Once años sin Néstor

Kirchner, el recuerdo de un hombre político

Su tenacidad, visión y trabajo lo convirtió en el exponente del Justicialismo por haber sido quien siguió los pasos del eterno Perón. Conmemoración al líder santacruceño que quebró el protocolo, supo sobrepasar las barreras de su Río Gallegos natal y se convirtió en un referente indiscutido de los últimos años.

Dijo que su proyecto político no se basaba en individualidades.
Dijo que su proyecto político no se basaba en individualidades.
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La victoria fue más allá de las urnas

Conmemoración

El 25 de mayo de 2003 todo un pueblo vio a Néstor Kirchner convertirse en el Presidente número 54 de la Argentina. Su investidura además generó un hecho histórico en el ámbito político mundial, ya que le entregó su mandato a la primera presidenta de la Nación elegida en democracia, Cristina Fernández, su esposa. Un militante, Intendente, Presidente, Diputado y vecino riogalleguense que con su peculiar objetividad posicionó a Santa Cruz en la esfera nacional.

NyC por nacimiento, Néstor o “Lupo” nació un 25 de febrero de 1950, hijo de Néstor Kirchner -trabajador postal- y María Ostoi?, oriunda de Punta Arenas, Chile. Realizó sus estudios primarios en la EGB Nº 1 y los secundarios en escuelas públicas de la localidad, culminando su colegiatura en el Guatemala. Pero paralelo a ello, se introdujo en el movimiento justicialista como miembro de la Juventud Peronista, un sector de izquierda opuesto al Gobierno militar de la Revolución Argentina.

A principios de los ´70 se fue hasta La Plata, provincia de Buenos Aires, para estudiar abogacía, época en la que conoció a Cristina Fernández, quien fue su compañera de toda la vida. Finalmente recibió su diploma de abogado en 1976.

Con su título bajo el brazo y ya casado, retornó a Río Gallegos con su esposa para ejercer su profesión con la idea de alejarse un poco de la actividad política, además de formar y consolidar su familia, matrimonio del que nacieron sus dos hijos, Máximo y Florencia. No obstante, sus intentos por ir en una recta paralela a la política no prosperaron y en un par de ocasiones fue encarcelado durante el Proceso. Pero con la llegada de la democracia, en el ´83, Kirchner se plantó de lleno en la política y se convirtió en funcionario del Gobierno provincial desempeñándose como Presidente de la Caja de Previsión Social, aunque estuvo al frente de este cargo por un corto periodo porque el ex gobernador Arturo Puricelli lo removió de su cargo por una disputa sobre política financiera. Este tropezón no fue caída para él, ya que en sus espaldas empezó a cargar popularidad y sumó unos puntos a su novata carrera política.

Luego Kirchner se lanzó a la pileta de la intendencia riogalleguense, de la que finalmente se adueñó en las elecciones del 6 de septiembre de 1987. Gestionó hasta el 1991, sólo cuatro años le bastaron para convertirse en el principal candidato a ganar las elecciones de la gobernación santacruceña del ´91, y con un abrumador 61%, el 10 de diciembre de 1991 fue electo gobernador, mandato que perpetuó hasta el 2003 tras una reforma constitucional que impulsó en 1994 y en 1998 en la que incluyó la posibilidad de reelección indefinida del primer mandatario provincial.

El perfil del fundador del kirchnerismo durante su Gobierno era una fuerte apuesta a la inversión pública y de asistencia social, medidas que le sumaron adeptos a su creciente movimiento. Asimismo, cuando asumió la provincia tenía un déficit de alrededor de U$S 1.200 millones, pero durante los diez años en que gobernó logró mantener un equilibro o superávit fiscal. Por otro lado, bajó los salarios un 25% que elevó a niveles superiores un año después. Asimismo, alentó inversiones en áreas turísticas y de minería, ya que sostenía que “el equilibrio fiscal no es un problema de ortodoxia económica ni de derecha. El déficit fiscal es malo. La inversión pública es buena, pero no se puede hacer a costa de perder el equilibrio fiscal”. Sin embargo, estas prácticas hicieron creer a sus “contras” que seguía la línea menemista, pero Kirchner derribó toda especulación y se distanció del entonces presidente de la Nación y líder del Partido Justicialista, Carlos Menem. Como empezó a ganar terreno, las asperezas con el Presidente se agudizaron y Kirchner se convirtió en un fuerte opositor dentro de las líneas del justicialismo, en donde se alineó con el gobernador de la provincia de Buenos Aires y posterior presidente, Eduardo Duhalde.

Cambió el sillón

Se acercaba el 2003 y todo justicialista que en ese momento pisaba fuerte quería ser Presidente, por lo que la puja interna llevó a pelear por las alianzas para las elecciones partidarias y así definir la candidatura peronista.

Las internas se celebraron en febrero de 2003, y el entonces presidente Duhalde intentó jugar sus cartas con el gobernador de Santa Fe, Carlos Reutemann, lo que no prosperó, y se inclinó por De la Sota; como no pudo alcanzar un acuerdo estratégico, en enero de 2003 anunció su apoyo a la precandidatura de Kirchner, aunque este apoyo no era una real garantía.

El 24 de enero, Kirchner, Rodríguez Saá y Menem trabajaron para que el congreso del justicialismo tome la decisión de suspender las internas y permita a todos los precandidatos a usar los símbolos partidarios para presentarse en las generales. Kirchner arrancó la campaña en una posición desfavorable, ya que las encuestas lo ubicaban por detrás de los otros candidatos justicialistas y de Ricardo López Murphy. No obstante, comenzó a subir su popularidad con la instalación de un perfil con el que buscaba diferenciarse de las políticas aplicadas durante los gobiernos anteriores, poniendo acento en priorizar la producción, la justicia, la educación, el trabajo, la equidad y la salud, sintetizado de algún modo en su eslogan de campaña: “Un país en serio” y “Primero Argentina”.

Si bien la campaña electoral aún estaba salpicada por la crisis de 2001, el 27 de abril de 2003 el Frente Para la Victoria -con Kirchner como candidato presidencial- obtuvo sólo un 22% de los votos, superado por Menem de Alianza Frente por la Lealtad–UCD con el 24,3%, y ambos fueron a ballotage, elección que no se produjo a pesar de estar las boletas impresas porque Menem se bajó y Kirchner automáticamente se convirtió en Presidente electo y el 25 de mayo de 2003 juró en el Congreso para convertirse en Presidente de la República Argentina hasta 2007.

 

Saldar la deuda, impulsar las exportaciones y bajar los índices de pobreza y desempleo fueron los puntos fuertes de su campaña. Además, llevó adelante una activa política para promover los derechos humanos, siendo la medida recordada por excelencia el enjuiciamiento a los responsables por crímenes de lesa humanidad. Sin embargo, un punto muy criticado de su gestión fue el uso de las facultades del Poder Ejecutivo a través de decretos de necesidad y urgencia en vez de seguir los trámites ordinarios previstos para la sanción de leyes.

Llegó el 2007 y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, sostuvo que Kirchner no buscaría la reelección en las presidenciales, posicionando así a la entonces senadora Cristina Fernández, por lo que el 19 de julio de 2007 ésta lanzó oficialmente su candidatura a la presidencia, y finalmente, el 28 de octubre se consagró ganadora en primera vuelta con el 45,29% de los votos, uno de los más holgados márgenes de ventaja desde el retorno de la democracia, en 1983.

El mandato de Néstor culminó el 10 de diciembre de 2007, pero quedando el bastón presidencial en casa.

Tras abandonar el sillón presidencial Kirchner se dedicó de lleno a la actividad partidaria, pero sin descartar presentarse como candidato en el futuro. Asumió como titular del Partido Justicialista sin someterse a elecciones internas, y para las elecciones legislativas del 28 de junio de 2009, Kirchner se presentó como primer candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires por el Frente Justicialista por la Victoria. Un gran golpe tuvo la lista encabezada por Kirchner que obtuvo el 32,1% de los votos, siendo escasamente superada por la alianza Unión-Pro que registró el 34,6% de los sufragios, lo que significó perder 19 diputados y 4 senadores en el Congreso Nacional. Además, el dato más curioso se registró en Santa Cruz, en donde el kirchnerismo también perdió. El 29 de junio Kirchner renunció a la presidencia del PJ, pero su alejamiento no significó su cese militante, el cual fue reconocido por el Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR).

A mitad de año Kirchner reasumió la presidencia del Partido Justicialista, y dijo: “Estamos decididos a gobernar la Patria hasta el 2020”. En ese sentido, Kirchner había afirmado que estaba tomada esa decisión porque poseían toda la fuerza y porque su proyecto político no estaba basado en individualidades.

El mandato de Kirchner culminó el 10 de diciembre de 2007, pero quedó el bastón presidencial en casa.

 

Del desconsuelo a la perpetuidad

El ex presidente Kirchner falleció a los 60 años en El Calafate, a causa de una descompensación cardíaca que le produjo una muerte súbita, según confirmaron sus médicos personales. La muerte se produjo a las 9:15, tras haber sido internado de urgencia en el hospital “Formenti” de El Calafate por una afección cardíaca aguda. Estaba acompañado por su esposa, la presidenta Cristina Fernández, cuando se descompuso y debió ser trasladado al centro de salud. Anteriormente había sido sometido a una angioplastía por una obstrucción en una arteria coronaria en el sanatorio Los Arcos, de Capital Federal, donde también había sido internado con anterioridad.

En esa última oportunidad, Kirchner recibió el alta médica luego de permanecer un fin de semana internado tras haber sido operado en forma exitosa. En el 2005 había sido internado en el Hospital Argerich para un chequeo y en enero de 2006 había tenido una descompensación gástrica.

Un año después de ponerse al frente del país, en abril de 2004, el ex Presidente estuvo internado durante seis días en el Hospital Regional de Río Gallegos, luego de haber sufrido una indisposición mientras descansaba en su residencia de El Calafate.

La llegada de los restos de Kirchner a Santa Cruz.

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