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Obligaron a bajarse del avión a un niño de 3 años con autismo porque no llevaba mascarilla

Una difícil situación tuvo que enfrentar una mujer de Texas, en Estados Unidos. Alyssa Sadler, viajaba con su hija de 1 años y su pequeño de 3, quien posee un trastorno del espectro autista.

Obligaron a bajarse del avión a un niño de 3 años con autismo porque no llevaba mascarilla
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Alyssa Sadler y sus dos hijos fueron obligados a bajarse del avión de Southwest Airlines que iba en avión desde Midland hacia Houston. Según comentó, iba a visitar a su marido, que trabaja en esa ciudad, pero debieron regresar en el auto de un familiar.

Tras la difusión de la queja de la mujer, la empresa emitió un comunicado asegurando que su política de “máscaras ajustadas COVID-19” se mantiene desde el 27 de julio y se aplica a todos los pasajeros “mayores de 2 años”. En el texto aseguran que dicha regla se indica durante la reserva en línea, en un correo electrónico previo al viaje y durante el proceso de check-in.

La compañía explicó por qué le pidieron que baje del avión

Comunicamos esta política a todos los clientes en varios puntos de contacto durante el viaje, por lo que lamentamos cualquier inconveniente que haya experimentado esta familia”, dijo a USA Today el portavoz de Southwest, Dan Landson.

La familia recibirá un reembolso completo por el vuelo, pero la mujer debió pasar la noche en la ciudad y aguardar a que un familiar vaya en auto a buscarla a ella y a sus dos hijos pequeños. Según Alyssa, el viaje entre Houston y Midland se desarrolló sin problemas, aún cuando su hijo no tenía el tapabocas colocado.

En Argentina, las recomendaciones de la Sociedad de Pediatría indican que el uso de tapabocas es recomendable desde los 3 o 4 años, aunque no es algo obligatorio. El principal motivo que se adujo es que, al tener vías respiratorias más pequeñas, tienen que trabajar más para absorber oxígeno a través de una máscara y pueden re-inhalar el dióxido de carbono espirado, provocándose asfixia.

Al mismo tiempo, la Asociación aclara que “los niños babean, escupen y expulsan secreciones de sus narices, lo que humedece y ensucia la tela de la máscara. Así, al tocarla y tocar luego otra superficie, los niños pueden ser una fuente de infección”.


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