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Trágico: La rescataron y murió a las horas

La triste historia tuvo lugar en Río Gallegos, en donde una perrita de tan solo dos meses fue rescatada del barro en estado débil, pero nadie imaginó que traía en su cuerpo una enfermedad que la estaba devorando y a las horas de encontrar una familia que decidió adoptarla, Coca, como la apodaron, murió de convulsiones.

Coca recién rescatada
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“Nos retirábamos de una nota que realizamos en el SUM Sonrisas Poderosas del barrio Madres a la Lucha, y a los pocos metros del lugar veo a un perrito sentado en el borde de un charco mirando el agua”, relató Leandro Franco, reportero gráfico de TiempoSur, que, junto a su equipo, auxiliaron al can y lo llevaron a un sitio seguro. “A simple vista se veía ´bien nutrida´, tenía el pelaje sucio, pero estaba muy decaída o debilitada”, finalizó el fotoperiodista.

“Lucía cansada. Me llamó la atención que mis mascotas se mostraron empáticas, mi gata con otros perritos en tránsito era agresiva; ahora tuvo un sentido, como si supiera que lo estaba pasando mal”, señaló Facundo Paredes, quien cuidó de manera temporal a la pequeña. “Mi gatita se le acercaba, se le tiraba al lado, le mostraba la pancita y le daba besitos”, lamentó.

Posteriormente el hombre se contactó con personas de confianza que querían quedarse con la cachorra de manera definitiva y éstos pasaron la mayor parte del día junto a ella, sin embargo, cuando llegó la hora de llevarla a su revisión veterinaria, ésta falleció. “Nosotras estábamos felices, por lo menos lo intentamos, pero ya era tarde, esperábamos afuera del veterinario y murió ahí (…) Me dijo el doctor que tendría parvovirus o algo así”, indicó Alejandra Giménez, quien con entusiasmo junto a su pequeña hija habían recibido a la perrita.

“Se fue a upa conmigo como un bebé y tuvo sus últimas horas rodeadas de amor, que es lo que le decía a mi nena, en vez de morirse solita tirada por ahí”, dijo la mujer sobre Coca, como la apodaron ese mismo día, la que, a pesar de intentar salvar, no se pudo, causando gran conmoción en toda la familia que ya se había encariñado con la rescatada.

 

Una de cientos

La cruda historia de esta cachorrita es solo una de tantas que viven otros animales en Río Gallegos, ciudad que carece de las esterilizaciones suficientes para contrarrestar  la sobrepoblación canina actual: “Es atacar el problema de raíz, la solución son las castraciones masivas para machos y hembras (…) mínimo deberían haber más de 25 diarias”, indicó Sol de Damián, rescatista voluntaria de la localidad, en la que actualmente, según datos de Control Animal, solo hacen 15 castraciones por día y únicamente de lunes a viernes.

“Perras en celo se ven todas las semanas, cachorros abandonados lo mismo y es imposible buscar familias responsables a todos (…)”, indicó Daniela Triviño, otra reconocida rescatista que combate la superpoblación llevando a castrar perritas de manera constante.

Coca falleció víctima del abandono, cuando al fin la miraron sin indiferencia, ya era tarde, y son cientos a los que les espera ese triste final a menos que sean rescatados y castrados, una necesidad esencial que se requiere en la ciudad.


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