Columna

Nuevas leyes para innovar

Por Rubén Zárate. 

Rubén Zarate
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En la última sesión ordinaria de la Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Cruz se aprobó la Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación y la creación del Instituto Provincial de Ciencia, Tecnología e Innovación, generando la base para una nueva generación de políticas públicas orientadas al desarrollo sostenible.

La innovación en el centro del desarrollo y la diversificación

La definición de una nueva arquitectura legal provincial basada en la promoción de la ciencia, el desarrollo tecnológico y la innovación es oportuna y pertinente. Constituye una respuesta estratégica al conjunto de normas que se vienen aprobando a nivel nacional, en particular la Ley 27.614 promulgada el 12 de marzo de este año por la cual se crea un nuevo sistema de financiamiento del sector.

Con esta nueva legislación la provincia de Santa Cruz se pone a la vanguardia de las jurisdicciones que pueden aprovechar de forma eficaz el incremento presupuestario definido a nivel nacional para esta década, con subas anuales fijas hasta llegar al 1% del PBI nacional.

Sienta las bases para formulación de una estrategia deliberada que incorpore todas las actividades provinciales en las nuevas dinámicas de la economía del conocimiento y genera las condiciones para la creación de un Sistema Provincial de Innovación, facilitando el ejercicio de la federalización de los recursos nacionales.

La innovación, basada en el uso intensivo del conocimiento, se ha convertido en el centro del desarrollo sostenible y en particular de la diversificación de la economía. Esto es así porque en las cadenas de valor globales son los eslabones de mayor uso de la ciencia y la tecnología los que dan forma a los mecanismos incremento y apropiación de la renta más valiosos.

Si el agregado de valor puede ser un indicador del crecimiento económico, es el valor distribuido en la sociedad y en un cierto territorio el que permite construir escenarios de desarrollo sostenibles. Cuando la precarización tecnológica predomina el valor distribuido es siempre menor.

Joseph Schumpeter en la década de 1930 descubrió que el capitalismo funciona por procesos de ¨destrucción creativa¨, generados por nuevos imputs de conocimiento en los procesos productivos. Muchos pensadores latinoamericanos describieron como esta dinámica provoca los procesos creativos en los sitios centrales del capitalismo pero las fases destructivas en territorios periféricos.

Casi cien años de reflexión y estudios de estos temas indican que los mercados por sí mismos tienden a reforzar estas dinámicas de precarización tecnológicas y de destrucción de valor en la periferia. También se han construido argumentos muy sólidos que indican que la única forma de modificar estas trayectorias es con políticas deliberadas de transformación basadas cada vez más en la ciencia, la tecnología y la innovación.

Las estructuras productivas principalmente extractivas, cuyas economías se organizan en torno a commodities, también deben atender aspectos específicos de las políticas de diversificación productiva; más cuando se trata de recursos naturales no renovables. Existen algunos países y regiones subnacionales que han comenzado a dar respuestas integrales a estos desafíos, en todos los casos han debido generar políticas públicas muy activas para que se distribuya en el territorio el valor generado en los procesos productivos controlados por grandes empresas internacionales.

Hacia un Estado Emprendedor

La nueva legislación aprobada en Santa Cruz introduce una innovación en la organización del Estado y crea nuevas instituciones. Agrega además entre sus objetivos un nuevo rol en la Administración Pública, en sintonía con lo que viene ocurriendo en el mundo, y genera las condiciones para formular planes estratégicos de mediano y largo plazo para enfrentar problemas del desarrollo, extensibles además a toda la diagonal árida argentina.

Marina Mazzucato, economista con sede en el University College de Londres, indica que este modo de enfocar las políticas públicas estructuradas en torno al uso intensivo del conocimiento parte de considerar que es necesario que estas no respondan solo a fallas del mercado o a un enfoque de ofertas dispersas, sino que al contrario asuman el concepto de necesidades y demandas sociales en el sentido más estricto, donde el Estado debe jugar un rol Emprendedor con políticas deliberadas.

La tesis central es que la políticas más neoliberales y conservadoras no han valorado al Estado como un motor de crecimiento e innovación y de esta manera terminan desvalorizando la cooperación público-privado para resolver problemas económicos y sociales estructurales.

La misma autora considera que en la medida que se sostenga que el Estado tiene este valor emprendedor y de orientador estratégico de una sociedad, se puede dejar de lado también esta patología que indica que solo se utiliza para arreglar los posibles fracasos del mercado. La actual política macroeconómica argentina que empieza a recuperar al Estado como factor central del desarrollo va a requerir respuestas como estas en cada una de las provincias.

Hacia un Sistema Provincial de Innovación

La base institucional organizada en relación al sector público permite considerar la creación de un sistema provincial de innovación que introduzca procesos cada vez más complejos en las fases productivas. Así como cambia el rol del sector público será necesario que también se transformen profundamente las prácticas empresariales, en particular las de las grandes empresas que explotan los recursos naturales.

Esto va a requerir nuevas estrategias e instrumentos para que el sector privado se sume de forma activa al incremento de presupuestos orientados a la Innovación y al Desarrollo. Eso, que se prevé en la nueva Ley Nacional de Financiamiento, en gran medida deberá canalizarse por cada una de las provincias.

Los complejos de hidrocarburos, minería y pesca, entre otros, en el marco de la creación de un Sistema Provincial de Innovación, también se verán tensionados hacia formas organizativas más integradas. Los clúster basados en planes estratégicos con metas precisas de innovación en el territorio pueden llegar a ser configuraciones eficaces y pueden facilitar la cooperación privada en la estrategia definida por la provincia. Esta nueva generación de políticas públicas, en la medida que adquiere carácter sistémico, interpela de forma directa a las universidades nacionales asentadas en el territorio y al menos al complejo de cerca de veinte instituciones que integran la función de Ciencia y Técnica del presupuesto nacional, tanto las que se encuentran radicadas en la provincia como las que en sus propósitos incluyen actividades en la provincia.

De todo este complejo la mayor tensión para adecuarse y contribuir con la producción y distribución de conocimiento en base a las estrategias provinciales canalizadas por el sistema provincial de innovación serán las universidades nacionales. La UTN Regional Santa Cruz ha demostrado en este tiempo una agenda más definida para vincularse de manera eficaz con estas iniciativas provinciales. Al contrario, la Universidad Nacional de la Patagonia Austral en los últimos años ha tendido a una agenda más basada en procesos internos que hacia una vinculación eficaz con las necesidades del contexto y el requerimiento de las políticas públicas provinciales.

Tomando en cuenta el tamaño y la extensión territorial de cada una, estas novedades legislativas y los nuevos escenarios que se generan para el uso intensivo del conocimiento en las políticas públicas, probablemente se requiera de una revisión más profunda de las dinámicas institucionales y políticas en la UNPA. Más aun tomando en cuenta que las políticas universitarias promovidas por el gobierno nacional son consistentes con estas iniciativas del gobierno provincial.

Desafíos estratégicos

Seguramente la tarea de desarrollar un plan estratégico que contemple al menos una década en el horizonte, acompañando la ley de financiamiento, va a requerir definir los escenarios prospectivos deseados.

Mazzucatto propone incluir, al menos en parte, un enfoque por ¨Misiones¨ que es una forma de enunciar desafíos globales que incluyen cambios de paradigma. Por ejemplo, asumir la ¨transición energética¨ o la ¨producción y procesamiento de productos marinos, incluyendo la maricultura¨, que tienen una escala mundial, introducen problemas que solo pueden intentar abordarse mediante una cartera de proyectos de investigación e innovación, que involucren nuevos consensos sociales y atraigan inversiones intersectoriales, permaneciendo lo suficientemente enfocadas para involucrar a la industria en su conjunto.

Sin embargo otros desafíos son más del tipo problema-solución. Estos pueden tener diversas magnitudes, algunos más clásicos como la recuperación productiva de los campos basados en ovinos y otros más novedosos como la generación de una batería de instrumentos y servicios para abordar la producción terciaria de hidrocarburos en el Golfo San Jorge, que requieren polímeros y otros insumos que aún precisan fases de Innovación y Desarrollo.     

Las nuevas leyes e instituciones crean problemas de mejor calidad y ese es una de las claves de los buenos gobiernos.

 

Rubén Zárate es profesor Titular Instituto de Trabajo, Economía y Territorio. Universidad Nacional de la Patagonia Austral y Directorio de la Agencia Nacional de I+D+i