Tema en agenda

Los obispos de la Patagonia ya habían advertido por impactos de la megaminería

Lo hicieron en varias oportunidades. En una de ellas, hace exactamente 10 años, le pidieron a los políticos que “no se dejen ilusionar por las promesas y el dinero que empresas sin escrúpulos pudieran ofrecer”. En el 2012, manifestaron que la minería se mantiene “impune”.

El tema de la minería está hace al menos una década en la agenda de los Obispos. (Archivo).
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Pasaron algo más de diez años, pero la discusión sobre la actividad minera en el país sigue latente. Lo ocurrido en Mendoza, donde literalmente una pueblada llevó al gobernador Suárez a tener que frenar la promulgación de la ley que permite la utilización de cianuro, promete poner en discusión la manera en la que se realiza esta práctica.

En nuestra región patagónica, además de los ambientalistas, los que más veces levantaron su voz para protestar contra la práctica intensiva de la denominada megaminería, fueron los Obispos, quienes no ahorraron críticas, tanto para empresas multinacionales como gobiernos de turno, por el impacto en el medio ambiente que supone esta actividad extractiva.

Dejan grandes pasivos ambientales- Remontándonos al 2009, hace exactamente diez años, los Obispos de la Patagonia expusieron su preocupación porque entendían que los gobernantes nacionales y provinciales permitían disponer de los recursos naturales del país sin ningún tipo de control a empresas multinacionales, “que buscan el lucro inmediato sin ninguna preocupación por el futuro”.

Ese año, se unieron para emitir un mensaje de advertencia y un llamado a la reflexión con motivo de la próxima Navidad. “Pedimos a los gobernantes que no se dejen ilusionar por las promesas y el dinero que empresas sin escrúpulos pudieran ofrecer”, reclamaron los prelados de Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz.

Si bien se refirieron a “todas las actividades productivas y extractivas”, la minería fue el blanco elegido por los representantes de la Iglesia Católica de las provincias patagónicas para apuntar sus críticas, aunque no directamente.

En efecto, no cuestionan la actividad, que describieron como “necesaria, noble y digna”. Aunque sostuvieron que, lo que les preocupaba eran las compañías multinacionales que “hacen aquí lo que no se les permite en países desarrollados” y “generalmente al cesar sus trabajos y al retirarse dejan grandes pasivos humanos y ambientales, como la desocupación, pueblos sin vida y agotamiento de algunas reservas naturales”.

En esa oportunidad, el mensaje fue firmado por los obispos Virginio Bressanelli (Comodoro Rivadavia) y José Slaby (Esquel) de Chubut; Esteban Laxague (Viedma), Fernando Maletti (Bariloche), y Néstor Navarro (Alto Valle) de Río Negro; Marcelo Melani de Neuquén y Juan Carlos Romanín (Río Gallegos) de Santa Cruz.

Piden un diálogo abierto y federal- Tres años más tarde, nuevamente los Obispos de la Patagonia volvieron a remarcar los perjuicios que ellos entienden, causan con estas actividades las empresas multinacionales. Nuevamente, firmó el documento el entonces Obispo de la Diócesis de Río Gallegos, Juan Carlos Romanín.

En esa ocasión, el escrito fue confeccionado en el marco del VIII Encuentro de Areas Pastorales de la Región Patagonia –Comahue-. Para la iglesia uno de los temas centrales es el cuidado de la naturaleza. “Deseamos compartir nuestra postura acerca de la minería cuyo impacto ambiental despierta serias preocupaciones en buena parte del pueblo argentino”, precisaron en la carta en la que se adhiere a las “presentaciones judiciales, participación en marchas, manifestaciones, súplicas y oraciones” por el tema.

Además, cuestionaron “lo que acontece en otras regiones del país donde se reprime la protesta pacífica quedando divididas las sociedades de cada lugar, mientras la actividad minera cuestionada se mantiene impune o se analiza muy superficialmente”, dijeron casi premonitoriamente.

Como conclusión, la iglesia pidió –en esa ocasión- "un diálogo abierto y federal; un ámbito jurídico que ponga límites en temas tan controvertidos; el compromiso de garantizar que los pueblos y zonas cercanas a los emprendimientos mineros puedan mantener su forma de vida, sus trabajos, sus costumbres productivas, su agua, sus cerros, sus bosques; la voluntad política de un efectivo control social sobre tales emprendimientos y el respeto hacia los pueblos originarios”.

Son apenas dos de los ejemplos en los que los Obispos han marcado postura sobre este tema, aunque lo han hecho en varias ocasiones más, a veces, por conflictos puntuales. Al día de hoy, la postura sigue siendo la misma y no dejan pasar oportunidad para marcar estas diferencias, hoy acentuadas a partir de un discurso del Papa Francisco muy preocupado por el cuidado del ambiente del mundo.


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