Víctima fatal de un siniestro vial

Soledad Maidana: El juicio que no llega y el dolor permanente de su familia

Soledad Maidana tenía 26 años y dos hijos pequeños, cuando un conductor alcoholizado, sin luces y exceso de velocidad, le arrebató la vida el 22 de febrero de 2024. Su familia reclama la realización del juicio y que se haga justicia. La historia de una joven que trabajaba para mantener a sus niños, que tenía sueños y proyectos en un Informe Especial de TiempoSur.

 


 

28/07/2025 • 08:45

El 22 de febrero de 2024 un choque fatal en el que una joven perdió vida, conmocionó a Río Gallegos, por las circunstancias, por lo increíble, porque pudo haberse evitado y porque puso fin a la vida de Soledad Maidana, madre dos pequeños y Sub Ayudante en el Servicio Penitenciario Provincial (SPP).

Luis Maidana, el padre de Soledad, relata a TiempoSur el calvario que vive su familia, desde aquella madrugada que les cambió la vida a todos. Dice no entender por qué “el asesino de mi hija, está tranquilamente en su casa, mientras nosotros tenemos que ir a visitar a Sole al cementerio”.

Notablemente conmocionado, cuenta paso a paso, cada uno de los hechos causales del desenlace fatal: “Ivar Martens estaba alcoholizado, drogado, manejaba a alta velocidad, con las luces apagadas y no respetó las señales de tránsito”, dijo sobre el conductor de la camioneta que impactó al Volkswagen Bora en el que Soledad viajaba como acompañante en asiento trasero.

“Queremos el juicio y que sea juzgado por homicidio simple con dolo eventual”, refirió respecto del acusado sobre el que, por el momento, está imputado por homicidio culposo en accidente de tránsito.

Maidana señaló que esa carátula puede cambiar en el juicio oral y público y espera que así sea, porque “no fue un accidente, fue un siniestro vial, producto de una serie de sucesos que se pudieron haber evitado” y remarcó además del estado en que se encontraba Martens y de sus actos, que también “la fatalidad se podría haber evitado si hubiera más control a la salida de los boliches”.

El hecho

El 22 de febrero de 2024 a las 5.30 en la esquina de Juan B. Justo y Vélez Sarsfield, dos vehículos, una Toyota Hillux y un Volkswagen Bora, colisionaron violentamente. Soledad Maidana, viajaba como acompañante en el asiento trasero del vehículo de menor porte, falleció en el acto.

El padre de la joven, detalló en diálogo con TiempoSur que “el certificado de defunción señala que Soledad falleció por una fractura en la base del cráneo, producto al golpe seco que sufrió por el violento impacto”.

El siniestro vial de importantes proporciones, tal cual lo demuestran las imágenes del estado de ambos vehículos, dejó también herido con fractura de cadera al conductor de la camioneta, Ivar Martens, al conductor del Bora y a otro de los ocupantes.

Según Maidana, varias de las pericias, se realizaron y configuran pruebas importantes en la causa, como el alcohol en sangre en Martens, que arrojó 1,94 y también el positivo para THC (consumo de marihuana) y aún resta determinar la velocidad a la que circulaba la camioneta y las imágenes de algunas cámaras de la zona.

La familia y la peor noticia

Luis y Mónica, tuvieron siete hijos, cuatro mujeres y tres varones. Sole era la tercera.

La joven de 26 años era la mamá de Benjamín (9) Martina (7) y se desempeñaba como Sub Ayudante del Servicio Penitenciario Provincial y en algunas oportunidades también hacía tareas de seguridad en boliches, eventos o comercios.

Ese fatídico 22 de febrero de 2024, sus padres estaban de vacaciones en Buenos Aires y habían llevado con ellos a los dos hijos de Soledad.

Lejos estaban cuando recibieron la llamada con la peor noticia de sus vidas: Sole había muerto en un siniestro vial.

“Llegamos a Río Gallegos y fuimos directamente al hospital. Fuimos a buscar sus pertenencias. El cuerpo de Sole ya estaba en la morgue. No dieron una bolsita con sus aros y anillos”, recuerda con pesar Luis, en diálogo con TiempoSur.

Y sobre su muerte, Luis aseguró que “con su pérdida pierde toda la sociedad porque ella trabajó en el hospital, en el Servicio Penitenciario, tenía diplomas de RCP, asistencia en partos. Ella se preparaba para ayudar, siempre estaba preocupándose por los demás”.

Su hermana Luana, tenía 24 años en el momento de tragedia y recuerda envuelta en dolor la última vez que se comunicó con ella y cómo se enteró de que sería la última vez.

 “No lo podía y ni quería creer”, dijo Luana a TiempoSur y contó que la noche anterior habían estado juntas “como hasta las 10 y media más o menos de la noche. Yo la había llamado para ir a tomar mate a la plaza con ella y mi bebé en el barrio militar”.

Dijo que Sole preparó mate y pasaron el día juntas y después, la madrugada fatal intercambiaron mensajes “hasta la 1:35 de la madrugada porque le había preguntado justamente por unas zapatillas de su nena, Martu, me respondió y ahí quedó, no hablamos más”.

“A las 6.40 de la mañana me levanto para ir al baño y me encuentro con un mensaje en Facebook de una amiga de ella. Lo abrí y decía que si por favor me podía acercar al hospital que Sole había tenido un accidente”, detalla la joven que inmediatamente llamó a su hermano Esteban y fueron al hospital.

Y recuerda con dolor que al llegar “nos dieron la peor noticia que se le puede dar a alguien. Solo pude gritar pidiendo por favor que no sea verdad y hasta el día de hoy la lloro y espero volver a verla”, afirma Luana y asegura a TiempoSur que “la verdad es que, día a día, se me hace más difícil”.

Esperanza y justicia

“Con la pérdida de Sole, la sociedad perdió algo valioso y no puedo decir que hubiese sido lo mismo con el asesino de mi hija”, cuestionó Luis Maidana y se preguntó: “qué se perdería la sociedad con alguien que recurre a la droga y el alcohol y no piensa en los demás?”.

Contó además que la familia de Ivar Martens, “jamás se comunicó con nosotros”, “ni siquiera de una mamá a otra mamá, más allá de que los padres a veces no son responsables por lo que hacen los hijos, un poco de empatía, disculpas, condolencias”.

La familia de la joven madre, Soledad Maidana espera justicia y un juicio por homicidio simple con dolo eventual: “hay culpabilidad, un imputado que manejó alcoholizado, drogado, a alta velocidad, con las luces apagadas y que hizo caso omiso cuando una de las personas que iba en la camioneta,le pidió que bajara la velocidad”.

“El tendría que haber sabido que algo así podría haber pasado. La fatalidad fue la combinación de todos esos sucesos”, remarcó Luis en declaraciones a TiempoSur y cuestionó que el caso pasó a la Cámara el 27 de noviembre y que “pasaron siete meses y no hay fecha para el juicio”

Y al concluir manifestó que “es tiempo de justicia”. “El asesino de mi hija está en su casa y mis nietos están sin su madre y la tenemos que visitar en el cementerio “.

 

“Sole era un amor de persona”


“Ella era un amor de persona”, sintetizó su amiga Belén Guentelicán, al referirse a Soledad.

Y contó que Sole llegó a su vida “justo cuando yo estaba re mal, re para atrás, atravesando una separación. Ella apareció y me hizo saber que no iba a estar sola”.

“Así surgió nuestra amistad y se fue haciendo cada vez más fuerte, digamos. Ella me presentó a sus niños y yo le presenté a los míos. Y de ahí en más, nos hicimos inseparables”.

Belén, refirió a la importancia de Sole en su vida: era una persona linda, muy buena amiga, pero más que amiga yo la sentía como una hermana”.

Por su parte, Luana, la hermana de Soledad relató a TiempoSur que la joven trabajaba en el Servicio Penitenciario “y por las noches hacía de seguridad en distintos boliches de la ciudad y hasta lo último que estuvo trabajando”.

“También solía salir  con los pequeños a comer a la casa de alguna amiga de ella, a pasear y si le gustaba salir con las amigas y divertirse”, manifestó y agregó que disfrutaba la vida.

“Ella era muy buena, simpática, alegre, compañera, lo decimos nosotros como familia, lo puede decir cualquiera que la conoce”, expresó Luana y contó que “nos sorprendió ver la cantidad de gente en su despedida, que la fue a ver por última vez”.

Y concluyó manifestando que Sole “era buena” y “tenía mucho amor para dar”.

“Siempre preocupándose por los demás, por eso tantos la extrañan”, aseguró su papá Luis a TiempoSur.

 

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