Periferia de la ciudad

Los vecinos que ponen todo para ayudar en este crudo invierno de Río Gallegos

Algunos usan sus vehículos particulares para llevar agua. Otros trasladan pallets, frazadas y ropa de invierno. También gestionan ayuda ante organismos municipales y provinciales. Referentes de juntas vecinales indicaron que nunca vieron tanta necesidad y que, si bien el Estado responde, la situación es desbordante. Contexto macroeconómico, COVID e invierno gélido, todo parece conspirar en contra. 

Juan Romero carga agua en su camioneta y se la acerca a domicilio a los vecinos.
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Para este 2020 la situación económica se dirigía irremediablemente a una crisis, incluso, antes de que apareciera la pandemia ocasionada por el COVID-19. El Coronavirus no hizo más que acentuar un deterioro que se venía profundizando en los últimos 4 años, a partir del encarecimiento del costo de vida y la pauperización del salario, que nunca pudo alcanzar a la inflación. El nuevo gobierno apenas pudo acomodarse y le tocó una pandemia que aparecerá en los libros de historia.

Los informes oficiales y de consultoras privadas coincidente en la caída del consumo privado, el derrumbe del PBI, el aumento del desempleo y los índices de pobreza e indigencia, a la par de un fuerte crecimiento del gasto público para tratar de contener las situaciones sociales que se fueron generando en estos primeros seis meses del año. Tal es así, que en la primera parte de este 2020, la provincia llevaba invertido en ese ítem más de 100 millones de pesos.

Como si fuera poco, en esta región austral del país estamos atravesando un crudo inverno, a decir verdad, uno de los más fríos de los últimos años. A ese panorama macro económico, se le sumó también un contexto local complicado: Familias enteras con problemas para acceder al agua potable por el congelamiento de sus instalaciones, cortes frecuentes de energía eléctrica o baja tensión por el alto uso de calefactores eléctricos, e incluso, mayor demanda de carbón y leña en los sectores aledaños a Río Gallegos.

   

“Empeoró todo con la pandemia”- Pero donde surgen necesidades, también aparecen vecinos que colaboran para llevar una ayuda a otros que la están pasando muy mal. Ese es el caso de los barrios de la periferia -y no tanto- de esta ciudad capital. Mayormente encarados por las juntas vecinales, realizan gestiones ante los organismos públicos. Pero cuando hay una demandaextrema, asisten de forma inmediata.

Así ocurre en el barrio SanBenito. El vicepresidente de la Junta Vecinal, Javier Pérez, indicó a TiempoSur que, si bien en ese sector hay red de gas y de agua, existen manzanas puntuales donde no hay servicios y los vecinos necesitan una ayuda, tanto de agua como de carbón o leña para calefaccionarse.

Las últimas horas han sido recurrentes los pedidos de ayuda. “Tenemos red de agua, pero las instalaciones de los vecinos son precarias; como los inviernos no venían tan fuertes, por ahí hacían las instalaciones un poco a la intemperie y ahora está todo escarchado y durante el día no alcanza a deshielar”, expresó.

También dijo que hace varios días que no se puede juntar agua. “Entre los vecinos se dan una mano, Juan (Romero) tiene una camioneta y carga un tanque y una bombita y reparte con el vehículo. Él se acerca a las viviendas particulares, pero, además, tenemos el número habilitado para que se comuniquen con él y los pone a disposición de la Municipalidad”, mencionó.

En cuanto a los hogares sin calefacción, también señaló que la mayor parte del San Benito tiene gas de red, pero sostuvo que donde no lo hay, colaboran acercando pallets, troncos o gestionando ante los organismos leña o carbón. También “gestionamos ante Desarrollo Social, pero la situación está media generalizada porque estaba parada la producción de carbón. Después trajeron, pero había tanta demanda que no alcanzó para todos”, manifestó.

La situación social también es sumamente compleja. Javier Pérez expresó: “Está bravo en general, para toda la zona, todo lo que se puede hacer, se hace. Cuando vemos casos extremos no esperamos los trámites, sino que actuamos, accionamos directamente, más allá que después tienen que seguir con los trámites de Desarrollo Social”, indicó.

También aclaró que desde los organismos del Estado se asiste y que, cuando se lo solicita, hay buena comunicación, pero señaló: “Todas las instituciones están colapsadas, a todos los barrios nos cuesta conseguir las cosas, empeoró todo con la pandemia. Fueron una seguidilla de situaciones terribles: El cambio de gestión, los últimos 4 años de Gobierno nacional y la pandemia que no dio tiempo a prepararse, todo muy acelerado. Cada sector hace lo que puede”, afirmó.

 

La mayoría vive de changas- La situación del barrio San Benito es, en comparación, algo mejor que la de otros sectores menos favorecidos en tema servicios. Los barrios Santa Cruz, Bicentenario 1 y 2, Ayres Argentinos, Los Lolos, Marina, Madres a la Lucha, etc. tienen situaciones más complejas que resolver. Uno de ellos, el barrio 22 de Septiembre, atraviesa serias dificultades.

El referente barrial, Gerardo Acevedo, expresó a TiempoSur que la noche del lunes estuvieron llevándole agua a los vecinos. “Estuvimos trabajando con la gente de Servicios Públicos y Abordaje Territorial, con el señor Héctor Aburto. Asistieron a 30 familias, y quedaron 20 familias más”, manifestó. La idea era terminar ayer con el resto de la gente.

Acevedo fue terminante con la situación actual: “Este año se incrementó más porque no esperábamos esta helada” y comentó que hasta se escarchó la manguera de una pulgada que está enterrada a 30 centímetros, que fue comprada entre todos los vecinos, y que está conectada a una red del barrio Bicentenario.

El vecino señaló que las calles intransitables y que la subida al barrio está toda congelada, lo cual hace difícil el acceso. Otra demanda grande es la del carbón. “Están trayendo, pero no dan a abasto, son muchos los barrios, se terminó de vuelta. No hay leña no hay nada…”, dijo y agregó que la tensión de luz está baja, no aguanta y no alcanza a abastecer a las cerca de 200 familias que viven en ese sector de la ciudad, ubicado a la vera de la ruta, camino a Chimen Aike, pasando el terreno que tiene la UOCRA.

El 22 de Septiembre es uno de los sectores que aún no tiene gas. Acevedo informó que mantuvieron reuniones con los funcionarios de Distrigas, más precisamente con su presidenta, Belén García. Ahora están esperando que finalicen los trámites de los papeles de la mensura, previo a que se autorice el comienzo de la obra.

En esa zona, las demandas sociales también son muy importantes. “Tenemos muchas familias que viven de changas y no hay tanto trabajo. La gran mayoría de los vecinos no tienen un laburo fijo; en mi caso, por ejemplo, estoy desocupado porque tengo transporte escolar”, expresó. También aclaró que tiene contacto con la gente del CIC Fátima, que asisten con lo que pueden, desde víveres a agua. También a través del SUM municipal.

Algunos vecinos ponen horas y jornadas extensas de trabajo solidario. La mayoría de ellos son anónimos para los medios, pero sin su colaboración, muchas familias no tendrían lo mínimo e indispensable para afrontar este invierno.