"A mi mamá me la devolvieron en una caja": el dolor de Valeria y el pedido de justicia por Ada
El dolor atraviesa cada palabra, pero también la firmeza de un pedido claro: justicia. Valeria Antezana, hija de Ada Barroso Quilo, rompió el silencio en una entrevista, para visibilizar el caso y exigir que el proceso judicial avance sin concesiones.
El hecho, que conmociona a Caleta Olivia, es investigado como un presunto femicidio. En ese contexto, la joven de 20 años decidió hablar públicamente ante la preocupación de que puedan otorgarse beneficios como prisión domiciliaria o una eventual liberación anticipada del acusado.
Lo único que pedimos es que no se lo libere, que se quede preso", expresó con contundencia. Valeria relató el momento en que tomó conocimiento de la muerte de su madre. Fue en la madrugada, cuando efectivos policiales llegaron a su vivienda mientras se preparaba para ir a trabajar.
"Me levanté y estaba la policía afuera de mi casa. Me dijeron que buscaban familiares de mi mamá y después me confirmaron que la habían encontrado sin signos vitales", recordó.
A partir de ese momento, comenzó un proceso tan doloroso como inesperado: dar aviso a la familia, enfrentar la pérdida y comenzar a entender lo sucedido. Ada tenía 43 años, trabajaba desde hacía más de 15 en una reconocida panadería local y era, según su hija, el sostén absoluto del hogar. "Mi mamá hace 20 años la viene luchando. Era todo para mí", expresó.
Sospechas y contradicciones
Según el testimonio de Valeria, su madre se encontraba la noche previa con su pareja, quien inicialmente habría brindado versiones contradictorias sobre lo ocurrido. "Primero nos dijo que fue un paro cardíaco, después que tuvo convulsiones. Nosotros le creímos, pensamos que era una muerte natural", relató.
Sin embargo, los resultados de la autopsia marcaron un giro determinante en la causa: la muerte fue por asfixia mecánica. Además, se constataron signos de violencia física. Tenía costillas rotas, la cara lastimada, como si se hubiera defendido", afirmó la joven, quien incluso reconoció el cuerpo de su madre en la morgue.
Actualmente, la causa se encuentra en etapa de investigación. La familia, acompañada por asesoramiento legal, busca seguir de cerca cada avance para evitar decisiones que consideren injustas. "Queremos que la justicia haga su trabajo, pero que no tome malas decisiones", sostuvo Valeria.
También manifestó su preocupación por versiones que indican posibles pedidos de beneficios para el acusado. "Esta persona no puede estar en la calle", afirmó.
Una lucha en medio del duelo
Hija única y con su padre ausente, Valeria enfrenta el proceso prácticamente sola, mientras intenta sostener su trabajo y sus proyectos personales, hoy atravesados por la tragedia. "Tenía planes de estudiar, de terminar el secundario. Ahora todo se frenó porque tengo que estar pendiente de la causa", explicó.
A pesar de todo, cuenta con el acompañamiento de familiares, allegados y espacios de contención que comenzaron a acercarse tras lo ocurrido. El caso de Ada Barroso Quilo vuelve a poner en agenda la problemática de la violencia de género y la necesidad de respuestas firmes por parte de la justicia. "Estamos en busca de justicia, nada más que eso, para mi mamá", concluyó Valeria.