Cuarentena

Psicología Social: mirada profesional sin espacio que busca contener la salud mental

Son más de 100 los psicólogos sociales recibidos en Santa Cruz, pero la falta de matrícula no les permite generar un aporte de contención en contexto de pandemia. Otra área que quiere contribuir a la salud pública y acompañar la crisis de muchas personas en cuarentena.  

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Mucho se habló en este largo periodo de cuarentena por el COVID-19 de las patologías de salud mental que padecieron los ciudadanos, confinados obligatoria y necesariamente en sus hogares, como una medida para contener el brote de contagio.

Depresión, miedo, ansiedad, son algunos estados que se manifestaron en la gente, producto del temor y el encierro que están viviendo en este tiempo de pandemia. En este contexto, TiempoSur quiso conocer cuál es la mirada y el abordaje de la psicología social en la provincia, siendo que son profesionales de la salud que pueden intervenir para prestar contención a quienes más necesitan la atención en su salud psíquica. 

La charla fue con el psicólogo social y docente de la UNPA-UARG, Javier Montané, quien en principio advirtió que “actualmente, derivado de la situación de la psicología social en Santa Cruz nuestro apoyo (por el de los psicólogos sociales), no es el que hubiéramos querido”.

Poniendo en relieve que su preparación les permitiría brindar servicios de apoyo en lugares como centros de salud, algunos hospitales, programas específicos y municipalidades, hoy muchos psicólogos sociales ocupan cargos administrativos y políticos.

Más allá que aplican la psicología social a los servicios que prestan o desde el lugar que ocupan, muchos “se han ofrecido en el COE de Río Gallegos y en hospitales, pero no los toman”.

“La pandemia nos ha agarrado a varios con ganas de trabajar, pero no tenemos los medios y tampoco se han arbitrado los recursos para que esto se solucionara rápidamente con una ley”, explicó Montané, remarcando que pueden “contener telefónicamente a las familias de los enfermos y a cuestiones derivadas de la salud mental que atraviesa esta situación, depresión, aumento de la ansiedad, angustia e intentos de suicidio”.

“Atendiendo, evacuando estas necesidades y derivándolas”, sostuvo.

 

Matrículas

El año pasado elevaron a la Legislatura provincial un proyecto de ley pero, lamentablemente, cuando la ley estaba a punto de ser tratada en sesión ordinaria “por obra del Colegio de Psicólogos volvió para atrás”. 

Montané expone que “se ha lanzado una campaña en contra de la psicología social desde el Colegio de Psicólogos, algunos psicólogos sociales sufren ataques, persecución y terminan renunciando en función de esta situación”.

Por esto, el mismo 2019 tuvieron una reunión con las autoridades de esta asociación (de psicólogos) y los diputados, pero ante el cambio de gobierno y renovación de diputados, el proyecto quedó para el análisis en la Comisión de Trabajo.

Les señalaron que “la norma es tratar todo lo del COVID”, pero él aclaró que “las matrículas de estas profesiones son recurso humano para trabajar con el COVID. En niveles y dimensiones que no son médicas, podríamos ofrecer nuestra experiencia en otras áreas como lo grupal y la contención”, expuso.

Según lo precisó, en la provincia hay casi 100 profesionales que pudieran estar “colaborando en esta pandemia y al no estar matriculados no pueden actuar en el sector salud”. “Esto no quiere decir que no podamos trabajar porque nuestros títulos no son oficiales, pero para la salud necesito el requisito de la matrícula”, advirtió. 

En la misma situación están los pedagogos sociales y acompañantes terapéuticos, al igual que varios enfermeros. “Son profesiones que podrían estar integradas en los equipos de salud y serían muy útiles en este momento donde la salud comunitaria y atención primaria de la salud, y la contención podría brindarse a través de estas profesiones, pero estamos limitados”, afirmó Montané.

Muchas disciplinas que podrían estar trabajando interdisciplinariamente para contener la población, bajar las ansiedades, trabajar sobre las angustias, orientar mecanismos y recursos psicosociales para enfrentar la emergencia. 

“Uno con formación puede tomar distancia, enfriarse y eso lo puede enseñar y replicarse”, subrayó el psicólogo social. Y por esto, remarcó que “no tiene sentido desconocer los títulos otorgándoles la matrícula que corresponde, porque los títulos son de instituciones reconocidas por el Estado nacional”. 

 

Negacionistas

Por otro lado, Montané se refirió a quienes desestiman el peligro de la pandemia y son denominados en los medios como grupos “anticuarentena”. “Se articulan situaciones personales por las cuales uno niega la realidad y, por los medios de comunicación, se generan campañas anticuarentena, antipandemia, anticovid”, entiende el psicólogo social.

Por esto, insistió que “debe haber una pedagogía social para hacer una campaña para disipar todos estos mitos” siendo que “de hecho la gente se muere, se enferma, no hay camas, no hay respiradores y hay gente que sigue negando esto”.

El profesional dejó en claro que “una cosa es la negación y otra es estar atrapados en este aislamiento”.

En este sentido, hizo hincapié en el trabajo que debe hacerse para cambiar las costumbres y comenzar a convivir en esta nueva normalidad. “Hay disciplinas en relación al cambio de actitud, cultura para cumplir los protocolos, mantener la distancia y seguir incorporando actividades”, subrayó Montané.

 

Contención

Por último, el docente y profesional de la psicología social explicó el trabajo que llevaron adelante durante los primeros meses de la pandemia. “Trabajamos con la gente que había quedado varada para contener a aquellos que todavía estaban en otras provincias y estaban muy angustiados por no poder regresar con su familia”, señaló.  

 

Mientras que “en otros países, los psicólogos sociales han hecho redes de contención telefónica”.   

Ante esto, Montané no dudó en reafirmar que “esto puede ser una herramienta para la pandemia y la cuarentena, no solo para esta pandemia sino también para las que podrían venir”.


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