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Obispos de la Patagonia envían mensaje de Navidad a los fieles

En sus palabras, llaman a la solidaridad, a la capacidad de escuchar, a erradicar de la sociedad la violencia y la agresión que “destruyen nuestras familias”, a aprender a vivir “aborreciendo el odio y construyendo la paz”, a “ser profetas de esperanza y cuidadores de nuestra tierra”.

Obispos de la Patagonia.
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En estos tiempos difíciles, los obispos recuerdan que “Dios se hizo uno de nosotros”, vulnerable y frágil, y que la historia vuelve a repetirse entre nosotros, en una sociedad donde conviven “la exclusión y la pobreza”: “Familias cuyos hijos pasan meses sin tener clases. Jóvenes sin estudio ni trabajo. Migrantes angustiados y rechazados. Ancianos solos y desprotegidos”.

“Todavía no somos capaces de escucharnos y de hablarnos sincera y cordialmente. No tenemos la voluntad ni la grandeza de buscar la verdad, de no lastimarnos ni herirnos con palabras o frases que nos dividen y distancian. Hay muchos gritos que no son escuchados. Hay muchas miserias que no somos capaces de ver”, advierten, llamando a tener un corazón como el de los pastores de Belén: “Vernos. Escucharnos. Perdonarnos”.

Se nos hace imposible erradicar tanta violencia y tantas agresiones. La intolerancia y la impaciencia nos manejan el corazón. Los femicidios, el aborto, la trata de personas, la drogadicción, los robos, destruyen nuestras familias”, lamentan, y exhortan a “elegir siempre el camino del amor y la fraternidad”, rechazando todo tipo de muerte, recibiendo “la vida como viene”.

“El sistema social y económico es injusto en su raíz”, recuerdan, citando al papa Francisco, “y los conflictos políticos y sociales se dilatan por meses, sin respuestas dignas, justas y duraderas”. “Cuántas veces vivimos engañados ‘como si no supiéramos que las armas y la represión violenta más que aportar soluciones crean nuevos y peores conflictos’”, plantean. Ante esto, llaman a aborrecer el odio y construir la paz, asumiendo que “la paz social no es nunca algo adquirido de una vez para siempre, sino que es preciso irla construyendo y edificando cada día”.

Finalmente, los obispos del sur invitan a los fieles a ser “custodios de la madre tierra”, nuestra Casa Común, devastada y destruida “por proyectos que benefician a unos pocos”, con ausencia de controles que provocan abusos irresponsables con daños irreversibles. “Queremos celebrar y festejar la Navidad contemplando el sueño de Dios sobre nuestras tierras patagónicas, como ‘la casa’ que no excluye a nadie. Necesitamos ser profetas de esperanza y cuidadores de nuestra tierra”.

“Queremos celebrar y festejar Navidad mirando la vida con los ojos del recién nacido. Necesitamos dejarnos invadir por la frescura de la presencia siempre nueva del ‘Dios que nace de lo alto’, por el Dios ‘que se hizo carne y habitó entre nosotros’”, concluyen.

La carta está firmada por monseñor Juan José Chaparro CMF, obispo de San Carlos de Bariloche; monseñor Fernando M. Croxatto, obispo de Neuquén; monseñor Marcelo A. Cuenca, obispo de Alto Valle del Río Negro; monseñor Jorge García Cuerva, obispo de Río Gallegos; monseñor Joaquín Gimeno Lahoz, obispo de Comodoro Rivadavia; monseñor Esteban M. Laxague SDB, obispo de Viedma; monseñor José Slaby CSSR, obispo de la Prelatura de Esquel; monseñor Roberto P. Álvarez y monseñor Alejandro P. Benna, obispos auxiliares de Comodoro Rivadavia; monseñor Marcelo A. Melani SDB, obispo emérito de Neuquén; monseñor Néstor H. Navarro, obispo emérito de Alto Valle del Río Negro; monseñor Fernando M. Bargalló, obispo emérito de Merlo-Moreno; y monseñor Juan Carlos Romanín, obispo emérito de Río Gallegos.