La familia de Brianna Matulich acompañará a otros en la búsqueda de justicia
La familia de Brianna Matulich, sintió un poco de alivio al oír la sentencia de 12 años de prisión para Esteban González, el conductor alcoholizado atropelló y mató a la adolescente de 17 años y se fugó del lugar. Sólo un poco de alivio, porque “el dolor de la pérdida y su ausencia se tornan insoportables”. “No voy a recuperar a mi hija, pero ahora seguiremos luchando por los que aún esperan justicia”, aseguró Jorge Matulich. La historia de una familia que busca reconvertirse y continuar sus días solidariamente, con declaraciones exclusivas de los padres de “Cunita”, Jorge y Mabel, en un Informe Especial de TiempoSur.
Ansiedad, temor, angustia, esperanza, nervios y dolor se mezclaron en cada uno de los integrantes de la familia de Brianna Matulich, el miércoles 7 de mayo, día en que se conoció la sentencia en el juicio contra Esteban González, acusado de homicidio simple con dolo eventual.
Finalmente, cuando escucharon a la jueza María Alejandra Vila leer el veredicto que condenó al autor del crimen a 12 años de prisión, sintieron “un poco de alivio”, porque en casos similares, las penas fueron bajas y la justicia no fue justicia. Pero la carga probatoria contra González, fue contundente: alcoholizado, manejando a más de 100 kilómetros por hora y fugarse del lugar, dejando a Brianna sin vida y su hermana Priscila gravemente herida.
“Esto no me devuelve a mi hija, ya no la puedo abrazar, besar, regañar, aconsejar. Brianna ya no está con nosotros, pero estoy más tranquilo, la condena nos devolvió un poco de paz”, expresó Jorge Matulich en declaraciones a TiempoSur.
Señaló además que “si bien una condena de 12 años es muy poco, en comparación al valor de la vida de una persona, es mucho en comparación a casos similares”.
Y manifestó que la familia está “aliviada”. “Sentimos que este largo proceso de lucha no fue en vano”.
En el mismo sentido se expresó la mamá de “Cuni”, “Cunita”, como le decían en casa cariñosamente. Mabel dijo sobre el fallo que si bien “no fue lo que pretendíamos, al menos con 12 años, sentimos que podemos respirar”.
“Yo sé que aunque la condena sea de 100 años, no nos va a devolver la vida de nuestra hija”, aseguró a TiempoSur con la voz quebrada y afirmó que “fue un camino muy largo, muy duro, por momentos con sentimientos de odio, bronca, tristeza”.
Juicio y condena
La Cámara en lo Criminal de la Primera Circunscripción Judicial dio lectura a la sentencia en la causa caratulada “González Esteban Adrián s/homicidio simple con dolo eventual en concurso real y lesiones graves con dolo eventual”.
La resolución fue por mayoría de votos y estableció una condena de 12 años de prisión de cumplimiento efectivo, más el pago de 103 millones de pesos a la familia Matulich en concepto de indemnización civil.
Para el padre de la joven, los 12 años “no son suficientes”, pero entiende que, comparado con otros casos similares, el monto de la pena genera un precedente y comentó a este medio que sólo un hecho similar, de 10 y 14 años de prisión para los conductores acusados de correr una picada y matar al niño de 6 años Tahiel Contreras, tras lo cual, se creó un proyecto de ley con su nombre que busca crear la figura de ‘homicidio vial’ y endurecer las penas.
Los días del juicio fueron difíciles. Los ponía frente a Esteban González. Jorge fue contundente ante el pedido de disculpas del acusado: “No le creímos y jamás perdonaré al asesino de mi hija”, puntualizó en diálogo conTiempoSur.
“Ahora que el juicio ha terminado, estamos tratando de respirar un poquito más y deseamos que Brianna pueda descansar un poquito en paz”, dijo a TiempoSur Mabel, la mamá de la adolescente.
Transformar el dolor en lucha y solidaridad
Dicen que la muerte de un hijo/a es el dolor más intenso que puede experimentar un ser humano, porque es tan inesperado como contrario al devenir de la vida y porque son los padres los que deberían partir primero.
Recorrer el trágico camino, que se inició una madrugada de fines de diciembre de 2023, con la muerte de Brianna, los transformó. La única salida era convertir el dolor en fortaleza para exigir justicia.
Y así fue que Jorge Matulich, el hombre tímido, que tenía vergüenza de hablar en público, aprendió a vencer esas barreras, “me armé de fuerzas por Brianna y empecé hablar con los medios”, dijo a TiempoSur, “porque lo más importante era lograr justicia por mi hija”.
Y así también fue, que su mamá Mabel, decidió callar, porque el dolor le impedía hablar de Brianna sin quebrarse. Junta fortaleza y lo hace con TiempoSur muy despacio, lentamente, como juntando aire para poder respirar.
Ya nadie es igual en la familia. Desde el 31 de diciembre de 2023 todos son distintos. Pero como muchas veces pasa, el dolor se convierte en lucha y también en amor.
Y ahora que el juicio terminó, Jorge considera que es tiempo “de acompañar a otros que también esperan justicia”.
“Hay muchas familias que esperan justicia. Hay tantos casos tan injustos, gente que sigue luchando para que se haga efectiva una condena”, se lamentó Matulich y detalló que en Río Gallegos se formó la Agrupación ‘Familias del Dolor’ y “seguiremos acompañando”.
“Uno desde el dolor profundo aprende a ponerse en el lugar del otro”, concluyó el papá de Brianna, Jorge Matulich diálogo con TiempoSur, y reiteró que estarán junto “a los que aún esperan justicia”.
Finalmente, tanto Jorge como Mabel, agradecieron. Agradecieron a todos. “A mi familia, que siempre estuvieron acompañándonos, dándonos fuerza, a sus amigos y amigas, a la gente que nos quiere, y a ustedes, los medios, porque de esa manera, pudimos estar en la lucha y de pie, a pesar de tanto dolor y angustia”, concluyó Mabel.
PARA RECUADRO I
El hecho
La madrugada del 31 de enero de 2023, Brianna Matulich (17) caminaba por el parterre de la Autovía 17 de Octubre, junto a sus hermanos, Priscila (14) y Thiago (13) cuando Esteban González los atropelló a una velocidad de más de 100 kilómetros por hora. Perdió la vida instantáneamente por la violencia del impacto y Priscila quedó con múltiples heridas.
“Las pericias demostraron que González tenía alcohol en sangre, que iban corriendo a 160 kilómetros por hora, que embistió a Brianna a 142 kilómetros por hora y la arrastró entre 40 y 50 metros y también atropelló a Priscila, pero se salvó porque Thiago alcanzó a empujarla”, detalló Matulich, tiempo atrás en declaraciones a TiempoSur.
Sumado a esto, el acusado, Esteban González, un empleado bancario de 49 años, hoy ya condenado a 12 años de prisión efectiva, tras embestir a las adolescentes, se dio a la fuga sin prestar asistencia.
PARA RECUADRO II
Todos extrañan a “Cunita”
Los recuerdos de Brianna invaden la casa, al decir de todos, “ella era como un torbellino”.
Brianna era parte de una familia numerosa: sus padres Jorge y Mabel, sus hermanas Victoria (27), Siomara (25) y Dalma (24) Riquelme, “mis hijas del corazón, que están conmigo hace 22 años”, cuenta Jorge Matulich y también Abigaíl (21), Priscila (15), Thiago (14) y Gael (8) Matulich que tuvo con su esposa Mabel.
En su casa le decían cariñosamente “Cunita” o “Cuni”, porque cuando era bebé emergía de su cuna con el chupete, y “así le puso una de sus hermanas y así quedó”, relató su mamá
“Brianna nos va a seguir haciendo falta, siempre la buscamos en cada momento y siempre la recordamos en la casa”, cuenta Mabel a TiempoSur en un intento de explicar una ausencia inexplicable.
Y menciona “su risa, sus jodas o cuando yo me quejaba y ella me decía: mujer deja de renegar”. Y así, siempre mi hijita está en mi corazón, con todas esas cosas.
“Su hermanito ve una estrellita y me dice: ‘mami ahí está la Cunita, nos están mirando’ y “Priscila el otro día me dice no aguanto más extraño a mi otra mitad, extraño a la Cuna y no me puedo dormir y yo no sabía qué hacer para calmarla y es ahí uno nuevamente saca fuerzas para pelear y tratar de seguir”.
Los que la conocían, cuentan que Brianna era organizada, estudiosa, deportista, independiente, emprendedora, amaba los animales y juntarse con amigos.
“Tenía muchísimos amigos, muchos más de los que imaginábamos”, relata su papá y enumera que la adolescente practicaba fútbol, boxeo, kick boxing y atletismo y que además de eso, “se esforzaba mucho en la escuela”.
Y eso fue ratificado por su mamá Mabel: “se levantaba a las cinco de la mañana a estudiar, se encerraba y se pasaba todo el día estudiando, se levantaba sola para ir a la escuela y no quería faltar”.
“Le teníamos mucha confianza, ella asumía responsabilidades y las cumplía”, afirma su papá.
Además de todo eso, cuentan sus padres que era “muy compañera con todos”: “le hacía masajes a su abuela, que sufre de artrosis, para que se sienta mejor, ella estaba muy atenta a todo”.
“Hoy veo las compañeritas de Brianna, de la escuela o del deporte y veo a mi hijita, porque siempre andaban con ella. Se me parte el alma cuando las veo”, se lamentó Mabel.
Su mamá la define a ‘Cunita’ como “un sol, muy buena personita, muy humilde, siempre con una sonrisa, tan atenta con la gente, tan servicial y amorosa”, lo dice su mamá y coinciden sus amigas y amigos, sus profesores, sus entrenadores, todos. Todos extrañan a Brianna.