Desaparecida

Búsqueda de Guadalupe: una perra marcó una casa y una posible mancha de sangre

Una perra del grupo Halcón contactada de manera privada por el padre de Guadalupe Lucero, la niña desaparecida en San Luis, el 14 de junio último, marcó una vivienda y una supuesta mancha de sangre en la manzana "E" de la casa 22, del barrio en el que la pequeña fue vista por última vez.

  • 25/06/2021 • 13:11

Así lo confirmó a Télam el abogado de Eric Lucero, padre de la niña y se preguntó "¿Cómo la zona marcada por la perra entrenada, no había sido nunca rastrillada por el resto de los canes, ni la Policía?".

El hallazgo de lo que puede ser un indicio para encontrar a la pequeña, se produjo pasadas las 11.30 de hoy, luego de que el equipo privado de canes que ayudan en la búsqueda, comenzara nuevamente un rastrillaje en el lugar.

"La perra marcó la casa con claridad y frente al lugar detectaron una posible mancha de sangre", dijo Zabala a Télam, y se mostró extrañado de que ninguno de los 60 perros que rastrillan la zona haya podido "detectar ese lugar y esos indicios".

Las fuerzas de seguridad en San Luis comenzaron esta mañana una nueva jornada de búsqueda de la niña con epicentro "el dique La Florida, sus adyacencias, la localidad de El Trapiche y el barrio 544 Viviendas".

 

Ayer, cuatro binomios -perros y acompañante- de la Policía de Santiago del Estero se sumaron a la búsqueda, junto al personal de Prefectura, Gendarmería y Policía Federal y de las provincias de Córdoba, La Pampa, Santa Fe, Mendoza, San Juan y Buenos Aires

El equipo de canes y grupo de rescate de Santiago del Estero trabajó durante la mañana y la tarde rastrillando diferentes sectores de un descampado ubicado al sur de la ciudad, con los binomios de rastreo de la Policía Federal de Buenos Aires, los de la Policía de Córdoba y los pertenecientes a la Policía de San Luis, a los que se sumaron los perros entrenados contactados por la familia que manejan ex policías federales.

Las fuerzas de seguridad inspeccionaron a fondo un sector con construcciones precarias, por orden del juez Ariel Parrillis, en un campo ubicado a poco más de 100 metros del inmueble donde desapareció la niña, rastrillando todo el terreno, con la excavación de los pozos, pero no obtuvieron resultados positivos