Santa Cruz registró 379 denuncias por violencia doméstica en tres meses
Un reporte de las Oficinas de Violencia Doméstica de Río Gallegos y Caleta Olivia revela que más del 74% de las personas afectadas son mujeres y ubica a los conflictos de expareja y el consumo de adicciones en el centro de las agresiones.
Los expedientes no suelen tener voz, pero acumulan los ecos de discusiones violentas, llantos apagados tras los muros de un hogar y llamados desesperados a medianoche. El reporte estadístico emitido por la Oficina de Género del Tribunal Superior de Justicia de Santa Cruz refleja la magnitud del conflicto familiar en las dos ciudades más pobladas de la provincia: Río Gallegos y Caleta Olivia. Entre los meses de junio, julio y agosto de 2026, un total de 379 personas acudieron en busca de auxilio y contención a las Oficinas de Violencia Doméstica (OVD), con 242 casos atendidos en la capital provincial y 137 en la urbe petrolera del norte.
Las cifras oficiales confirman una constante estructural en la dinámica del maltrato: las mujeres constituyen la abrumadora mayoría de las personas afectadas o denunciantes. En Caleta Olivia alcanzaron el 85,45% de los registros, mientras que en Río Gallegos representaron el 74,58%. En contrapartida, los denunciados como victimarios son principalmente varones, abarcando un 77,27% en la localidad norteña y un 65,73% en la capital.
Sin embargo, al explorar el origen de las agresiones, los equipos interdisciplinarios observan que el epicentro del peligro no se encuentra necesariamente en la convivencia cotidiana bajo el mismo techo, sino en las secuelas de las relaciones disueltas. El vínculo más conflictivo vuelve a ser el de las ex parejas, que concentra el 65,54% de los expedientes en Río Gallegos y el 52,73% en Caleta Olivia. Detrás de estas cifras subyacen procesos de separación y divorcio no resueltos en términos legales o emocionales, donde los desacuerdos sobre el régimen de visitas y las disputas por las cuotas alimentarias de los hijos e hijas en común operan como verdaderos detonantes para la escalada de agresión.
En cuanto a las modalidades de la violencia, el maltrato psicológico o verbal abarca la casi totalidad de las presentaciones, estando presente en el 96,61% de las denuncias en Río Gallegos y en el 94,55% en Caleta Olivia. A este sometimiento invisible le sigue la violencia física, que traspasó los límites del contacto corporal agresivo en el 67,27% de los casos caletenses y en el 51,40% de los riogalleguenses. Asimismo, la violencia ambiental —manifestada en la destrucción de bienes personales, rotura de puertas y agresiones a mascotas— afecta al 61,82% de las denunciantes en Caleta Olivia y al 45,19% en Río Gallegos, en tanto que la violencia simbólica destaca con marcada gravedad en la capital santacruceña, alcanzando al 79,66% de los testimonios.
El impacto de este clima hostil trasciende la pareja y alcanza de lleno a las víctimas colaterales. Durante el trimestre evaluado, las OVD registraron 97 personas sub-afectadas en Río Gallegos, de las cuales el 77,31% son niñas, niños o adolescentes. La situación se vuelve aún más crítica en Caleta Olivia, donde de las 66 personas sub-afectadas reportadas, un estremecedor 96,97% corresponde a menores de edad que atestiguan de cerca la violencia intrafamiliar.
El perfil de los denunciados expone también realidades socioeconómicas y clínicas disímiles según la geografía. En Caleta Olivia cobra notoriedad la condición migratoria y la adicción: un 39,39% de los denunciados proviene de otras provincias o países, mientras que un 37,88% registra consumo problemático de drogas o drogadependencia. Por su parte, en Río Gallegos la desocupación laboral golpea al 18,15% de los acusados y las adicciones a sustancias abarcan al 21,37%, actuando el desempleo como un factor agravante de las tensiones psicológicas y económicas dentro del hogar.
La arista más alarmante de la evaluación judicial se revela en el seguimiento acumulado de los casos de riesgo altísimo tramitados entre el 1° de enero y el 1° de septiembre de 2026. Durante este período, Río Gallegos contabilizó 39 situaciones clasificadas bajo peligro inminente para la vida o la integridad física sobre un total de 606 asistencias. En 29 de esos casos graves (74,36%), se confirmó el consumo de alcohol, marihuana, cocaína o pastillas por parte del agresor.
El diagnóstico resulta aún más drástico en Caleta Olivia: de los 20 casos catalogados como de riesgo altísimo sobre 188 atenciones anuales, el 100% de los agresores presentaba consumo de alcohol, marihuana, cocaína, LSD, crack o psicofármacos al momento de desencadenar la violencia.
Estos números ratifican que el abuso de sustancias actúa como un desinhibidor extremo que acelera el paso de las amenazas verbales hacia el peligro de un desenlace fatal, confirmando la necesidad urgente de abordar la violencia de género a la par de las políticas de salud mental y la protección integral de las infancias en la provincia.