Ambiente

Churrasco, palta, tomate

En ese orden, como un jingle, se enfilan en nuestros sentidos los ingredientes que magnéticamente nos llevan a cruzar la frontera cada tanto. También historias, familias, amigos y una maravillosa red de ecosistemas que nos hermanan en el sur profundo de la Patagonia austral.

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*por Mariano Bertinat

Hace unos días, representantes y autoridades de las provincias patagónicas de Argentina y Chile nos reunimos en la ciudad de Ushuaia para celebrar el encuentro nº 28 del Comité de Integración Austral. Por nuestra parte, Santa Cruz, Chubut y Tierra del Fuego; por el lado de los vecinos, las regiones de Magallanes y Aysén.

Es interesante notar cómo en términos sociales, culturales, productivos y ambientales nos encontramos tan cerca de estas dos regiones que muchas veces quedan al margen de nuestros pensamientos, quizás como consecuencia de aquellos mapas de la escuela donde aparecían como grandes áreas pintadas de color gris. 

Si trazáramos una línea imaginaria por el límite oeste de nuestra provincia, desde Los Antiguos hasta Río Gallegos, nos encontraremos con majestuosos lagos, ríos, bosques, estepas, glaciares y la tercera extensión de hielo continental mas grande del planeta: el campo de hielo patagónico sur. Un recorrido similar podría contemplarse desde la hermosa localidad de Chile Chico hasta Punta Arenas, pero mirando de frente al colosal Océano Pacífico y su laberinto de fiordos australes.

 

Estos paisajes albergan una red de ecosistemas únicos en el mundo que funcionan, además, como el hábitat de cientos de especies de animales y plantas con quienes compartimos la “casa común”. Como todo sistema complejo, esta red natural se encuentra constituida por infinitas interacciones en las cuales, lo que ocurre en un determinado lugar tiene efectos en otro.

Santa Cruz, por ejemplo, posee 14 grandes regiones hidrográficas o “cuencas”, de las cuales 5 se encuentran compartidas con la República de Chile (3 con la región de Aysén y 2 con Magallanes). Estas cuencas, según la topografía, descargan sus aguas en el Océano Pacífico o en el Atlántico. Ello implica que las acciones que se realicen “aguas arriba”, tendrán repercusiones en las comunidades “aguas abajo”. Por ejemplo, nuestro río Gallegos nace a partir de la unión de los ríos Penitente y Rubens, ambos provenientes del sur de Magallanes. Una situación similar ocurre en el río Vizcachas, que nace en Argentina pero descarga sus aguas en el Océano Pacífico. 

La fauna silvestre también toma un rol protagónico dentro de los ecosistemas australes. Las poblaciones de guanacos, zorros, pumas, huemules y aves emblemáticas -como el cauquén colorado y el chorlito ceniciento- migran constantemente entre los territorios sin distinguir límites políticos, leyes o reglamentos. Por ello, los planes y estrategias de manejo cooperativo son esenciales.

También compartimos problemáticas vinculadas a la introducción de especies exóticas invasoras que están generando severas consecuencias ambientales en distintas zonas de la Patagonia. El visón americano en Santa Cruz; los castores en la isla de Tierra del Fuego; la maleza invasora “Hieracium” que desplaza a las plantas nativas causando la degradación de los pastizales y el alga invasora “Dydimo”, que progresivamente invade los ríos de toda la región.  Sobre todos estos temas estuvimos trabajando en el Comité de Integración Austral de Ushuaia.

Daniela Droguett Caro es experta en ciencias ambientales, representa a Magallanes como Secretaria Regional Ministerial de Medio Ambiente, es decir, mi par del lado chileno. Se autodefine como “Natalina tirapiedras”…¿les resulta familiar?. Con ella y el resto de las autoridades nos propusimos fortalecer la agenda “Sur-Sur” con una visión de sostenibilidad ambiental y social.

La conservación y el adecuado manejo de los bienes naturales comunes, como la fauna, los bosques y los recursos hídricos compartidos, implican una gran responsabilidad en los esfuerzos de gestión conjunta y cooperación, en especial ante el contexto de cambio climático que estamos viviendo y que afecta principalmente a regiones como la nuestra.

Justamente sobre estos ejes, la gobernadora Alicia Kirchner llamó al trabajo de integración bilateral, con la premisa de ponernos siempre en el lugar del otro y reforzar los vínculos sociales, que serán la energía para crecer y consolidar la relación entre nuestros pueblos.

Entonces, ¿Somos capaces de transformar esos viejos mapas grises en verdaderos corredores de biodiversidad, cultura y hermandad?. Yo creo que sí.

Consolidarnos como región patagónica es el gran desafío y, a la vez, una oportunidad que no tiene límites si trabajamos juntos.

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