Salud mental

Sobre la tristeza, depresión y estados de ánimo en cuarentena

El análisis del confinamiento tiene diferentes variables por donde se lo mire. Sin dudas el impacto en la psiquis de las personas es una de ellas, siendo que mucho se ha hablado de las consecuencias que acarrean el aislamiento social y la falta de contactos, así como también la pérdida de la rutina. Algunas de estas problemáticas se responden en la siguiente nota.  

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El domingo se cumplieron 6 meses en relación a la extensión de la cuarentena por COVID-19 en todo el país. Un tiempo que llevó a los gobiernos y funcionarios a discutir e implementar medidas respecto al cuidado de la salud, con el objetivo de evitar que se propague el contagio de COVID-19 en la población. Sin embargo, estas medidas también han generado mucho malestar en varios sectores, algunos de los cuales reclamaron por su “libertad” para circular en la calle e, incluso, se puso en relieve el daño a la salud mental que viene provocando el confinamiento en niños, adolescentes y adultos, ante las largas horas y días de encierro.

Pero ese análisis no solo remitió a la población, siendo que varios especialistas en la materia han señalado el impacto negativo de la cuarentena, motivado por la falta de relación directa con familiares y amigos, pérdida de la rutina y angustia constante ante la situación epidemiológica del país.  

Otros tantos (de especialistas hablamos) han opinado respecto al abordaje de la salud mental, para brindar recomendaciones y asistencia a las personas en el confinamiento de su hogar. Y, en particular, para aquellas en las que impacta en su estado de ánimo por ser paciente con COVID positivo o tener algún familiar cercano internado producto de la enfermedad.   

En este sentido, fue la doctora en Psicología y Licenciada en Educación, Gabriela Dueñas, quien dialogó con Tiempo FM, una profesional que conoce Santa Cruz, siendo que ha dado charlas y disertaciones sobre educación y salud mental.

En primer término apuntó a los “anticuarentena” señalando que “se vienen usando las banderas de la salud mental y los daños son tremendos como dispositivo para perforar esta cuarentena, que hasta este momento la única medida que se conoce para frenar los avances del contagio de COVID-19”.

Dueñas advirtió que muchas personas “patologizan estados de ánimo, transforman en supuestas enfermedades mentales de carácter psiquiátricas a estados de ánimo que son absolutamente razonables y saludables en un contexto de emergencia sanitaria inédito en el mundo”. 

En este sentido, ejemplificó que “frente a la tristeza que nos puede generar no poder encontrarnos físicamente con nuestros seres queridos y darle abrazos, a la tristeza por dejar de lado proyectos, planes y nuestra vida habitual; los detractores de las políticas sanitarias salen a decir que no es tristeza sino depresión”.

En este contexto, la doctora en Psicología advirtió el peligro de “transformar un estado de ánimo en una enfermedad”. “Si no tenés miedo a contagiarte, tristeza por lo que sucede o preocupación por el futuro respecto a las vacunas, estás en otro planeta”, exclamó.  

Dueñas dio cuenta que “el estado de ánimo tiene que ser un elemento que signifique que el sujeto está conectado con la realidad”, lo que relaciona con ese “miedo a contagiarte” y que genera “tristeza por lo que sucede” o preocupación por lo que pueda pasar a futuro. “La angustia es un mecanismo de defensa psicológico que le permite al individuo ponerse a resguardo para evitar exponerse a un peligro real externo”, indicó. 

Y, más tarde, sacó a relucir su posición frente a la realidad de la salud pública en el país: “Si esta pandemia no nos generara angustia, no nos hubiéramos puesto contrarreloj a reparar un sistema sanitario que había quedado desmantelado con el Gobierno anterior: armar hospitales de emergencias, centros para cuarentena, fabricar respiradores artificiales”.

 

Dueñas manifestó “el peligro de aquellos que salen a las calles como que no pasa nada, sin barbijo”.

Por otra parte, se refirió a la situación de los chicos: El padecer de los niños y adolescentes en cuarentena. En este punto, la doctora en Psicología sostuvo que “lo deseable y esperable es que los chicos puedan contactarse físicamente con sus pares, es un factor promotor del desarrollo, pero ante semejante pandemia lo primero es priorizar la vida”. 

“Si ese chico no pierde a un ser querido o no debe pasar por un tiempo de internación traumático, lo saludable sería poder estar en contacto físico con sus pares, pero ante semejante pandemia hay que preservar la vida”, insistió Dueñas. Por lo que agregó que “todo tiene reparación si uno está vivo”.

Para la profesional “los chicos y las chicas lo saben y lo entienden muy bien, porque reconocen el temor a contagiarse o contagiar”.

Aunque, por otro lado, advirtió que existe una “angustia confusional” en los niños. Esto es que, siendo que ante un mensaje claro que se envía de los medios de quedarse en casa y tomar las medidas de prevención, al mismo tiempo, los adultos a cargo los sacan a las calles.

“Si los adultos están bien posicionados, conectados con su principio de realidad y no pierden la cordura, los chicos van a estar bien”, enfatizó Dueñas, dejando en claro que “el distanciamiento físico no es sinónimo de distanciamiento social” y que el “aislamiento social” sí genera daños.

“La pandemia desnudó la baja tolerancia de los adultos a nuestros chicos en el encierro”, concluyó la Dra. Dueñas.

 


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