Coronavirus

Los números que explican la tercera ola en la Argentina

Los números que explican la tercera ola en la Argentina: variante Ómicron, curva exponencial de contagios y crecimiento de internaciones.

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Con la llegada de la variante Ómicron, que rápidamente pasó a ser de circulación comunitaria en muchos distritos, la Argentina comenzó este mes la tercera ola de coronavirus. En lo que va de diciembre, el promedio de contagios diarios creció 1003% (se multiplicó por nueve) y subió 55% la ocupación de camas de terapia intensiva con pacientes con diagnóstico Covid-19 positivo.

Este miércoles se informaron 42.032 nuevos contagios en 24 horas, la cifra más alta desde el inicio de la pandemia, superando a los 41.080 que se reportaron el 27 de mayo, en el peor momento de la segunda ola.

El dato que alerta a las autoridades sanitarias y a quienes deben tomar decisiones sobre el tema, es que la curva de casos de la tercera ola recién comienza y las proyecciones indican que el récord aún no se alcanzó.

Si bien la curva en la suba de contagios es mucho más pronunciada en el inicio de esta tercera ola que en las dos anteriores, la diferencia principal es el avance en la campaña de vacunación. Cuando a fines de agosto de 2020 los casos comenzaron a subir, todavía no se había concluido ningún proceso de fabricación de las vacunas y la única arma contra la enfermedad era el aislamiento; el sistema de salud se estresaba y el Gobierno avanzaba contrarreloj con la apertura de nuevas camas de terapia intensiva en busca de garantizar la atención de los pacientes críticos.

Tras un rebrote durante el verano, que no se llegó a catalogar como una nueva ola, a fines de marzo volvieron a subir los contagios. Para entonces, ya había comenzado la campaña de vacunación de los adultos mayores y de las personas con factores de riesgo y el Gobierno anunció un nuevo período de aislamiento para ganar tiempo y acelerar la inmunización de un mayor porcentaje de la población.

En el peor momento de la pandemia, hubo terapias que llegaron a registrar una mortalidad del 80%, es decir que ocho de cada diez personas que ingresaban no lograban superar la enfermedad.

Fuente Diario 26. 

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