Habrá examen para todos

Posible caso de tuberculosis en la U15 encendió la alarma entre los presos

El jueves por la noche, unos guardias quemaron las sábanas y el colchón de uno de los condenados, que en último tiempo había perdido mucho peso. Al día siguiente, el preso ya no estaba.

En la U15 quemaron las sábanas del enfermo y lo trasladaron al Hospital Penitenciario de Ezeiza.
En la U15 quemaron las sábanas del enfermo y lo trasladaron al Hospital Penitenciario de Ezeiza.
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Rodrigo estaba desde abril de 2011 en la Unidad Nº 15 que el Servicio Penitenciario Federal tiene en Avenida Kirchner y Chaco, cumpliendo su condena a 17 años de prisión, por un delito que cometió en Buenos Aires.

La última vez que sus compañeros de pabellón lo vieron, fue el jueves por la noche, cuando los guardias lo pusieron en una celda de aislamiento y más tarde, a eso de las 22:30, quemaron su colchón y sus sábanas adentro de un conteiner ubicado en la zona de los talleres.

A la mañana siguiente, el run-run era irrefrenable. Se sabía que Rodrigo tenía sida, pero ¿por qué quemarían sus cosas? El clima de preocupación quedó declarado entre la población carcelaria cuando fue evidente que el condenado ya no estaba.

Y es que, a excepción de los más de 30 reclusos que fueron Juzgados en Santa Cruz, el resto pasó por las cárceles de Rawson para arriba, sobre todo en Buenos Aires, en donde las muertes por tuberculosis que no se tratan, son una constante y silenciosa forma de exterminio.

Una fuente confirmó el mismo viernes que a Rodrigo, una comisión lo trasladó al Hospital Penitenciario Central del Penal de Ezeiza y que su diagnóstico era, en efecto, tuberculosis. Sus compañeros no fueron informados de ésto y según contaron, ya hacía tiempo que el joven de 33 años y de casi 1,80 de estatura, estaba reducido en un cuerpo de piel y huesos.

La preocupación de los residentes de la U15 es que, como hasta entonces Rodrigo había compartido diariamente el patio y los talleres con ellos, pudieran haber estado expuestos a contagio, o a que lo estuvieran además sus familias en las visitas del domingo.

Si bien es cierto que las condiciones de detención pueden favorecer el contagio, hay factores que son necesarios para que eso pase: el hacinamiento, los traslados contantes, la falta de lugares ventilados, no tener acceso a la salud o tener sida, entre otros.

Este año el CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales), denunció que el “hacinamiento en cárceles y comisarías” de Buenos Aires había llegado a niveles críticos. El dato importa acá, cuando se sabe que la población carcelaria va rotando a lo largo de la condena.

Luego de lo que pasó en la U15, las autoridades solicitaron la realización de exámenes para toda la población residente. Si bien habrá que esperar los resultados, hay que tener en cuenta que Rodrigo no pudo haber contagiado, a menos que no estuviera recibiendo tratamiento para a su enfermedad. Esto último no es un dato menor, porque la condena no incluye padecer una enfermedad y nada impide a un preso tener acceso a un tratamiento cuando en el futuro debe ser reinsertado en la sociedad.

Vale recordar que la Organización Mundial de la Salud definió que el 24 de marzo sirva para  luchar contra la tuberculosis, pero como en nuestro país es además el Día Nacional de la Memoria, la Verdad y la Justicia, suele haber una semana entera en la que difunden campañas de prevención.

Los síntomas de la tuberculosis son una tos que no se va y que viene con sangre, fiebre, pérdida de peso. A veces, además de los pulmones, pueden infectarse otros órganos. El tratamiento tiene un promedio de seis meses con antibióticos y a veces también es necesario que se examine y trate al grupo familiar, porque el contagio es por vía aérea, tociendo, estornudando o escupiendo.


 

Por Sara Delgado

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