Cuarentena

Un sacerdote y feligreses abastecen de barbijos y alimentos a los más vulnerables

Es en 28 de Noviembre. Cuentan con permisos para circular por parte de Cáritas. Asisten con alimentos y barbijos  a los trabajadores de las fuerzas, que son confeccionados por costureras voluntarias. La fe en Dios, pero también en los científicos.

“Es un tiempo de crisis muy fuerte que despierta los valores más altruistas de la personas.
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El párroco de 28 de Noviembre, Padre Marcelo Toledo, no cumple la cuarentena. Pero tiene una muy buena razón: Cuenta con un permiso para circular entregado por Cáritas nacional que le permite distribuir junto a feligreses alimentos a las familias más vulnerables en 28 de Noviembre, pero también provee de barbijos a los trabajadores de las fuerzas policiales, Tránsito y Gendarmería que custodian los accesos a la Cuenca Carbonífera en la Ruta 40.

Se organizan por WhatsApp.

Tanto Río Turbio como 28 de Noviembre se aislaron el pasado 17 de marzo cuando restringieron los ingresos y egresos.

La iglesia está sin actividades.

“Trabajamos con la Parroquia María Auxiliadora en conjunto con Cáritas y hacemos nuestro trabajo parroquial”, precisó.

La labor es simple: Primero, buscan “no descuidar” la asistencia de los más necesitados. “Con los recursos que tenemos llevando provisiones a sus casas”, contó.

“Las chicas de Cáritas salieron a asistir y los vistamos a los hogares que tomamos conocimiento que están más desprotegidos, llevando víveres hasta donde podemos y lo hacen con sumo cuidado”, detalló.

Además voluntarios ayudan a los adultos mayores que necesitan, por ejemplo, realizar compras ya sea de alimentos o remedios.

También 10 costureras cosen barbijos que reparten a los trabajadores de las fuerzas. Comercios donaron metros de tela. “Esto a voluntad y según las personas que van aprovechando el tiempo que tienen en casa al servicio de la comunidad”.

Los que se suman para ayudar lo hacen desde su casa, solo transitan los autorizados para que “no sea una excusa para circular y se vaya de un lado a otro”, aclaró.

 

-TS: ¿Existe una demanda de fe o espiritual? Ya que está cerrada la iglesia.

Sí, los que son más activos a las misas, celebraciones y a que la parroquia esté abierta, en localidades nuestras es muy fuerte. Al estar la parroquia cerrada, genera una situación interna de la persona complicada porque quizá no tiene espacio para rezar o encontrarse.

-Dios está en todas partes, como ruega el catolicismo. ¿Qué les recomienda al no poder ir a la iglesia?

Es verdad, pero también hay espacios que son sagrados. En el cristianismo ese Dios que está en todos lados, hay un lugar en el que se encuentra que es en los templos. Nosotros venimos usando mucho la frase de Juan Pablo II de que “cada hogar es una iglesia doméstica”. Juan Pablo revalorizó mucho el espacio de la familia y la casa como templo de Dios, lo cual es real. Dios está en todas partes y más en un hogar que vive los valores y la fe.      

-Se da una situación de necesidad de fe de los practicantes en un Dios, pero también la esperanza de que la ciencia diseñe lo antes posible una vacuna.

Exacto. Uno desde la misma fe y esperanza confía en esto: Humanamente y en plano de la fe, de que Dios ayude e ilumine para que se encuentre la cura prontamente. No somos fideístas para ajustarnos solo a la fe y que Dios algo va a hacer, no, estamos en manos de las personas, de los científicos. Y con la fuerza de la fe  tratamos de aportar desde ese lado.

 

-Qué es lo que llama la atención de la cuarentena? Es algo histórico en el país y el mundo.

Conversaba con algunos, sin querer ponerse filosófico y solo una charla de barrio, de que es un tiempo de crisis muy fuerte que despierta los valores más altruistas de las personas, pero también pone de manifiesto las miserias más profundas como opuestos totales. Tengo entendido que otras iglesias hacen este trabajo y su parte por el otro para transitar mejor esta situación. Pero también vamos viendo que hay mucho de interés, como los precios que se aumentan, que cada uno quiere sacar su provecho de esta situación, y no estamos para eso. Por eso se muestran las fragilidades más profundas de las personas.

-Después de atravesar esta pandemia, ¿cree que existirá un cambio? Por ejemplo, ser más solidarios, ya que la pandemia no se diseminará si uno respeta la cuarentena.

Totalmente. Creo que cuando esto pase debe dejarnos a todos una gran enseñanza, apuntando por ese lado: La solidaridad, de no creernos los únicos todopoderosos, sino que vivimos en sociedad y depende de todos que estemos mejor, aportando lo que a uno le corresponde. Hoy vemos estos lagos purificados y ciudades sin smog y muestran el daño que el hombre le hace a su entorno, no sólo nivel humano.