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Sueño en marcha

La primavera arrancó con todo para San Miguel. Aprovechando el parate de actividades por la pandemia, los dirigentes del Santo decidieron concentrar todos sus esfuerzos en un único objetivo. Este, el de hacer realidad el sueño de la cancha propia. Así fue como semanas atrás se conoció la primera etapa del proyecto, el playón deportivo. Seguido se lanzó la campaña Socios Solidarios, que busca fondos para destinarlos exclusivamente a esto. Con los cuidados del caso y del momento, empezaron algunos trabajos en el terreno. También se terminaron otros. 

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Todo sueño que intenta ser cumplido arranca con la visualización del mismo. Después, este continúa con una debida y necesaria planificación. O lo que en palabras más llanas significa, ideando un plan. Lo último, pero no menor, es el trabajo propiamente dicho. Ese que hará que el primer paso y el segundo tengan sentido. Y más todavía, que aquello que se pensó e imaginó termine en algo concreto.

Desde su misma fundación, la gente de San Miguel está penando la falta de un espacio propio. La entidad capitalina lleva largos años viviendo de prestado. Con todo lo que esto significa. La posibilidad de tener un lugar propio, entonces, se convirtió en el sueño recurrente de los que trabajan, juegan y acompañan al club.  

El crecimiento de la institución en los últimos años, que la convirtiera en una de las más importantes no sólo de la ciudad y la provincia sino también de la región, llevó a los propios sentir en sobremanera la falta de un lugar que les pertenezca. La necesidad de la cancha propia pasó a ser mayor. Al igual que las ganas de todos los Santos por tenerla.

La vida del club creció tanto adentro como afuera de la cancha. Así, los pocos que eran trabajando por el bienestar de la entidad se encontraron de repente siendo más. Y, pronto también, muchos. Esa multiplicación de manos llevó a renovar las esperanzas y el trabajo, reflotándose y con mayor fuerza la idea de concretar el anhelado sueño de la cancha propia.

Los últimos meses, de pandemia, también contribuyeron para forzar y acelerar todo.

Tanto es así que, sin la posibilidad de entrenar o jugar como consecuencia de la cuarentena instalada en nuestra provincia desde mediados de marzo, los dirigentes del club decidieron centrar toda su atención y esfuerzo en el mismísimo sueño. O, mejor dicho, en hacer cosas para intentar concretar de una y buena vez el mismo. Con reuniones vía Zoom surgió la idea y el cómo llevarla a cabo. Al menos en un inicio. Se le dio forma entonces y se planificó la tarea que comenzó rápidamente. La cosa arrancó con el anuncio, hace no mucho tiempo atrás, del proyecto del Playón Deportivo.

Seguido, los dirigentes de San Miguel lanzaron el primero de los planes para poder realizar el mismo. Se trata de la campaña Socios Solidarios. Un evento que busca captar aportantes a la causa no sólo puertas para adentro sino también más allá de la propia gente del club. Familiares, amigos, allegados. 

El sueño está en marcha. También en la acción. Con los cuidados del caso y del momento, desde hace algunas semanas que se está trabajando ya en el terreno que tiene el club, en cercanías al autódromo municipal. Uno de los que está en el barro, haciendo y supervisando es Gonzalo Kobec. Este, contó lo siguiente: “Lo último que se hizo fue el aplanado con motoniveladora de las 250 camionadas de relleno. La finalidad de esto es sentar las bases de lo que será el futuro Playón Deportivo. También, por otro lado, dejar el suelo aplanado y compactado para levantar el SUM/Quincho que tenemos pensado hacer. Anteriormente se pusieron los caños tubing en uno de los lados del terreno y se hizo la platea donde vamos a levantar la sala de bombas para el sistema de riego y provisión de agua. En cuanto a esto, la semana pasada conseguimos que nos donaran 200 metros de cañería para tal fin. El año pasado habíamos plantado cerca de 400 árboles. Este año prendieron todos, algo que nos tiene muy contentos igual. Para esto, fue muy importante la mano que nos dio la gente de COSEBA Rugby Club, que nos asistieron y aún lo hacen con el tema del agua. Por último, gestión en Servicios Públicos mediante, logramos conseguir una bajada provisoria de energía eléctrica”.

El trabajo del pájaro carpintero consta de pequeños picoteos, los que juntos y sumados en el tiempo dan como resultado la perforación de la madera para el proveerse de alimento.

En eso están los dirigentes del Santo. En el picoteo ese que los llevará a alcanzar el objetivo final. Sólo que a diferencia del pájaro carpintero, el trabajo no es solitario. Más bien, todo lo contrario. Son muchos los que le están poniendo la mente, el alma y el cuerpo a esto. También es igual de importante el apoyo externo hasta acá recibido. Ni hablar del que esperan recibir. En San Miguel saben de trabajar en equipo. Y creen que es esta la única manera de conseguir las cosas que se proponen. La de la cancha propia es, en ese sentido, una más entonces. De ahí que Kobec se haya tomado un tiempo para agradecer el trabajo de los propios y también el de los ajenos.

“Queremos agradecerles a los padres de las distintas categorías del club por trabajar y acompañarnos en esta idea. A Vialidad Provincial, a Servicios Públicos y a la Municipalidad de Río Gallegos porque ellos se comprometieron dar una mano al momento de la construcción del Playón Deportivo y ya empezaron a ayudarnos. También hay algunas empresas y particulares que están colaborando con nosotros pero que prefieren hacerlo desde el anonimato. Desde el club respetamos su decisión pero de todas manera queremos hacerles llegar con esta simple mención al menos, nuestro agradecimiento por su desinteresada acción y su gesto”, finalizó Kobec.   


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