Patagonia

Río Negro impulsa la creación de un Parque Nacional Marino Costero

El ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Nación, Juan Cabandié, y la gobernadora, Arabela Carreras anunciaron la creación de un Parque Nacional Marino Costero en pos de fortalecer el Sistema de Áreas Marinas Protegidas y conservar los icónicos paisajes, flora y fauna marina de la provincia.

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El actual Área Natural Protegida provincial Islote Lobos se convertirá en el segundo Parque Nacional de Río Negro, sumado al Parque Nacional Nahuel Huapi en la Zona Andina, creado en 1930 y el primero del país.

Islote Lobos es un gran humedal rodeado de islas. Aunque actualmente constituye un Área Natural Protegida creada en 1977, la nueva categoría de protección ayudaría a impulsar la visión de un corredor marino a lo largo de la costa argentina, con el objetivo de conservar una diversidad de ecosistemas cuyas funciones son cruciales para el desarrollo sostenible de las distintas actividades que se dan en el mar y para la mitigación y adaptación al cambio climático.

El Atlántico Sur es una de las regiones biológicamente más productivas del mundo, es fuente de empleo y suministro de alimento para miles de personas, pero también es uno de los puntos de mayor calentamiento marino en todo el planeta. Se proyecta que la temperatura del mar aumentará al menos 3C en los próximos 100 años. Esto supone un impacto directo en la totalidad de su ecosistema si no se toman medidas concretas. 

Por esta razón, el anuncio por parte del gobierno de Río Negro, marca una agenda ambiental de conservación marina clave para la preservación del mar Patagónico, de cara a un futuro complejo.

El futuro parque de 18.683has, constituye un archipiélago de cinco islotes ubicado en la costa de Río Negro, a unos 50 Km de la localidad de Sierra Grande, al norte del Balneario Playas Doradas y al sur del Balneario Las Grutas. Incluye los islotes Lobos, La Pastosa, Ortiz Norte, Redondo, Ortiz Sur e Isla de los Pájaros.

Sus características oceanográficas le permiten alojar una rica diversidad de especies de invertebrados, fuente de alimento para peces, aves y mamíferos marinos. Cabe destacar que las especies de mayor ocurrencia son el lobo marino de un pelo, el delfín nariz de botella, delfín común, delfín oscuro y la ballena franca austral. Como especies relevantes para la conservación, el complejo de Islas es área de distribución de caballitos de mar y varios tiburones y rayas que se encuentran en peligro, vulnerables o cercanos a la amenaza. Una especie de particular importancia es la franciscana o delfín del Plata, este pequeño delfín merece especial consideración ya que es el cetáceo más amenazado de Sudamérica, y ha sido categorizado como En peligro por SAREM (2012).

   Foto: Hernán Povedano

La zona también se destaca por su riqueza ornitológica formando parte de las Áreas Importantes para la Conservación de las aves de Argentina (AICAs). Esto se debe a la gran concentración de colonias reproductivas de diferentes especies en un área reducida. En los islotes La Pastosa, Redondo, Isla de los Pájaros y Ortiz existen colonias mixtas de aves marinas y costeras, incluyendo la colonia de pingüinos de Magallanes más septentrional de la especie en el mundo.

Foto: Hernán Povedano

Numerosas especies de aves costeras y marinas utilizan el área como sitio de descanso o alimentación, incluyendo al flamenco austral, especie categorizada como casi amenazada por la UICN y asentamientos reproductivos de aves costeras como el biguá (la más grande de Sudamérica), gaviota cocinera, ostrero común, ostrero negro, garza bruja, entre otras. Sus diversas playas son relevantes como sitio de descanso y alimentación de chorlos y playeras, como así también refugio del pulpito Octopus tehuelchus, en el que se centra la actividad tradicional de los pulperos.

Gracias a un particular ensamble y sus características naturales, el complejo Islote Lobos constituye un paisaje de gran relevancia para la conservación, pero también para el turismo de naturaleza. Frente a la necesidad de sumar proyectos que prioricen las actividades productivas que atraviesen el tejido social, el turismo de naturaleza -cuyo enfoque privilegia la preservación para la posible apreciación e interacción con el ambiente natural- se posiciona como un pilar para el desarrollo económico local.

De esta forma Río Negro se pone al frente del cuidado de sus costas y la biodiversidad que estas albergan, proporcionando a sus habitantes y a todos los argentinos la posibilidad de seguir contando con un océano sano.