Río Gallegos

Aumento de casos COVID, el brote que se espera y lo mejor y lo peor según dos médicos

Aún sin conocer cómo impactarán las fiestas de fin de año, en los últimos 15 días hubo una suba de casos positivos en la capital santacruceña. La importancia de mantener las medidas sanitarias y no tener dudas de las vacunas.

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“La idea era que sea simbólica y que la vacunación sirva para darle confianza a la gente y al personal de salud, que son los que vacunaremos los primeros días; y la semana que bien y la otra llegarán más dosis y seguiremos, con los demás grupos”, señaló Mauricio Fernández, director del Hospital Regional.

Fernández también recalcó que con la vacuna “no se terminan las medidas sanitarias”.

La recomendación no fue una mera mención, sino que tiene sustento en la capital provincial. Los contagios por COVID-19 aumentaron en los últimos 15 días en Río Gallegos, recalcó Fernández.

“Lentamente está comenzado a subir otra vez”, advirtió.

Esto, aunque no resaltó Fernández, también cabe para Santa Cruz, que tuvo un brote diferente a otras provincias. Primero porque los casos aumentaron desde la  capital hacia el interior provincial; y segundo, porque el virus llegó más tarde que a otros territorios.

Por ejemplo, 28 de Noviembre, localidad que tuvo muy pocos casos y todos importados durante estos nueve meses, reportó ayer un brote de 24 positivos, con posible transmisión comunitaria.

“Habían comenzando a disminuir y está subiendo nuevamente, no tan pronunciado como en julio, pero comenzamos a tener muchos pacientes en la sala de internados. No sé si se debe a que la gente se ha relajado en las medidas o ha vuelto mucha gente a la provincia, o por ser diciembre y las fiestas”, confirmó.

Aún hay que aguardar el impacto de las reuniones familiares durante las fiestas de fin de año. Todos los especialistas coinciden en un posible nuevo brote y/o la segunda ola.

“El Ministerio está insistiendo mucho con las campañas y las reuniones de la gente en las fiestas. Estamos tratando de reforzar nuevamente en distintos  servicios, ojalá que no, pero esperamos  que en enero tengamos un aumento importante de casos de infectados”, subrayó.

Cualquier vacuna

La vacuna es un “elemento más de prevención de la enfermedad”, recalcó Rolando Nervi, el médico terapista más antiguo de la UTI del nosocomio.

“Tendríamos que ver los resultados más adelante porque esto no es inmediato. La vacuna no implica que uno deba relajarse, es un complemento al resto de las medidas”, insistió.

Expuso que si bien se comenzó por el personal sanitario, se prevé, si los esquemas se cumplen, que recién para fin de 2021 “la cantidad de la población vacunada, será la suficiente”.

La inmunidad de rebaño, con el 705 de la población infectada, no se ha logrado. El virus no otorgó inmunidad similar a todos y pacientes se han reinfectado  transcurridos dos meses, si bien se pensaba que la inmunidad era de seis a nueve meses.

La inmunidad de las vacunas todavía no se conoce oficialmente. Todas transitan el estudio clínica de la Fase 3.

“Es un elemento más pero hay que tenerle confianza. Si se demuestra que la inmunidad es duradera, nosotros lo que estamos haciendo es anticipándonos a la protección de la gente y de todo el personal, así que no hay que tener dudas y vacunarse, con esta vacuna y con cualquier otra que venga”, reafirmó.

Lo mejor/lo peor

“Nunca pensé vivir un año como éste y ver las cosas y pasar por situación de este año y ni hablar de mis compañeros que trabajaron con atención de pacientes. El estrés al que se han visto sometidos creo que nunca lo tuvimos”, sostuvo Fernández al ser consultado sobre lo peor del año.

Añadió la pérdida de familiares, amigos y conocidos que afectó a mucha gente.

“Fue un año muy duro y esperamos que el año que bien no lo sea tanto”, agregó.

Para Nervi, lo peor fue la saturación del servicio, con “todos los lugares llenos y hacer esperar a la gente para poder tener una atención adecuada”.

“En agosto, en los momentos de mayor saturación, fueron ocasiones reiteradas en las que mucha gente debió esperar dos o tres días para un lugar en terapia intensiva. Es que son dos o tres días de demora en el tratamiento”, recordó. También fue duro atender a colegas, conociendo la gravedad del cuadro.

Lo mejor fue “la fuerza de la gente” que trabaja en el Hospital. “No es que nos asombró, pero lo que han trabajado y puesto durante estos meses, es increíble”, dijo Fernández.

La reacción del personal fue lo mejor según Nervi. “Todos tiraron para el mismo lado. No hay dudas que todos estuvieron a la altura y respondieron como debían responder, más allá de los roces que pudimos haber tenido como equipo de salud, creo que el resultado de lo que se hizo, hay que estar más que conformes”.

Esto se ve reflejado “en una moralidad menor al resto del país en la terapia, que muestra el trabajo el personal”.