) (avión bombardero) con el tren de aterrizaje deteriorado, y cayó al costado de la pista de aterrizaje.
Pero en esa época también trajeron chicos de Corrientes que hacían la custodia solo de la pista. Nosotros hacíamos todo el aeropuerto. Las noches eran muy frías, por lo cual no podíamos hacer las guardias por más de dos horas.
Cuando nos tocaba descanso, nos levantábamos teníamos que tomar posiciones. Debíamos abrir fuego, supuestamente si pasaba un avión con peligro de bombardeo.

-La situación no era para nada tranquila.
¿Tuvo alguna secuela? teniendo en cuenta la situación de tensión constante
-No se si llamarlo secuela. Pero jamás pude ver películas argentinas sobre la historia de Malvinas. Es como una angustia que te agarra, a los que uno estuvo expuesto por un capricho que no fue pensado. Y  vos decís  nos mandaron a una guerra sin nada, y a pelear por el orgullo. Uno lo hacia por la patria y familia y en definitiva te das cuenta que fuiste usado. Eso lo ves con el tiempo y allí se fue la vida de muchos compañeros nuestro. Es mucha la impotencia.