Si de intercambios culturales y deportivos hablamos, entonces la Asociación “Shoto Yuku” de Karate Do tuvo una de las más importantes de los últimos años en el deporte santacruceño, con la visita durante meses del jovencito Ryosuke Nagata, quien llegó a la ciudad por intermedio de la organización Programas Interculturales Argentina.Tras un acuerdo previo, fue albergado en la casa de la familia Camporro, donde Héctor Fabián es el hombre de la casa y le abrió las puertas a un joven realmente muy simpático.La experiencia de este intercambio fue contada en los estudios de Tiempo FM, en el programa “entreTiempo”, hasta donde llegó Fabián con “Ryo”, como se lo abrevia.Fabián contó que el jovencito de Tokio está pronto a marcharse a su país de origen en los primeros días de enero, y la verdad es que disfrutaron de su presencia. “Hemos aprendido de él y él de nosotros en un intercambio cultural muy bueno, por lo que fue algo que nos queda de por vida, ya que es un vínculo que no se va a cortar”, comentó.Camporro aclaró que la visita de Ryo no nació con respecto al karate, sino porque su primo viajó a Italia un año y a su regreso quedó enganchado en la organización de AFS, que es la que trae a los chicos de intercambio a la Argentina.“El me ofreció esta posibilidad que al principio no me convenció porque tenemos un calendario arduo en mi casa, porque mi mujer es artesana ceramista y la propuesta era que el chico se tenía que adaptar al ritmo de cada familia, así que expusimos nuestro calendario y contamos que en nuestra familia todos practican karate. Se tenía que adecuar porque nunca practicó karate en Japón, así que se va con una experiencia y una graduación importante, aunque aún no la sabe”, afirmó. Entre otras cosas, Ryo conoció aquí al Sensei Inoue y hasta le cocinó un plato de comida típica japonesa que incluso fue aprobada por el Sensei.Fabián valoró la estadía del joven japonés porque “vino a Argentina sin sabes nada de castellano y hoy incluso está escribiendo en cursiva, además de hablar bastante bien. En nuestro caso, aprendí pronunciaciones en karate e indicaciones que usamos y nos sirven”.Se va felizPor su parte, Ryosuke describió a la familia Camporro como muy alegre. “Fue lo primero que sentí, porque en Japón somos muy estrictos y serios, pero acá sentí la alegría y la diversión de la familia”, aseguró.Consultado sobre su experiencia de haber aprendido karate aquí, expresó: “Es muy importante porque Argentina llegó el año pasado a la final con Japón, así que creció mucho el karate argentino y yo fui a Neuquén para el torneo nacional y el nivel es buenísimo, por lo que me sorprendieron. Va a ser algo que recordaré en Japón”.Luego dijo que su idea es seguir practicando en su país, pero va a ser difícil porque ahora tendrá que estudiar el doble, porque pasará a tercer año y es necesario estudiar el doble.Experiencia culturalPor su simpatía, Ryo hizo amigos dentro y fuera del karate: “Nos juntamos con los chicos de karate y amigos del colegio. Cuando llegué no salía mucho, porque en Japón no hay boliches y no bailamos, así que no me gustaba. Pero mis amigos me llevaron a los boliches y a sus casas y finalmente me gustó salir los fines de semana. Además, de la siesta que me encanta y en Japón no hacen”.Para describir a Fabián Camporro, dijo que “es un hombre muy chistoso”, pero aclaró que cuando habla en serio “tiene su opinión muy formada”, pero que por suerte él lo pudo entender y que siempre supo explicarle tranquilo para intercambiar opiniones. A todo esto, Ryo contó que en Japón siempre practicó beisbol porque es el deporte más importante.En cuanto a su futuro, indicó: “Antes de despedirse y agradecerle a la familia Camporro, a sus compañeros de colegio y a los chicos de karate, expresó su deseo para el futuro y aseguró: “Yo quiero ser músico, saxofonista, porque mis padres lo son y me enseñaron a tocar el saxo”.