Recuerdo de DAnnibale

“Murió uno de las pocas personas de la iglesia que ayudó con nuestra historia de abuso”

Fueron las palabras de Rodrigo Ordoñez a TiempoSur . El sobreviviente dejó de ser parte de la comunidad católica y junto con su hermano llevó a juicio canónico a Daniel Acevedo por abuso sexual infantil.

Obispo Miguel Ángel D'Annibale (Foto archivo).
Obispo Miguel Ángel D'Annibale (Foto archivo).
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A días de la muerte del Obispo D'Annibale, Rodrigo Ordoñez recordó su acompañamiento y adelantó que busca a otras víctimas para iniciar una denuncia penal.

La espiritualidad fue una pieza importante en el crecimiento de Rodrigo. Desde que tiene memoria recuerda una familia muy religiosa. Iba desde niño a la Iglesia Fátima de la calle Estrada de Río Gallegos donde fue coordinador de un grupo de la pastoral de la juventud y formaba parte de todas las actividades que se desarrollaban en la parroquia.

Durante 2005 al igual que su hermano, y suponen muchos más, sobrevivieron a distintas formas de violencia sexual por parte de Daniel Acevedo, seminarista de la iglesia a cargo de Carlos Ángel en ese entonces. Tenía 14 años y vivía un país sin una aplicación efectiva de Educación Sexual Integral, desarrollándose en una institución donde priman los castigos y pecados por lo que le llevó años poder identificar los abusos.

Nos animamos a hablar hace poco, en realidad primero se animó mi hermano y yo siendo testigo de él empecé a darme cuenta que también había sufrido violencia”, lamentó Rodrigo. El sobreviviente considera que el olvido es un mecanismo de defensa también. Con su hermano Leonardo, valentía, la mirada en contra de otros miembros de la comunidad eclesiástica y el apoyo del obispo desplazaron a Acevedo de la parroquia y lo trasladaron a Chaco en 2018.

El violador está en otra provincia pero sigue libre. “El violador eres tú” fue la frase que eligió Leonardo para denunciar públicamente la historia de abusos a la que sobrevivió con este cura en Río Gallegos en tiempos de auges de la campaña de visibilización en diciembre del año pasado. También a través de redes sociales, con la misma intención de hablar y sanar tras cuatro años de haberse alejado de la iglesia, Rodrigo recordó a D'Annibale luego de que terminara su batalla contra la leucemia el pasado 14 de abril.

A Rodrigo le gustaba confesarse con el padre Miguel porque no lo juzgaba a él ni a su sexualidad y desde su perspectiva, demostró su responsabilidad y cariño activando los mecanismos de expulsión. También lo hizo en 2016 con Cristian Abel Vázquez en Río Grande que sí fue penado por la Justicia. “Me llamó el mismo día que se enteró y lloró conmigo”, rememoró el sobreviviente. Destacó que hoy no le tiene tanto respeto a la religión por el comportamiento de sus instituciones.

Exceptuando un par de buenos amigos que pertenecen a la comunidad de la iglesia, su familia y Miguel Ángel D'Annibale, Rodrigo sintió que le dieron la espalda. “Él nos abrió la puerta y decidió escucharnos, no como gente que defendía a este cura violador”, disparó. Un informe de La Nación de junio de 2019 estima que se denunciaron 62 casos en los últimos 20 años, que la violencia es sistemática y que las mayorías de las historias están silenciadas.

“Me gustaría avanzar para un juicio que lo encierre, no puede estar suelta una persona así, sé que hay otros chicos que no conozco con los que me deseo contactar. Los abusos en la iglesia siempre estuvieron porque hay personas que son cómplices, no quiero enaltecer a D'Annibale sino dejar en claro que una de las personas que quiso ayudarnos murió”, expresó Rodrigo.

Describió el rol del obispo como alguien que se ocupó, al contrario de una gran parte de la iglesia, y que la fecha de su deceso lo animó a contar más de su historia. Concluyó con el deseo de una iglesia con más personas como Miguel, “que expongan a los pervertidos y no los oculte siendo cómplices”. En el relato paralelo, su hermano escribió: “No solo me arruinó la infancia, me arruinó la vida y yo hoy estoy peleando para estar en paz conmigo mismo, para no caer, yo denuncié después de 15 años por eso te digo que te creo. Hablá, denunciá, yo sí te voy a creer”.

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