Complicados

Un barrio tiene los accesos semi-bloqueados por la escarcha

Se trata del barrio El Faro, de Río Gallegos, donde no hay calles de pavimento, no hay sistema de cloacas y casi tampoco alumbrado público. Por las noches, es un caos y los vehículos son presos de cientos de pozos, muchos de ellos tapados por agua y escarcha.

Las calles están llenas de pozos y congeladas.
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Ya casi no hay por dónde entrar al barrio”, le comenta a TiempoSur un vecino del barrio El Faro, indignado porque tuvo que dar mil vueltas para poder llegar a su casa.

Y él tuvo la suerte de llegar, porque otros tantos se quedan en el camino o tienen la salida vehicular totalmente intransitable.

Al barrio El Faro se accede mayormente llegando por la autovía o por calle Francisco Ramírez, pero la falta de calles de asfalto y el tránsito pesado de decenas de camiones todos los días, durante todo el día, hace que el estado de las calles sea increíblemente malo.

Sumado a eso, en el barrio hay muchas calles sin alumbrado público y el mantenimiento recibido por parte del Municipio a lo largo del invierno fue casi nulo también.

Hace sólo unos días, un vecino del barrio, propietario de una máquina, puso medianamente en condiciones el peor tramo de la calle Francisco Ramírez, pero apenas si duró 24 horas el arreglo, que se esfumó “como la arena entre los dedos” tras una mañana de tránsito de camiones por el lugar.

La alternativa

A tanto llega el problema en una zona del barrio, que ya hay calles paralelas, no oficiales, por las que los vecinos deben transitar para poder movilizarse, utilizando partes de terrenos que por el momento no están cercados ni tienen cerco perimetral.

Sin embargo, todos saben que eso es un paliativo de momento para un problema en el que todos coinciden que “por ahora nadie va a solucionar”.
Justo antes que termine su mandato, el presidente de la junta vecinal del barrio El Faro, Mauricio Reyes, tuvo un encuentro con el intendente, Pablo Grasso, donde se plantearon problemas del barrio, por los cuales hoy todavía no se vio solución alguna.

Por estos días, las mañanas son heladas y el tránsito en sectores se hace imposible porque la nieve y el frío transforman el camino en un solo bloque de hielo, pero al deshielar, las noches se transforman en una verdadera pesadilla para los vecinos.

“Hace unas semanas, una de las empresas realizó una zanja para que el agua pase hasta un terreno paralelo a la calle Francisco Ramírez, pero se formó una zanja de agua y los autos comenzaron a quedar empantanados allí”, contó otro vecino molesto e impotente por un invierno durísimo que no da tregua.

Sin cloacas

Para colmo de males, en medio del congelamiento de tanques de agua y cañerías, los vecinos afrontan un invierno en el que muchos prestadores de servicio no quieren asistir al barrio porque no pueden ingresar o se complica mucho.

Lo mismo ocurre con las ambulancias en caso de ser convocadas por una urgencia o la policía, que ya no transita el barrio para brindar seguridad a los vecinos a pesar de intentos de robo que se conocieron en las últimas semanas.

Y el combo se completa con los problemas que afrontan los vecinos por no tener sistema cloacal, lo que se suma al clima, la escarcha, los pozos y la falta de alumbrado. Un lujo, ¿no?

Entonces, con pozos colapsados, son muchos los que tienen casi que rogar para que alguien los asista o los desagote, sin contar con el perjuicio sanitario de los vecinos que tienen desbordados o congelados sus patios con afluentes cloacales.

Es por eso que, ahora con recambio d autoridades en marcha, los vecinos del barrio ya no saben a quién llamar o dónde acudir para que alguien trabaje en la zona, siempre a la espera que pase el invierno para volver a rezar con que algún día se trabaje al menos en las calles de la zona para que estén más contenidos a la hora de transitar por un invierno tan complicado como éste.


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