Columna

Salud Universal, bendito tema: Un héroe santiagueño

La polémica por la vacunación VIP realzó aún más el papel de la salud pública y el acceso irrestricto a la misma por parte de los habitantes de la Nación Argentina, sin distinción de cargos ni influencias. ¿Qué hizo el Dr. Ramón Carrillo para quedar en la historia como el pionero fundamental de nuestro país en la materia? ¿Cuál es la historia de nuestro país respecto a la sanidad universal? ¿Qué países del mundo se quedaron sin Ministerio de Salud? ¿Cuál es la trayectoria de los pioneros en la materia? Sanidad rural y citadina. La pandemia de COVID-19 puso a prueba todas las estructuras e instituciones creadas por la civilización humana, pero ninguna acaparó tanto estrés y desgaste como la atención primaria sanitaria. El papel del deporte como primera barrera de contención. Además, el insólito caso norteamericano. Pasen y lean, la experiencia argentina y mundial, en la cuestión.

Ramón Carrillo
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La salud es nuestro bien más preciado, fundamental para disfrutar de la vida en plenitud. Actualmente, en nuestro país, existen políticas públicas que garantizan el acceso a la misma a toda la población. Esto, en los papeles y las declaraciones de intenciones. Hay numerosos casos, por situación geográfica, social y económica, en donde esta máxima no se ve reflejada en los hechos (a vuelo de pájaro, poblaciones del Impenetrable chaqueño). Y además, durante buena parte de nuestra historia, los sectores populares vulnerables quedaron al margen de las prestaciones médicas esenciales. Hubo un momento en que eso cambió, un gobierno llevó adelante ese cambio y un hombre fue el encargado de realizarlo, el Dr. Ramón Carrillo. Con Perón en el poder a partir de 1946, fijó el objetivo de hacer una Argentina más equitativa, consolidar un gobierno que tomase medidas en favor de los más desposeídos. En materia de Sanidad, designó al prestigioso médico santiagueño Ramón CARRILLO al frente de la recién creada Secretaría de Salud. Con esta iniciativa, se propusieron algo hasta ahí insólito, llevar la salud pública a todos los rincones del país. Por aquella época, en Capital Federal y algunos sectores del Interior (Córdoba, Santa Fe) la situación era bien distinta al resto del país. En sólo ocho años se construyeron numerosos hospitales e institutos de especialización, se realizaron campañas de prevención y control de endemias y se establecieron los pilares de la medicina preventiva y social. Carrillo era un científico de renombre antes de conocer a Perón, y cambiar su vida y la de millones de argentinos. Carrillo fue el Maradona de la Salud Pública y FAVALORO, el Messi, para hacer la transición futbolera.

El sistema de salud anterior a Carrillo era profundamente inequitativo y a las clases bajas les costaba un Perú acceder al mismo, cuando el milagro se daba. La década del primer y segundo gobierno peronista se encuentra con un sistema no organizado de salud que databa del siglo XIX. Los hospitales, a nivel mundial, habían surgido primero por necesidad de la guerra y luego habían quedado en manos de la beneficencia o de la Iglesia. Provincias como SALTA, CHACO Y SANTIIAGO DEL ESTERO tenían índices de Salud propios de la EDAD MEDIA en Europa, antes de la llegada del científico santiagueño protagonista del primer peronismo. Perón siempre estuvo impresionado por la clara idea de Carrillo sobre lo que había que hacer para revertir la penumbrosa política sanitaria argentina, y a partir de conocerlo en 1943, le dio total apoyo y financiamiento.

Sus políticas públicas, duplicaron el número de camas en los hospitales públicos. LAS MISMAS POLÍTICAS SANITARIAS que pudieron con el temido paludismo, el tifus y la brucelosis. La sífilis prácticamente desapareció y bajó drásticamente la tasa de mortalidad infantil y por tuberculosis. De la mano de la Fundación Evita, inauguró 28 hospitales a lo largo y a lo ancho de la República Argentina.

‘’NO TODOS PUEDEN LLEGAR AL HOSPITAL, A TRAVÉS DEL TREN VAMOS A LLEVAR EL HOSPITAL A LA GENTE’’ Dr. Ramón Carrillo

‘’No sólo aspiramos a curar a los enfermos, más bien queremos prevenir las enfermedades’’, Carrillo dixit. Revolucionario para su época.

¿Cómo funciona nuestro Sistema de Salud?

Una característica particular del sistema de salud argentino es la coexistencia de lo que podrían considerarse tres “subsistemas” de atención y financiamiento. Actualmente, los argentinos tienen tres grandes tipos de coberturas de salud. Para 2010, año del último censo poblacional, el 64% de los habitantes contaba con una cobertura, siendo la obra social la mayoritaria (46%). Cuenta con una prepaga, ya sea a través de la obra social o por contratación voluntaria, el 16%. El 2% se atiende a través de programas y planes estatales de salud y el 36% no cuenta con ninguna cobertura de salud y se atiende exclusivamente en los servicios públicos sanitarios. El NEA y el NOA coinciden con las regiones donde es mayor la demanda sobre el sistema público: En el primer caso, el 51% de los habitantes se atiende allí y en el segundo, el 44%. 

Respecto del gasto público, el área salud representó en 2015 el 7% del PBI. Un 3% se destinó a la atención pública y el mismo porcentaje a las obras sociales, mientras que el 1% restante fue para el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados. El 50% del gasto público correspondió al Estado nacional, el 42% al nivel provincial y el 8% al municipal. 

 

La degradación a Secretaría durante el macrismo

A contramano de la mayoría de los países del mundo, donde la inversión en esta área va en constante crecimiento, desde su llegada al poder, Mauricio Macri redujo las partidas destinadas a la salud. El último presupuesto aprobado durante la gestión anterior destinaba un 2,3 por ciento del Presupuesto. Tres años después el dinero dirigido a las áreas que antes estaban dentro del Ministerio pasó a ser un 1,7 por ciento del Presupuesto (un 25 por ciento menos).

En la práctica, la reducción fue mayor. Cuando Macri asumió el dólar rondaba los 10 pesos y al final de su mandato rondaba los 63. La mayoría de las vacunas y medicamentos estaban dolarizados. La capacidad de compra se redujo seis veces sólo por la devaluación, lo que se suma a ese 25 por ciento de reducción presupuestaria.

En medio de una crisis económica y política, en septiembre de 2018 Macri llevó a cabo una reestructuración del gobierno que incluyó la eliminación de 10 ministerios. Entre ellos los de Cultura, Trabajo y Salud. 

Además del valor simbólico que conlleva la transformación de Salud en secretaría, bajo la órbita de Desarrollo Social, esta decisión en la práctica también tuvo fuertes efectos: El secretario no tiene firma ni estructura propia. Hay ciertas compras de urgencia y procedimientos que precisan la firma de la Ministra. Ante una epidemia la coordinación de los ministros provinciales la debe hacer un ministro.

Alberto Fernández recibió en diciembre de 2019 un país sin Ministerio de Salud, oprobioso título que ostentaba la República Argentina junto a socios tan ilustres como Haití y Burundi.

“Bajar el presupuesto, tener carencias como la falta de vacunas, de medicamentos esenciales, es decir, programas nacionales en los que el Estado tiene la obligación proveer los recursos. Es un tema que no existe en el mundo, es una cosa inédita. Sólo la dictadura militar de Aramburu y de Onganía se animó a rebajar el Ministerio de Salud a una Secretaría de Estado’’. Dr. Jorge Lemus, 2018.

 

El caso de los Estados Unidos

El principal problema al hablar del sistema de sanidad en Estados Unidos es que no tiene lógica alguna. Cómo los americanos reciben cobertura sanitaria no es fruto de un diseño coherente o de un plan de algún legislador en Washington que acabó desfigurado por el paso del tiempo y leyes sucesivas. No tenemos un Ramón Carrillo que construye una sanidad pública centralizada, o un Bismarck con una visión corporativista del estado de bienestar, o un René Favaloro con una visión descentralizada y un seguro universal. La sanidad en Estados Unidos es el equivalente legislativo a una explosión en una fábrica de fideos, con el caos resultante recibiendo la tarea de mantener con vida a un país con 325 millones de habitantes.

Los fideos, sobra decirlo, no lo hacen especialmente bien.

Para entender el caos imperante, empecemos por lo básico. En Estados Unidos no hay un sistema sanitario. Hay seis. Seguro médico a través de la empresa (49% de la población, casi la mitad de americanos recibe su seguro médico como parte de su compensación salarial. Si perdés el trabajo, adiós el seguro. El nivel de cobertura y prestaciones ofrecido varía muchísimo de una empresa a otra y va desde seguros traperos con copagos y franquicias demenciales a cosas más o menos decentes pero que harían llorar de rabia a un europeo medio (porque seguís teniendo que pagar de tu bolsillo un montón de cosas), Medicaid (20%, una montaña gigante de seguros médicos gratuitos para gente con pocos recursos, pagados combinando fondos estatales y federales), Medicare (14%, el programa de seguro médico público para mayores de 65 años. El funcionamiento básico es parecido a Medicaid, con el gobierno federal corriendo con todos los gastos). Mercado individual (6%), Sanidad militar (1%) y Fuera del sistema, sin seguro: (9%), 30 millones de americanos completamente desamparados, son gente que si se pone enferma tienen que pagarse todo de su bolsillo y, si no pueden, acaban o pagando a plazos hasta el día del juicio final o declarándose en bancarrota.

 

Bonus track

Importancia del Deporte en una vida saludable

Muchos países del mundo han entendido la importancia del deporte en la salud, de hecho, es significativa la baja del gasto económico para tratamiento de enfermedades prevenibles en los lugares donde el deporte es política de Estado.


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