Covid-19

Coronavirus: Cómo lucha contra las vacunas para escapar de ellas

Las variantes de SARS-CoV-2 y su contagiosidad están causando una gran atención mediática en las últimas semanas.

El virus se adapta y genera variantes. (Foto: SHUTTERSTOCK)
El virus se adapta y genera variantes. (Foto: SHUTTERSTOCK)
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El virus del coronavirus fue cambiando a medida que pasó el tiempo. Ahora hay mutaciones puntuales en su secuencia génica, que ayudan al virus a tener ventajas evolutivas en el proceso de adaptación a nuestras células y organismos, que son el medio en el que se replica.

Este proceso de adaptación no implica necesariamente una mayor virulencia, pero si avances en mejorar la unión al receptor, una optimización de su replicación, la producción más efectiva de partículas virales y su trasmisión, la modulación de la patología o, eventualmente, el escape parcial de alguno de los mecanismos inmunes.

Antes de las vacunas, era difícil que el virus encontrara resistencia en la persona infectada, ya que los individuos que se contagiaban por primera vez, muy probablemente, no tenía anticuerpos que reconocieran al virus.

Ahora, con las personas empezando a vacunarse, las cosas cambian

Las vacunas como obstáculo para el Covid-19

Cuando el virus se encuentra a más personas con inmunidad, se ve obligado a enfrentarse a las defensas con las que antes no se encontraba, además de tener que competir entre sí con otras variantes.

De esta forma, las variantes que "ganarán" serán aquellas que tengan una ventaja sobre variantes previas, no preparadas para ese nuevo escenario inmune.

Por tanto, las variantes que escapen del efecto de las vacunas serían, en teoría, las que se impondrían sobre otras. En este escenario, las vacunas dejarían de funcionar a medio o largo plazo.

Fortaleza de las vacunas

Estos cambios no son tan ventajosos para el virus como parece. Como resultado de esta continua adaptación, el virus cambia parcialmente algunas de sus proteínas más inmunogénicas, en un proceso denominado “deriva antigénica”.

Los virus de la gripe son uno de los más estudiados en cuanto al proceso de "deriva antigénica". Esta es la fuerza responsable de la aparición de nuevas cepas que circulan cada año y que obligan a reformular la estrategia frente a la gripe.

Pero a pesar de estos cambios, las nuevas cepas gripales no evaden completamente la capacidad de luchar frente a la infección de una persona inmunizada peviamente.

¿Y si nuestros anticuerpos se adaptasen a las nuevas mutaciones?

La adaptación a las condiciones cambiantes no solamente ocurre en el lado del virus. Los linfocitos B son los productores de anticuerpos y pueden sufrir un proceso de adaptación.

De esta forma, los linfocitos B productores de anticuerpos frente al virus también pueden "mutar" para mejorar la capacidad de unirse a las proteínas del virus y neutralizarlos. Esta mejora de los anticuerpos permitiría adaptarse a los cambios de las variantes.

El escenario cambiante de la lucha entre virus y hospedador afecta a los dos. El virus tiene que evolucionar y adaptarse continuamente a la situación inmune cambiante o, de lo contrario, extinguirse.

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