Columna de opinión

En la timba política, perdemos todas y todos

La cabellera es tupida, la consigna, estúpida.

Javier Milei.
Javier Milei.
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Por Ariel Robert, Director del Multimedio Tiempo

Además de una cuestión de acentos, es un desafío para toda la sociedad, no embriagarse con lo efímero. Suena quizá hasta divertido, pero que se convierta a la política, lisa y llanamente en una timba, debería alertarnos.

La anécdota se convierte en historia según su impacto. Este puede ser el caso. Que un legislador nacional, elegido a través de métodos constitucionales, una vez conseguidos los sufragios necesarios para ocupar una banca en la (Honorable) Cámara de Diputados de la Nación, convoque a una rifa, podría resultar cómico si tuviésemos aspectos básicos, humanos, resueltos. No es el caso. Argentina padece problemas estructurales y lo más significativo, son muchas y muchos que lo pasan realmente mal, y demasiados quienes no encuentran herramientas para modificar esa situación.

De ninguna manera aceptaría que este artículo fuese considerado solemne o pacato, porque es precisamente lo que buscan personajes como Milei. Adhesión rápida, irreflexiva, de puro lema (slogan), con una oferta tan banal como imposible. Atractiva, seguro, como derogar la ley de la inercia.

¿Qué tiene de malo que sortee su dieta sueldo? Varios aspectos. El primero es la falacia. Lo que percibe un legislador nacional no se agota en ese honorario. Lo segundo es la banalización. Lo tercero es la cabal demostración que definitivamente representa este personaje: premiar a uno, aprovechar a millones, y seguir navegando en una frivolidad de privilegio, mientras el resto, los no beneficiados, sólo pueden aspirar a tener suerte. O sea, ofensa lasciva hacia el pensamiento y el trabajo, burla indiscreta hacia quienes construyen sociedad, en concreto, una violación a la política ejercida desde la propia dirigencia política.

De las Bases de J. Bautista Alberdi a las bases y condiciones del ex asesor del criminal Bussi, Javier Milei.

Quienes hayan leído las bases y condiciones para participar del sorteo, podrán advertir que –justamente- “sortea” algunas reglamentaciones. (*)Tampoco se sabe –no figura en las bases- si se cumplió con el régimen tributario (Ley Nacional 20.630), algo que este sujeto rechaza de manera infantil y seguramente elude de manera aviesa. Un verdadero perverso, para no edulcorar su imagen.

Aquellos que defienden esta actividad como una acción de marketing, o una picardía, les sugiero que tomen nota de este párrafo que aparece en esas bases, para que vayan descartando inocencia: Durante el tratamiento efectuado sobre los Datos Personales, se podrían transferir los mismos fuera de las fronteras de la República Argentina, a países sin nivel adecuado de Protección de Datos. El titular consiente dicha transferencia al completar y enviar el formulario con sus datos.

Cartón lleno.

Para realizar el sorteo, como haría cualquier organizador de rifas, montó una especie de espectáculo –el cual no juzgaré por inocuo- en el que habló ante una concurrencia de mil personas, aproximadamente. 

Como suele ser el contenido de su discurso, farandulero y vacuo, insiste en auto denominarse “libertario” (denominación que sí merecían los anarquistas de principios del Siglo XX) y tras esa metamorfosis calificativa, repite como propuesta la eliminación de obligaciones tributarias. O sea, la solución sería no pagar impuestos. Fraudulenta iniciativa, evasora.

Pronunciarse a favor de cuestiones que son universalmente deseadas es tan fácil y pueril como antiguo el cobro de impuestos por parte de los estados. Es requisito saber que estos fabuladores actúan como esos falsos chamanes que se aprovechan de la vulnerabilidad de sus clientes (que creen ser pacientes). La estafa provoca daños profundos y eso conspira para el futuro del timado, en este caso, una importante porción de la sociedad argentina.

Admitir que es creativo puede ser el elogio que merece, porque mientras personas buscan desesperadas trabajo, atención médica, seguridad y servicios, otras –y muchas- procuran revertir esa situación, sí, desde la política, pero terminamos distraídos con estos prestidigitadores y sus sponsors siguen contrabandeando granos, fugando divisas y pocos han celebrado el lanzamiento de un picosatélite (General San Martín) que contribuirá también para ellos, y pone en acción asuntos que sí son soberanos, científicos y tecnológicos.

La cabeza decorada con abundante cabellera prolijamente desacomodada, llama la atención. Desde la estética personal también se hace política. Sabemos lo que tiene por fuera del cráneo, lo que no sabemos es lo que alberga adentro, y aunque como la indignación, estos fenómenos forman parte del olvido en escaso tiempo, en su paso, causan daños, a veces, irreparables.   

 

(*)Artículo 2069 del Código Civil dispone que las loterías y rifas, cuando se permitan, serán regidas por las respectivas ordenanzas municipales o reglamentos de policía, por lo tanto, la legislación común confirma que los juegos de azar están regulados por normas locales, están sujetos a la autorización y, en consecuencia, no pueden ser libremente ejercidos por los particulares

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