Columna

Manejo de las expectativas, como líder, en los equipos de trabajo

Por Mónica Claudia Pagliarani. 

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Antes de comenzar quiero contarles sobre el “efecto pigmalion”. Es un estudio realizado por los psicólogos Rosenthal y Jacobson en el año 1960 en una escuela primaria sobre el CI de los niños. Les hicieron un test a todos por igual para conocer si había algún niño que sobresaliera en su nivel de inteligencia. El resultado que arrojó es que todos estaban parejos. Pero estos psicólogos alteraron los resultados, eligiendo un grupo al azar y le dijeron al profesor del nuevo año que ese grupo de niños era especial. Lo que sucedió es que al próximo año los profesores, con esa información proporcionada, fueron trabajando y al concluir el ciclo anual repitieron el mismo test con resultados asombrosos…Esos niños dieron mayor nivel de inteligencia que el resto.

Lo que sucedió no fue mágico, sino que los profesores colocaron un conjunto de expectativas positivas en ellos, dedicándoles más tiempo, acompañaron en todo el proceso de aprendizaje, resolviendo sus dudas y pendientes de la comprensión de cada una de las consignas que se les impartía. Esto provoco en esos niños un nivel de confianza pudiendo así mejorar su rendimiento y resultados.

En las empresas el líder y sus equipos ocurre que uno tiene expectativas con la gente con la que trabaja y puede ser que sean positivas o negativas esas expectativas.

Expectativas positivas se tendrán al trabajar con personas con las cuales tenemos afinidad, se hayan logrado buenos resultados en el pasado o que viene muy bien recomendado. Uno como líder se predispone a tratar a esas personas de mejor manera, dándole autonomía, herramientas de trabajo ayudando a la persona a responderle al líder de manera positiva.

Expectativas negativas se dan cuando trabajas con alguien en quien no terminas de confiar, situaciones el pasado poco gratas, con resultados bajos en un determinado proyecto, quedándose el líder con una mala imagen de su colaborador. Sin querer el líder pondrá una expectativa negativa y no terminará, el colaborador, de empoderarse, ser autónoma, no pudiendo alcanzar los objetivos planteados.

Como líder se debe ser muy consciente del manejo de cada uno de los miembros del equipo. Para ello existe un test muy interesante (para los que lo deseen les dejo mi mail: moclpahotmail.com) donde hace una autorreflexión de cómo estás vos posicionado como líder con cada uno de ellos (en cuanto a comunicación, autonomía, si se les brida soporte, feedback).

En el liderazgo, las palabras, los gestos y la actitud del líder pueden convertirse en una potente fuente de motivación para los trabajadores o generar frustración.

Si la fe mueve montañas, la convicción del líder es capaz de movilizar equipos y conseguir de ellos su máximo rendimiento. Esto es, en pocas palabras, lo que subyace bajo el denominado efecto Pigmalión, un suceso que en psicología describe la manera en que el convencimiento de una persona puede influir en el rendimiento de otra.

Si el equipo recibe inputs positivos del líder es probable que aumente su rendimiento y realice cada vez mejor sus funciones. Pero, si las capacidades de los empleados son siempre cuestionadas por parte de su superior, aumentará la desmotivación e indiferencia del subordinado, lo cual afectará a la cantidad y calidad de su trabajo.

La actitud del líder es clave en este proceso y no siempre juega a favor. El efecto Pigmalión viene a significar que todo jefe tiene una imagen formada de sus colaboradores y les trata según las expectativas que se ha creado sobre ellos. Sin embargo, es más determinante la imagen que percibe el equipo de su líder.

 

Mónica Claudia Pagliarani, C.P.N.


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