Fútbol

Río Gallegos| De Los Pibes para los pibes

El club Los Pibes, que juega en los campeonatos organizados por la Asociación Independiente de Fútbol, sigue con sus acciones sociales y solidarias en estos tiempos de pandemia. Después de hacer distintos arreglos en el barrio y hasta limpiar la laguna Los Patos, la gente del tricolor se puso a trabajar en la cancha de fútbol de la plaza que da a la calle Cepeda, en el barrio Belgrano. Entre las tareas que se llevaron a cabo estuvo la reparación del alambrado perimetral. Además, esta semana, arrancaron con clases gratuitas de fútbol mixto.  

Mañana, a las 11:00, habrá una nueva clase.
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Hacer y por los demás. En esa tarea de trama social y solidaria se encuentran los que, de una manera u otra, pertenecen al club Los Pibes.

No es algo de ahora esto de la gente del tricolor. Más bien es algo que vienen haciendo sistemáticamente desde hace mucho tiempo. En silencio. Y hasta, tal vez, de manera invisible.

Ahora la cosa no cambió. Ellos tampoco lo hicieron. Lo que sí se modificó fue el contexto. La falta de fútbol, de partidos y torneos, es la que está dándole mayor visibilidad al trabajo de Los Pibes afuera de la cancha.

Se ve eso que hacen. Se aplaude también. Y, por supuesto, se agradece.

Después de haber terminado de emprolijar el barrio, de plantar árboles y hasta limpiar la laguna Los Patos, entre otras cosas claro, los jugadores, entrenadores, dirigentes y allegados del tricolor se pusieron a trabajar en su nuevo proyecto. Éste, arreglar una de las canchas de fútbol del lugar que les pertenece por nacimiento y crianza. Se trata de la que se encuentra en la plaza que da a la calle Cepeda, en el barrio Belgrano.

Allí fueron. Metieron mano (Mariana, Facundo, Raúl y Darío Márquez, Luciano Mercado, Gualo y Mariano Barría, Nadia Cárdenas, Mario Oyarzún, Nelson Oyarzo, “Pollito” Mancilla y Javier Calisto, entre otros) y terminaron la obra. La dejaron casi como nueva. Entre las muchas cosas que hicieron, estuvo el arreglo del cerco perimetral. Para lo cual, necesitaron del aporte de algunos vecinos y hasta comercios de la zona. No les faltó nada. A dónde tocaron la puerta, les abrieron para colaborar con la causa. Fue así que pudieron concretar lo que se comprometieron a hacer. Con nadie más que con ellos.

A medida que fueron avanzando con las refacciones, surgió una nueva idea. La de darle uso a la cancha una vez terminadas las tareas en la misma.

Había que encontrar una forma para hacerlo y fue así que se les ocurrió dar clases de fútbol. La cosa arrancó tímida. El primer día fueron pocos los chicos y las chicas que se acercaron a jugar. Quizás faltó algo de promoción.

La cosa cambió a partir del segundo día. Ayer, fueron muchos más los que se acercaron a la cancha a participar de esta actividad. El boca a boca parece que funcionó mejor que cualquier otra estrategia publicitaria. Tan considerable fue el crecimiento en número, que tuvieron que dividir a los chicos y las chicas en grupos para sí poder cumplir con el protocolo sanitario aprobado para estos tiempos y para la ocasión.

Además, el número y el entusiasmo los llevó también a agregar un tercer día. Mañana volverán a juntarse para seguir disfrutando del fútbol, del aire libre y la amistad.

La cita está hecha y las invitaciones cursadas. Se espera tener otra masiva concurrencia. La actividad es libre y gratuita. Está orientada a chicos y chicas de entre seis y once años.

Para cerrar la primera semana de clases, la gente de Los Pibes tiene preparada alguna que otra sorpresa.

Para saber de qué se trata, entonces, habrá que estar ahí.    

     

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