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Proteccionistas salvaron a un perro con discapacidad

   

 Tony al cuidado de su rescatista.
Tony al cuidado de su rescatista.
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Tony es un can de solo 2 años. El 7 de marzo fue atropellado por personas que se dieron a la fuga sin ayudarlo. Cuando sus dueños del barrio Madres a la Lucha vieron la gravedad del animal pidieron colaboración por redes sociales, pero se hicieron cargo de él por tan solo dos semanas y finalmente prefirieron dormirlo al no contar con espacio, tiempo y dinero para brindarle la vida que realmente precisaba.

Fue entonces cuando rescatistas que estaban al pendiente del caso decidieron intervenir y darle a Tony la oportunidad de vivir. Melisa Zerda le dio hogar transitorio, Sol de Damian y Popi Ramone dieron aportes económicos y la movilidad diaria que requería el can; todas son proteccionistas voluntarias que colaboran de diferentes maneras en esta causa.

Lamentablemente por la gravedad del accidente el rescatado perdió la movilidad de sus patas traseras, teniendo la necesidad de usar un carrito que le permite movilizarse. “Es muy difícil, no es como vemos en televisión o algún video que suben al carrito y tienen una vida normal, es trabajo incesante subirlo, bajarlo, asearlo, curar sus heridas”, indicó Melisa. “Pero estoy dispuesta a hacerlo porque creo firmemente que merece una oportunidad”, agregó.

Para poder realizar sus cuidados su rescatista no solo necesita de aportes económicos para los gastos veterinarios diarios, sino que también para comprar alimento de calidad, pañales XL, PañoPet y cremas con vitamina A, por lo que constantemente pide colaboración ya sea monetaria o de elementos de los que necesita para sacar adelante este caso, por lo que quienes deseen aportar se pueden comunicar con ella al +549 2966 579429.

Tony normalmente juega, ladra y busca cariño como cualquier perro, sin embargo, lleva dos días en estado crítico con fuertes fiebres a causa de las heridas provocadas por el tiempo que estuvo sin asistencia; en situación de discapacidad, arrastrándose entre piedras y barro. “Lloró toda la noche de dolor (…) Es un ángel, lo amo demasiado, me duele verlo sufrir. Hay que concientizar que acciones como el abandono derivan en esto”, lamentó Melisa.

La voluntaria también señaló que, con la falta de castraciones existente en Río Gallegos, estas situaciones lamentables se seguirán replicando en la ciudad.

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